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AntiCáncer. Una nueva forma de vida

AntiCáncer. Una nueva forma de vidaTítulo: AntiCáncer. Una nueva forma de vida
Autor:
David Servan-Schreiber
Páginas: 361
Año: 2007

Hoy en día, y por desgracia, creo que hay pocas personas que no conozcan a alguien, más o menos cercano que hayan tenido o tengan cáncer. Y esto es así, aunque suene redundante, porque vivimos en un mundo cancerígeno, tóxico y enfermizo, ya que por todas las vías posibles (no sólo la alimentación, que es de la que más se habla en el libro, aunque no la única) estamos expuestos, voluntaria e involuntariamente, a sustancias nocivas que muchas veces son invisibles y/o vienen con piel de cordero.

Yo mismo, en los últimos años, “he visto morir” a 4 personas cercanas, 2 de ellas muy muy cercanas, debido a esta endemoniada enfermedad que como sabemos no todo el mundo acaba superando. De ahí que, en el último, tristísimo y desgraciado caso, un amable amigo me hiciera llegar este libro para que lo leyera junto a la persona afectada, cosa que hicimos, con el fin de encontrar un poco de luz en este oscuro y tenebroso camino que suele ser, de tratar de escoger el rumbo correcto en aras de superar el cáncer (lo cual -maldita sea- no conseguimos…).

Pero este post no es para explicar mi experiencia con el cáncer, porque es mala y si me pongo a pensar en ello me entran ganas de emigrar a otro universo, sino para compartir datos extraídos del libro que a más de un@, quizás, espero y deseo, puedan servir.

Desde luego no pretende ser LA SOLUCIÓN al cáncer, porque si algo he aprendido estos años y con los casos vividos, es que buscando información o, mejor dicho, posibles curas para el cáncer, tanto por Internetes como en el mundo analógico y terrenal, se puede encontrar uno con algunas personas que venden, sin ningún tipo de vergüenza ni sentimientos, la solución definitiva, la cura milagrosa contra el cáncer, a sabiendas de la ingente multitud de personas que están desesperadas por curarse o que se curen los suyos y que, por lo tanto, harían cualquier cosa (pagarían cualquier precio) por conseguirla; son, insisto, algunos datos de este interesantísimo libro que, que quede claro, recomiendo leer tanto si tenemos a algún familiar o conocido, o nosotros mismos, con cáncer como si no, porque como bien dice la 1ª frase del libro: “Hay un cáncer latente dentro de cada uno de nosotros”.

Más vale prevenir que curar, ya sabes…

Al autor del libro, el Dr. David Servan-Schreiber, psiquiatra y neurólogo de origen francés con una intensa biografía, le detectaron un tumor cerebral maligno por el que le pronosticaron muy poco tiempo de vida, aún con tratamiento. Así fue como pasó de médico a paciente, como él titula uno de los capítulos, pero no se quedó en lo “oficial”, que es aceptar la cirugía, la quimioterapia o la radioterapia como únicas y exclusivas posibilidades de salvación, sino que investigó a fondo con multitud de libros, estudios, casos y viajó a distintos países donde conoció a personas, dietas y terapias muy diversas que le dieron un panorama mucho más amplio de la enfermedad y de las posibles curas o mejoras.

El fruto de sus investigaciones no sólo lo aplicó en su propia vida sino que escribió este libro para que otros pudieran, como mínimo, disponer de la misma información que él tuvo a su disposición. El libro fue y es todo un éxito de ventas (yo tengo la 6ª edición, la de la foto de este post es la 10ª y creo que van por la 12ª) y eso deja claro el obvio interés que hay por encontrar de una santísima vez la cura.

Recuerdo que el año pasado, buscando información sobre el autor, me enteré de algo que, sinceramente, me dejó un poco descolocado: finalmente había sucumbido al cáncer. Eso sí; casi 20 años después de saber que tenía el tumor, mucho más tiempo del que en principio tendría que haber vivido para un cáncer como el suyo, considerado como terminal.

Así que esto es lo que anoté hace aproximadamente 1 año en un .doc, con lo que puede ser que no haya un aparente orden o que haya algunos datos repetidos, pero así lo copié y así quiero que quede aquí.

Ahí va…

Lo que inhibe y lo que activa las células inmunes. Los glóbulos blancos reaccionan a la alimentación, al entorno, a la actividad física y a las experiencias emocionales. La inflamación juega un papel clave en el desarrollo del cáncer y podemos reducirla mediante métodos naturales al alcance de todos:

Inhibe sist. inmune + agrava inflamación Activa sist. inmune + reduce inflamación
La típica alimentación occidental (que favorece los procesos inflamatorios). La alimentación mediterránea, la gastronomía india, la cocina asiática (antiinflamatorias).
El estrés, la ira, la depresión. La serenidad, la alegría, el buen humor.
La negación de la verdadera identidad. La aceptación de sí mismo, con los valores propios y la historia personal.
El sedentarismo. Menos de 20 minutos de ejercicio al día. La actividad física regular. Paseo de 30 min. 6 veces a la semana.
El humo del tabaco, la contaminación atmosférica, productos domésticos contaminantes… Un ambiente limpio.

El néctar de agave es un sustituto natural del azúcar blanco que tiene un índice glucémico muy bajo. Se extrae de la savia del cactus (que se utiliza para fabricar tequila) y tiene un sabor delicioso, parecido al de la miel muy clara. Es 3 veces más dulce que el azúcar pero su índice glucémico es entre 4 y 5 veces menor que el de la miel. Puede usarse para endulzar el té, el café, la fruta y los postres en lugar del azúcar o de los siropes habituales.

Elegir los alimentos según el índice glucémico. Cuanto menos azúcar, mejor.

Índice glucémico alto – EVITAR Índice glucémico bajo – PREFERIR
Azúcares, blanco o moreno, miel, sirope de arce, de fructosa, de maíz, dextrosa… Extractos naturales edulcorantes: sirope de agave, de estevia (planta del Pacífico), xilitol, glicinia, chocolate negro (mas del 70% del cacao).
Harinas blancas: pan blanco, pasta (demasiado cocida), arroz blanco, bollería, galletas de arroz, cereales de desayuno refinados y azucarados. Cereales integrales variados: pan de multicereales (no sólo de trigo) o elaborado con levadura madre, arroz integral o tipo basmati, pastas y fideos cocidos al dente (preferiblemente pastas semi-integrales o a base de diferentes cereales mezclados), quinua, avena, mijo, trigo sarraceno.
Patatas, sobretodo el puré de patatas (excepto patatas de la variedad Nicola), cornflakes, arroz inflado (y la mayoría de los cereales refinados y azucarados del desayuno). Boniato, ñame, lentejas, guisantes, judías. Muesli, copos de avena (gachas, All Brand y Special K).
Confituras, mermeladas y gelatinas, fruta cocida en azúcar, fruta en almíbar. Fruta en su estado natural (sin azúcar añadido; para endulzarlas, mejor usar sirope de agave), en especial: arándanos, cerezas y frambuesas, que ayudan a regular los niveles de azúcar en la sangre.
Bebidas edulcoradas: zumos industriales de fruta, refrescos carbonatados, alcohol (excepto durante las comidas). Agua con limón, tomillo o salvia, té verde (sin azúcar o con néctar de agave), que combate directamente el cáncer. 1 vaso de vino tinto al día durante una comida.
Ajo, cebolla, ajo chalote: mezclados con otros alimentos, ayudan a reducir los picos de insulina.

El desequilibrio entre los ácidos grasos omega-3 y omega-6 en nuestra alimentación incrementa la inflamación, la coagulación y el crecimiento de células adiposas y cancerosas.

Ácidos grasos OMEGA-6Inflamación, coagulación, estimulación del crecimiento celular. Ácidos grasos OMEGA-3Regulación de la inflamación, fluidificación de la sangre, regulación del crecimiento celular.
Aceites vegetales (maíz, girasol, etc.). Grasas hidrogenadas, carne, productos lácteos, huevos no de granja. Verduras verdes, semillas de linaza, aceite de linaza, aceite de nuez, pescado, carne, productos lácteos y huevos de granja.

Productos “bio”: por mucho que la etiqueta diga carne o huevos “orgánicos” (o ecológicos o bio) estos productos de origen animal no necesariamente presentan un equilibrio entre omega-3 y omega-6 . Si a los animales sólo se les ha dado un pienso orgánico compuesto de maíz y soja, pero nunca han tomado pastos, ni hojas ni larvas naturales, su carne y sus huevos siguen siendo excesivamente ricos en ácidos grasos omega-6, que propician la inflamación, y deficientes en omega-3. Para proporcionarles un saludable equilibrio de ácidos grasos, habría que darles pastos o bien añadir al pienso un suplemento de harina de linaza. Mire las etiquetas y busque que especifiquen el tipo de alimentación del animal del que proceden: “alimentado con pasto” o “rico en omega-3”.

David Servan-Schreiber

El autor de este libro, el Dr. David Servan-Schreiber

Factores tóxicos:

  1. El consumo excesivo de azúcar y de harinas refinadas, que estimulan la inflamación y el crecimiento celular a través de la insulina y del IGF (factor de crecimiento similar a la insulina).
  2. El consumo excesivo de ácidos grasos omega-6 en la margarina, los aceites vegetales (como las grasas “trans”, entre otras) y las grasas animales (en la carne, los productos lácteos y los huevos) derivadas de métodos de alimentación del ganado que llevan desequilibrados desde la 2ª Guerra Mundial.
  3. La exposición a sustancias contaminantes presentes en el medio ambiente desde 1940 y que se acumulan en las grasas animales.

Resumen de la alimentación desintoxicada:

Reducir Sustituir por
Alimentos con alto índice glucémico (azúcar, harinas blancas, etc.) Fruta, harina y féculas con bajo índice glucémico.
Aceites hidrogenados o parcialmente hidrogenados, aceite de girasol, de soja y de maíz. Aceite de oliva, aceite de linaza.
Productos lácteos convencionales (demasiado ricos en omega-6). Productos lácteos orgánicos o ecológicos (con mejor equilibrio omega-6/omega-3 y libres de rGBH), leche de soja, yogures de soja.
Fritos, patatas fritas, aperitivos fritos. Humus, aceitunas, tomates cherry.
Carne roja “no orgánica”, piel de ave. Verduras, legumbres (guisantes, judías, lentejas), tofu. Aves y huevos orgánicos, carne roja orgánica (máx. 200g a la semana). Pescado (caballa, sardina, salmón, aun de criadero).
Monda de fruta y de verdura no orgánicas (los pesticidas se quedan adheridos a ella). Frutas y verduras mondadas o lavadas, o bien las etiquetadas como orgánicas o ecológicas.
Agua corriente en zonas de explotaciones ganaderas intensivas, por la presencia de nitratos y pesticidas. Agua corriente filtrada (filtro de carbono) o, mejor, filtradas mediante osmosis invertida. Agua mineral o agua de manantial embotellada, siempre y cuando las botellas no se dejen al sol y el agua no huela a plástico, lo que delataría la presencia de PVCs.

Frutas y verduras más y menos contaminadas:

Más contaminadas.
Preferir las orgánicas o ecológicas.
Menos contaminadas.
No importa tanto el método de cultivo.
Frutas Verduras Frutas Verduras
Manzanas
Peras
Melocotones
Nectarinas
Fresas
Cerezas
Frambuesas
Uvas
Pimiento
Apio
Judía verde
Patata
Espinaca
Lechuga
Pepino
Cucurbitáceas
Plátano
Naranja
Mandarina
Piña
Pomelo
Melón
Sandía
Ciruela
Kiwi
Arándano
Mango
Brécol
Coliflor
Repollo
Col
Setas / Champiñones
Espárrago
Tomate
Cebolla
Berenjena
Guisante
Rábano

Productos de higiene y limpieza que hay que evitar:

Evitar al máximo Sustituir por
Percloroetileno/Tetracloro-etileno en la limpieza en seco Airear durante varias horas las prendas limpiadas en seco antes de volver a ponérselas. U optar por la limpieza en húmedo, con CO² o con silicio
Desodorantes y antiperspirantes que contengan aluminio (sobre todo las mujeres que se depilan las axilas, lo que facilita la penetración del aluminio Desodorantes naturales sin aluminio
Cosméticos, champús, lociones, geles, tintes de cabello, esmalte de uñas y filtros solares que contengan estrógenos o productos de la placenta (comunes en los productos para el cabello estilo afro), o con parabenos o ftalatos.Ftalatos que hay que evitar (entre otros): DBP y DEHP.
Parabenos que hay que evitar (entre otros):Metilparabeno, poliparabeno, isoparabeno, butilparabeno.Pesticidas e insecticidas químicos domésticos.
Productos naturales u orgánicos, libres de parabenos, ftalatos o estrógenos.Muchos cosméticos “naturales” están libres de parabenos y ftalatos.Algunas firmas, como The Body Shop o Aveda, fabrican artículos sin ftalatos.Usar perticidas elaborados a partir de aceites esenciales, de ácido bórico o de tierra diatomácea.
Se puede ver la lista completa de remedios alternativos para los pesticidas e insecticidas más sospechosos en www.panna.org
Perfumes que contengan ftalatos (prácticamente todos los tienen) No usar perfume, o sólo agua de colonia (que contiene menos)
Calentar los alimentos o las bebidas (café, té, leche infantil de fórmula) en su envase de plástico hecho con PVCs (se liberan al calentar el producto), o con poliestireno o con Styrofoam Utilizar recipientes sobre todo de vidrio o loza, incluso cuando usamos microondas
Cocinas en sartenes de teflón rayadas Usar teflón nuevo, sin rayar, o bien sartenes de otro material, como el acero inoxidable 18/10
Productos habituales de limpieza, como detergentes líquidos, desinfectantes, limpiadores de WC que suelen contener alquilfenones (nonoxinol, octoxinol, nonilfenol, octilfenol, etc.) Productos ecológicos o “verdes” (con etiqueta ECOLABEL), o bien sustituirlos por vinagre blanco (para superfícies de madera y suelos), bicarbonato o jabón de Marsella

Alimentos antioxidantes que actúan como medicinas:

  • Té verde– bloquea la invasión de los tejidos y la angiogénesis.
  • Soja – bloquea hormonas peligrosas.
  • Cúrcuma / curry amarillo – potente antiinflamatorio, fuerza células cancerosas a morir, inhibe muchos cánceres.
  • Setas: shiitake, maitake, kawaratake, enokitake – estimulan el sistema inmune.
  • Frutos rojos: moras, frambuesas, fresas, arándanos, cerezas – anti angiogenesis (también nuez, avellana, pacana)
  • Especias y hierbas: hierbabuena, tomillo, mejorana, orégano, albahaca y romero. perejil, apio.

Son alimentos que defienden nuestro organismo de la invasión del cáncer al:

  • Eliminar las sustancias tóxicas cancerígenas.
  • Ayudar a nuestro sistema inmune.
  • Bloquear el desarrollo de nuevos vasos sanguíneos, necesarios para el crecimiento de tumores (angiogénesis).
  • Impedir que los tumores creen la inflamación que les sirve de fertilizante.
  • Promover el suicidio de las células cancerosas (apoptosis).

La dieta anticáncer se compone principalmente de verduras (y legumbres) acompañadas de aceite de oliva (o de linaza) o bien de mantequilla orgánica, además de ajo, hierbas y especias. La carne y los huevos son opcionales y no representan el ingrediente principal del plato.

Lista de alimentos recomendados:

  • Té verde, más el japonés que el chino. Dejar en infusión 10 minutos para que libere catequizas. 6 tazas al día, no guardar,
  • Cúrcuma (polvo amarillo del curry) y curry, mezclar cúrcuma con pimienta negra para que el organismo lo asimile.
  • Jengibre, en infusión o rallado en verduras.
  • Verduras crucíferas, col (col de Bruselas, bok choy, repollo chino, brécol, coliflor. Evitar que el col y el brécol hiervan.
  • Ajo, cebolla, puerro, chalota, cebolleta, familia liliáceas. El ajo libera moléculas activas al machacarlo y se asimila mejor envuelto en aceite.
  • Verduras y frutas ricas en caretonoides. Zanahorias, ñame, batata, calabacín amarillo, calabaza, algunas variedades del calabacín naranja (Hokkaido), tomate, caqui, albaricoques, remolacha, frutas de color brillante (rojo, naranja, verde, amarillo).
  • Tomate y salsa de tomate. El tomate debe estar cocido, mezclar con aceite de oliva para asimilación. Salsa de tomate echa en casa o enlatada con aceite de oliva y que no contenga azúcar.
  • Soja. No píldoras ni comprimidos, no suplementos. Que sea orgánica, no OGM. Leche o yogur de soja, semilla, brote o germen. También variante tofu, sempeh o miso.
  • Setas. Shiitake, maitake, enoki, cremini, portobello, coriolus versicolor, seta común y seta de cardo. A la parrilla o a la plancha.
  • Hierbas y especias. Romero, tomillo, orégano, albahaca, hierbabuena, perejil y apio.
  • Algas. Nori, wakamu, kombu, arame, dulse. En sopas, ensaladas, con legumbres…
  • Ácidos grasos omega-3. en pescados grasos (anchoas enteras, caballa, sardinas -enlatadas si es con aceite de oliva), salmón. El pescado congelado va perdiendo omega-3. Linaza y semillas de lino.
  • Alimentos ricos en selenio. Verduras y cereales ecológicos, pescado, marisco, menudillos y asaduras.
  • Vitamina D. La piel la produce al tomar el sol (20 min. de mediodía), aceite de hígado de bacalao, salmón, caballa, sardinas, anguilas. También, aunque con menos vitaminda D: leche enriquecida con vitamina D, huevo e hígado de ternera.
  • Probióticos. Yogures orgánicos o de soja, kefir, col fermentada, kimchi (pescado coreano), ajo, cebolla, tomate, espárragos, plátano, trigo.
  • Frutas rojas. Fresas, frambuesas, arándanos, moras, arándanos rojos. Pueden congelarse, no pierden sus propiedades.
  • Cítricos. Naranjas, mandarinas (incluso la piel, en el caso de las orgánicas), limón, pomelo. Ralladura de piel en salsas o infusión con la monda.
  • Zumo de granada. 1 zumo al día, en el desayuno.
  • Vino tinto. Mejor tinto que blanco. 1 al día, no más, vino de borgoña (Pinot Noir) especialmente bueno.
  • Chocolate negro. Con más de 70% de cacao. 20g al día (1/5 de tableta). Mezclar con productos lácteos anula sus propiedades. Evitar leche con cacao.

BONUS:

No quería poner ningún link, entre otras cosas porque Internetes está plagado de webs y blogs que hablan sobre el tema (ojo con lo que nos venden, ya lo hemos dicho al principio), pero he hecho una excepción, ya que debido a una sonrisa muy bonita di el otro día con Mis Recetas Anti Cáncer, de Martha Vidal, que también ha vivido muy de cerca el cáncer y que, entre otras cosas, también tiene un canal de Youtube, ambos sitios con recetas de cocina e interesantes consejos con el fin de prevenir y combatir el cáncer y, en general, de tener una vida más saludable, más sana, algo en lo que no solemos pensar hasta que algo malo sucede.

La Crónica de Akakor

La crónica de Akakor

Portada del libro “La crónica de Akakor”

Título: La crónica de Akakor
Autor:
Karl Brugger
Páginas: 193
Año: 1976

En 1972 Karl Brugger, escritor y periodista alemán especializado en culturas indígenas americanas que se encontraba trabajando en Brasil, a través del piloto de aviones suizo Ferdinand Schmidt conoció en Manaus a Tatunca Nara (gran serpiente de agua), príncipe de una tribu perdida del Amazonas, que le contó la apasionante historia de su civilización a lo largo de 15.000 años, historia que Brugger grabó en 12 cintas magnetofónicas que acabaría transcribiendo para publicar este libro que se convirtió en un best-seller en su momento.

En él se explica, a través de las palabras de Tatunca Nara, nacido en 1937 y que hablaba también alemán debido a que era hijo de Reinha, una misionera alemana, y de Sinkaia, el gobernante de su milenaria tribu Ugha Mongulala, La Crónica de Akakor. Así es como este pueblo, el pueblo elegido por los dioses venidos de las estrellas, llama a su historia que originalmente fue escrita con jeroglíficos en vasijas y pieles de animales y luego en pergaminos.

La historia de esta misteriosa civilización se remonta al año 13.000 AC, que es cuando los dioses llegaron a la Tierra y seleccionaron a las tribus elegidas para darles el conocimiento, aunque para ellos la “hora cero”, que es como los Ugha Mongulala la llaman, es el momento en el que los dioses partieron de vuelta a su planeta de origen hacia el 10.481 AC. Desde entonces hasta el momento de relatar la historia, grandes catástrofes, la llegada de los godos, de los alemanes (nazis) o de los Blancos Bárbaros, la creación de ciudades como Tiahuanaco, Machu Picchu o Cuzco y las distintas guerras acontecidas entre tribus son algunas de las interesantes y entretenidas cosas que se narran.

La crónica se encuentra dividida en 4 libros:

  • El Libro del Jaguar, que trata de la llegada a la Tierra por parte de los dioses y del período hasta la segunda catástrofe mundial.
  • El Libro del Águila, que abarca el período comprendido entre el 6.000 y el 11.000 (según el calendario de los Ugha Mongulala) y describe la llegada de los godos.
  • El Libro de la Hormiga, que describe la lucha contra los colonizadores españoles y portugueses tras su desembarco en Perú y Brasil.
  • El Libro de la Serpiente de agua, describe la llegada de los 2.000 soldados alemanes a Akakor y su integración con el pueblo de los Ugha Mongulala, aparte de profetizar una 3ª gran catástrofe.

Además se incluye al final del libro un apéndice en el que el escritor expone los resultados de sus investigaciones en archivos brasileños y alemanes y sitúa los descubrimientos y acontecimientos sucedidos a través del tiempo y de la historia que encajan o pueden confirmar la crónica que le contó el también misterioso (porque en este libro y en esta historia hay un puñado de cosas misteriosas) Tatunca Nara.

Los Dioses

Los dioses, como hemos dicho, llegaron al planeta en el 13.000 AC según la crónica de los Ugha Mongulala. Vinieron de un poderoso imperio formado por muchos planetas, la constelación de Schwerta, tan numerosos que ambos mundos, el de los Maestros Antiguos o Padres Antiguos (los dioses) y la misma Tierra, se encuentran el uno al otro cada 6.000 años, que es el momento en el que regresan los Dioses.

130 familias de los Dioses vinieron a la Tierra y seleccionaron a las tribus, convirtiendo a los Ugha Mongulala en sus Servidores Escogidos y les legaron su enorme imperio tras su partida.

Estos dioses eran de apariencia humana, de carne y hueso, con poblada barba y el signo distintivo que los diferenciaba de los terrestres es que poseían seis dedos en cada una de sus manos y en cada uno de sus pies, lo cual era característico de su origen divino. Además, y entre otras muchas cosas,

poseían naves más rápidas que el vuelo de los pájaros; naves que llegaban a su punto de destino sin velas y sin remos, tanto por la noche como por el día. Tenían piedras mágicas para observar los lugares más alejados de modo que podían ver ciudades, ríos, colinas y lagos. Cualquier hecho que ocurriera sobre la Tierra o en el cielo quedaba reflejado en las piedras.

Eran bondadosos y sabios y enseñaron a los terrestres a conocer las cosas más pequeñas y las más grandes, la materia, los movimientos de las estrellas, las relaciones en la naturaleza, el poder de la espiritualidad, que hay vida más allá de la muerte, cómo hacer que los objetos puedan volar por el espacio, cómo curar sin tocar el cuerpo de los enfermos, la telepatía, etc.

Karl Brugger

Karl Brugger, autor de La Crónica de Akakor

Tatunca Nara comenta que en el momento de hacerse con el trono de su tribu, y como parte del ritual previo, llegó a ver en el Gran Templo del Sol, en la ciudad subterránea de Akakor, 4 cuerpos de los dioses, 3 de hombres y 1 de mujer, cubiertos por un líquido hasta el pecho como en una especie de animación suspendida.

Como vemos, y con esto ni de lejos queremos decir que todo sea falso sino todo lo contrario, la venida de los dioses (extraterrestres), su aportación a la humanidad y su promesa de volver son tópicos y típicos de la mayoría, si no todos, de los pueblos ancestrales del planeta.

Hay que mencionar que no sólo estaban los dioses “principales”, los Maestros Antiguos; había también otra nación de dioses que era enemiga de los primeros, éstas también con apariencia humana, muy peludos, con la piel rojiza y 5 dedos en cada mano y pie como nosotros. Pero según la crónica “de sus espaldas crecían cabezas de serpientes, de tigres, de halcones y de otros animales” y poseían el mismo nivel tecnológico que los protectores del pueblo de Tatunca Nara. Ambos grupos de dioses, como se comenta más tarde, batallaron entre sí.

Añadir que es curioso el parecido que hay entre el acercamiento del planeta de los dioses con la Tierra, que sucede cada 6.000 años, y el de Nibiru, el planeta de los Anunnaki, ese SHAR sumerio equivalente a los 3.600 años que dura la órbita de este planeta y, por lo tanto, el tiempo que tarda en pasar cerca del nuestro.

Los Ugha Mongulala

Según explica Tatunca Nara su pueblo es el único de piel blanca sobre el continente, resultado de los emparejamientos que hubo entre los dioses y el pueblo elegido.

Al respecto del color blanco de la piel de los Mongulala, y de su mezcla con los alemanes y de las amazonas, temas estos 2 últimos de los que se hablará luego, Brugger explica en el apéndice que no hace mucho años

el Servicio Brasileño de Protección India descubrió en la región de Altamira a unos indios de piel blanca y de ojos azules. En Acre, los colonos blancos fueron atacados por unos indios que eran «altos, bien formados, muy hermosos y de piel blanca». Pero el descubrimiento más asombroso lo realizaría un grupo de reconocimiento de un puesto fronterizo brasileño en el área del Pico da Neblina: estableció contacto con una tribu india en la que las mujeres desempeñaban el papel predominante.

Los Ugha Mongulala no tienen ni posesiones ni propiedades personales ya que la tierra pertenece a todos por igual. Todos han de cumplir con sus deberes para con la comunidad, iniciando sus propias familias a la edad de 18 años con un curioso ritual en el que si un hombre se siente atraído por una mujer, éstos vivirán 3 meses en la casa de los padres de él en una especie de período de prueba en el que no podrán practicar ningún tipo de contacto carnal (nada de sexo). Si después de este tiempo el joven sigue interesado en la chica, el sacerdote declarará el matrimonio y la pareja intercambiará, en presencia de todos los miembros de la comunidad, unas sandalias como símbolo de su fidelidad mutua.

Tatunca Nara

Tatunca Nara, el supuesto príncipe de los Ugha Mongulala

Con el fin de evitar la miseria y el hambre, a cada familia se le permite tener sólo 2 hijos, y cuando esto sucede un sacerdote proporciona una droga a la mujer para que quede estéril. No creen en el divorcio y como mucho lo que puede hacer una pareja es que ambos miembros vivan separados, ya que creen que sólo aquellos que conocen un solo hombre o una sola mujer pueden ser realmente felices. Un nuevo matrimonio significaría el exilio obligatorio, que era el mayor de los castigos hasta la llegada de los alemanes, que introdujeron la pena de muerte entre otras cosas.

Cuando alguien muere, su familia separa la cabeza y quema el cuerpo. Luego los sacerdotes levantan la cabeza ante el Sol naciente como signo de que el fallecido ha cumplido sus deberes para con la comunidad. Acto seguido la cabeza es conservada en uno de los nichos funerarios del Gran Templo del Sol.

Muchas de estas leyes fueron promulgadas por Lhasa, el Hijo Elegido de los Dioses, un gran legislador e innovador cuyo reinado duró 300 años y que sentó las bases del poderoso imperio que se extendería por mucho tiempo a lo largo de casi todo el Amazonas y en las montañas de los Andes. De Lhasa, así como de su hermano, se explica en el libro que

a menudo Lhasa estaba ausente con su disco volante. Visitaba a su hermano Samón. Volaba al poderoso imperio del Este. Y llevaba consigo una extraña vasija que podía atravesar el agua y las montañas.

Disponen de un ejército de los señores de la guerra que protege el país y un ejército de sacerdotes que son los encargados de proteger el legado de los Dioses. Además otras tribus amigas de curiosos nombres (como la Tribu que Vive sobre el Agua, la Tribu de los Comedores de Serpientes, la Tribu de los Caminantes, la Tribu de los que se Niegan a Comer, la Tribu del Terror Demoníaco  y la Tribu de los Espíritus Malignos) rendían tributos a los Ugha Mongulala con cosas como oro, plata, miel de abejas, carne o fruta.

Para ellos el pan era el signo de la vida y el agua el de la muerte. Hablaban el idioma quechua que, según explica Tatanca Nara, se compone de 1.400 símbolos que producen significados distintos según su secuencia.

Las ciudades

Una de las cosas que los dioses hicieron es legar a los Ugha Mongulala sus ciudades, templos y fortificaciones, donde luego este pueblo habitó. También enseñaron a construirlas, con lo que este pueblo de elegido llegó a tener (muchas fueron destruidas por ellos mismos para que los conquistadores no pudieran localizarlas), 26 ciudades, 13 de las cuales eran subterráneas en cuevas enormes hechas por el hombre y su plan correspondía al de la constelación de donde vinieron los mismos dioses.

Las mayores eran Humbaya y Patite, en el país llamado Bolivia; Emin, en las zonas bajas del Gran Río; y Cadira, en las montañas del país llamado Venezuela. Pero todas ellas quedaron completamente destruidas por la primera Gran Catástrofe que ocurrió trece años después de la partida de los Dioses.

Además de estas poderosas ciudades, los Padres Antiguos erigieron tres recintos religiosos sagrados: Salazere, en las zonas altas del Gran Río; Tiahuanaco, sobre el Gran Lago: y Manoa, en la llanura elevada del Sur. Eran las residencias terrestres de los Maestros Antiguos y un lugar prohibido para los Ugha Mongulala. En el centro se levantaba una gigantesca pirámide, y una espaciosa escalera conducía hasta la plataforma en la que los Dioses celebraban ceremonias desconocidas por nosotros. El edificio principal estaba rodeado de pirámides más pequeñas e interconectadas por columnas, y más allá, sobre unas colinas creadas artificialmente, se situaban otros edificios decorados con láminas que resplandecían. Cuentan los sacerdotes que con la luz del Sol naciente las ciudades de los Dioses parecían estar en llamas. Éstas radiaban una misteriosa luz, que se reflejaba en las montañas nevadas.

En el centro de las grandes ciudades interiores se sitúa Akakor inferior, edificada sobre una cueva gigantesca que estaba iluminada, como todas las demás, por la luz del sol que se abría paso hasta llegar a enormes espejos de oro o plata que reflejaban su luz. Akakor superior se encuentra situada sobre un valle elevado en las montañas en la zona fronteriza entre Perú y Brasil.

La capital del territorio, Akakor, fue construida hace 14.000 años por los antepasados de este pueblo con la ayuda de los Maestros Antiguos y el nombre se lo pusieron los dioses: Aka significa «fortaleza» y Kor significa «dos», ya que es la segunda fortaleza. Así que hubo una primera, Akanis, que estaba situada sobre un estrecho istmo en México, en “el lugar donde los dos océanos se tocan”. Y también hubo una tercera, Akahim, que no aparece mencionada en la crónica hasta el 7315 (partiendo de la hora cero) y que se sitúa en la frontera entre Venezuela y Brasil.

En esta última, situada según la Crónica de Akakor en la región de las zonas altas del Orinoco, en las laderas orientales del Pico da Neblina, la montaña más alta del Brasil, es la que fue llamada por los conquistadores “El Dorado”, por la gran cantidad de oro con la que había sido construida, y donde habitaban las amazonas, valientes mujeres guerreras que lucharon contra los invasores extranjeros durante siete años y que finalmente, después de quedar agotadas, destruyeron la ciudad y se retiraron al interior de las residencias subterráneas.

De las amazonas se cuenta también algo curioso:

Según la leyenda, en la luna llena las amazonas se descolgaban desde las montañas cercanas hasta el lago para encontrarse con sus amantes, que las aguardaban. Sumergían en el lago unas extrañas piedras que, bajo el agua, podían amasarse como el pan, pero que en tierra firme eran rígidas y compactas. Las amazonas denominaban a estas rocas Muiraquita y se las regalaban a sus amantes.

Y son muchos los lugares de este planeta donde se han encontrado piedras que parecen haber sido de plastilina alguna vez, como las de la fortaleza de Sacsayhuamán, en Cuzco, o como las rocas de Asuán en Egipto.

Otras ciudades subterráneas eran Budu, Aman, Kos, Tal, Sikon o Kish, nombre este último que también nos recuerda el de otra ciudad Kish, la primera ciudad real de los sumerios tras el diluvio. En ellas vivían miles y miles de personas, estaban intercomunicadas por túneles y disponían de canales que hacían llegar el agua desde las montañas.

Akakor, por ejemplo, está rodeada por una gran muralla de piedra con trece puertas (el número 13 se repite) tan estrechas que únicamente permiten el acceso de las personas de una en una.

Ciudad de Akakor

Plano de la ciudad de Akakor superior con sus 13 entradas. Está dividida en 4 partes que simbolizan los 4 puntos cardinales y en el centro se encuentra el Gran Templo del Sol, que mira hacia el este.

También este pueblo fue el responsable de la construcción de la ciudad sagrada de Machu Picchu, que era la ciudad de Lhasa (mismo nombre que tiene la capital del Tibet), ciudad que se oculta(ba) en, y era protegida por, la escarpada Montaña de la Luna.

También explican la creación de Cuzco, la ciudad de las cuatro esquinas del universo, el nombre que le dio su creador, Viracocha, segundo hijo del príncipe Sinkaia, cuya historia empieza en el 2470 AC y que por infringir el legado de los dioses (reclamaba para sí la soberanía sobre los Ugha Mongulala) fue expulsado del pueblo y acabó uniéndose a la Tribu que Vive sobre el Agua (una de las muchas tribus que componían el imperio) y llevándolos a un valle situado en las montañas de los Andes donde construyó la también famosa ciudad donde nacería otro pueblo hermano de los Ugha Mongulala, un nuevo imperio, el de los incas, los Hijos del Sol.

Curiosamente en la crónica se habla de Viracocha como Viracocha El Degenerado; así pues la imagen que este pueblo tenía de él no era muy buena ni corresponde con lo que ha llegado a nuestros días por parte de los incas.

En relación a Cuzco se explica, por ejemplo, la construcción de un túnel subterráneo que une dicha ciudad con el patio interior de la catedral de Lima, del mismo modo que explican que hay multitud de túneles “secretos” que unen las principales ciudades de los Ugha Mongulala, en algunos de los cuales, que en su momento estaban iluminados, había unas piedras negras, “piedras horarias” según ellos, hundidas en los muros a intervalos regulares para marcar las distancias.

Grandes catástrofes

Otra cosa que encontramos en las historias de los distintos pueblos ancestrales del planeta son las catástrofes, y los Ugha Mongulala no eran menos en este sentido.

Según ellos había habido 2 grandes catástrofes que asolaron el planeta, la primera poco después de la partida de los dioses, en el 10.468 AC, que destruyó numerosas ciudades y cambió la configuración de los continentes, inició “la era de la sangre” que duró unos 6.000 años, en la que el hambre y las guerras acabaron con millones de personas, y la segunda en el 3.166 AC, momento en el que volvieron los dioses.

Esquema de las 13 ciudades subterráneas

Esquema de las 13 ciudades subterráneas, siguiendo la estructura de la constelación de Schwerta, el hogar de los Dioses: 1) Akakor 2) Sikon 3) Tat 4) Aman 5) Kos 6) Songa 7) Mu 8) Tanum 9) Gudi 10) Boda 11) Riño 12) Kish 13) Budu

Es en esta segunda donde también encontramos un diluvio universal como se explica en la Biblia (que como ya hemos explicado en más de una ocasión proviene también de la historia narrada por otros, como los sumerios, muchos años antes), en cuyo caso fue un valeroso guerrero de nombre Madus el que construyó una balsa para ayudar a los animales, tomando un par de cada uno de ellos y subiendo, debido al ascenso del nivel del agua, hasta la cima del Monte Akai, la montaña del destino de las Tribus Escogidas.

Además este pueblo también tiene profecías, como la que indica que en el año 12.462 (1981 según nosotros) sobrevendría la tercera Gran Catástrofe que destruiría la Tierra, cosa que por suerte no ha sucedido o yo por lo menos no me he enterado…

La catástrofe se iniciaría allí donde Samón estableciera su gran imperio. En este país estallaría una guerra que lentamente se iría extendiendo por toda la Tierra, haciendo que los Blancos Bárbaros se destruyeran los unos a los otros con armas “más brillantes que mil soles”, de lo cual sólo unos pocos sobrevivirían y entre ellos estaría el pueblo de los Ugha Mongulala, que permanece refugiado en las residencias subterráneas.

De Samón no se cuenta demasiado. Era el hermano de Lhasa y ambos eran dioses que no volvieron a su planeta después de la 2ª venida a la Tierra que se produjo en el 3.166 AC. Se explica de Samón que fundó su imperio en el este, sobre un gran río situado más allá del océano oriental, lugar que correspondería con Egipto, imperio con el que el pueblo elegido tenía una relación y contacto habitual.

Con respecto a la posibilidad de la llegada de egipcios al para-nada-Nuevo-Mundo se explica en el apéndice:

Pero las indicaciones más claras se encuentran en la Amazonia y en el estado federal brasileño de Mato Grosso: inscripciones de varios metros de altura que se encuentran en las caras de rocas difícilmente accesibles exhiben de un modo incuestionable las características de los jeroglíficos egipcios. Fueron recogidas e interpretadas por el investigador brasileño Alfredo Brandáo en su obra en dos volúmenes A Escripta Prehistórica do Brasil. En su prólogo escribe: «Los navegantes egipcios dejaron sus huellas por todas partes, desde la desembocadura del Amazonas hasta la bahía de Guanabara. Tienen una antigüedad de unos 4000-5000 años, y podemos por ellas conjeturar que las comunicaciones por mar entre los dos continentes se interrumpieron en una fecha posterior». Según la Crónica de Akakor, las relaciones entre Egipto y América del Sur se interrumpieron en el cuarto milenio a. de C., al destruir las tribus salvajes la ciudad de Ofir, que había sido construida por Lhasa.

Aprovechamos para mencionar 2 ejemplos de conexión precolombina entre continentes tan distantes, para aquellos que siguen pensando que esto es imposible que sucediera: la Fuente Magna y el Monolito de Pokotia que están en el Museo del Oro de La Paz, en Bolivia, encontrados en Tiahuanaco y que contienen escritura cuneiforme y proto-cuneiforme (la escritura propia de los sumerios, acadios, hititas y otros tantos pueblos de la antigüedad que se localizaron bien lejos de Sudamérica).

Esta catástrofe, la tercera como decimos, no sólo sería el inicio del retorno de los dioses sino que daría origen a una nueva era en la que los hombres, los animales y las plantas vivirán juntos pacíficamente siguiendo las leyes de la Naturaleza, que es a su vez el legado de los Padres Antiguos dejaron.

Extranjeros

Podemos decir que hay 3 “visitas” importantes en la crónica, exceptuando evidentemente la de los propios dioses o las visitas egipcias.

La primera es la de los godos, los guerreros que llegaron desde el este, según los Ugha Mongulala, cosa que habrían hecho hacia el 570 de nuestra era, algo que como hemos dicho antes no nos ha de extrañar a estas alturas ya que son muchas las evidencias encontradas de viajes intercontinentales en el pasado previo al Sr. Colón. Los godos fueron los “padres” de los visigodos y los ostrogodos.

La crónica explica que llegaron subiendo el gran río (el Amazonas) hombres valientes, fuertes, con niños y mujeres que iban en busca de sus dioses, ya que según ellos su historia derivaba también de criaturas divinas, y les explicaron que debido al hambre y otras tribus hostiles se habían visto obligados a partir hacia tierras extranjeras.

La segunda fue la llegada de 2.000 soldados alemanes (nazis, aunque los Ugha Mongulala nada sabían del nazismo y de su ideología) en plena Segunda Guerra Mundial, entre 1941 y 1945, y “gracias a la cual” nació Tatunca Nara. Su madre, que como hemos dicho era misionera alemana (había sido hecha prisionera junto a 3 mujeres más), después de convertirse en princesa de los Ugha Mongulala al casarse con el príncipe, se fue como embajadora a su país natal de donde volvió un año después con dirigentes nazis, momento en el que se estableció una alianza que haría llegar a los mencionados  soldados alemanes. Con el pasar de los años, éstos y los Ugha Mongulala acabaron mezclándose y acabaron hablando una mezcla de alemán y quechua.

Escritura de los Padres Antiguos

Escritura de los Padres Antiguos, los dioses de los Ugha Mongulala

El pacto no sólo establecía que los alemanes aportarían armas y tecnología al pueblo de Tatunca Nara para defenderse de los Blancos Bárbaros sino que éste ayudaría a los alemanes a posicionarse en Brasil para que éstos pudieran posteriormente reclamar para sí las provincias costeras y así poder hacer llegar submarinos y barcos nazis que, según el príncipe indígena, partían del puerto de Marsella.

También es un hecho constatado que submarinos nazis llegaron a Sudamérica y de sobras conocida su mitología aria, así como las numerosas expediciones que realizaran a lo largo y ancho del mundo en busca de sus orígenes y de objetos, hechos y datos que pudieran probar su superioridad racial y su descendencia directa de los dioses (curiosamente muchos de los nazis que se escaparon, o que fueron ayudados a escapar, al finalizar la guerra huyeron a América).

Como cuenta Brugger en el apéndice, si bien él no logró encontrar nada que probara lo que explicó Tatunca Nara sí es cierto que los alemanes estuvieron muy interesados en Brasil durante la Segunda Guerra Mundial con lo cual no sería descabellado lo explicado por Tatunca Nara.

Y por último, la más desagradable de todas sin duda alguna, la llegada o invasión de los españoles y de los portugueses a partir del 1532, que como ya sabemos hicieron poco de bien y mucho de mal, algo que aún en la actualidad siguen (¿seguimos?) haciendo, “el hombre blanco” en general, los occidentales, los que tan correctamente eran llamados por los Ugha Mongulala los Blancos Bárbaros.

Sirva el siguiente párrafo del libro como ejemplo:

Pedro Texeira, quien se enorgullecía de haber matado con sus propias manos a 30.000 salvajes, murió en el año 1641. Según las estimaciones del padre jesuita Antonio Veira, en un período de treinta años los conquistadores portugueses asesinaron a dos millones de indios de la jungla.

O éste:

El periódico londinense The Economist informaba en su número del 15 de mayo de 1968 sobre la situación de los indios brasileños: «La lista de crímenes es infinita. La versión original de la investigación de los resultados de la encuesta ordenada por el ministro del Interior, Albuquerque Lima, pesa más de 100 kilogramos. La versión reducida ocupa veintiún volúmenes con 55.115 páginas. Ésta recoge los crímenes contra las personas y las propiedades de los indios, desde asesinatos, prostitución y esclavitud hasta los problemas relacionados con la venta de sus tierras y de su artesanía.

Se ha robado todo el oro, plata y otros metales nobles que se ha podido, se han explotado y explotan todos los recursos naturales de Sudamérica, que no son pocos, se anuló de la historia la mayor parte de las culturas e historia de los distintos pueblos que habitaban el continente americano y, para rematar, se ha acabado y se sigue acabando con muchísimas vidas “porque sí”, como sólo los imperios destructores saben hacer.

Más allá de La Crónica de Akakor

Si ya de por sí la Crónica de Akakor contiene muchos misterios, hay que añadir lo acontecido el 3 de enero de 1984, día en el que el autor del libro, Karl Brugger, encontrándose junto con su amigo Ulrich Eucke en la playa de Ipanema, en Río de Janeiro, fue asesinado de un tiro realizado por un desconocido que después de disparar huyó. Lo poco que se pudo averiguar es que se había usado un arma habitual del personal militar.

Algunos creen que quien lo mató era Tatunca Nara, que no sería en realidad el príncipe de ninguna tribu sino un alemán de nombre Günter Hauck acusado de algunos asesinatos y desapariciones. El motivo para matar a Brugger podría haber sido una supuesta disputa que tenían ambos en cuanto a los royalties generados por la venta del libro (dinero, maldito dinero). Otros creen que Brugger iba a publicar imágenes y vídeos que confirmarían el asentamiento nazi en la Amazonia, motivo por el cual le habrían asesinado, y que después de su muerte el consulado alemán habría registrado su piso y se habría llevado documentación “sensible” para evitar que saliera a la luz.

La cuestión es que sigue siendo un misterio tanto quién lo mató como el motivo de tal acto.

Imperio de los Padres Antiguos

Imperio de los Padres Antiguos antes de la primera Gran Catástrofe. El continente del Norte y el del Oeste bien podrían ser La Atlántida y Mu o Lemuria, respectivamente

Hay que comentar que el libro está prologado por Erich Von Däniken, que se vio atrapado por esta historia del mismo modo que lo fue Brugger. Ambos realizaron varias expediciones en busca de la ciudad perdida de Akakor, y de otras del imperio de los Ugha Mongulala (y de otras leyendas similares, ya que son muchas las que hablan de ciudades perdidas), pero parece ser que nada encontraron.

De cuanto haya de verdad en toda esta historia no lo sabemos, pero es un hecho que gran parte de lo que explica coincide de un modo u otro con historias explicadas por otros pueblos ancestrales o con descubrimientos que con el pasar del tiempo se han ido realizando. No nos cabe la menor duda de que en el pasado llegaron a la Tierra seres venidos de las estrellas, los dioses, que intervinieron muy mucho en nuestra creación y evolución y cuya influencia, directa e indirecta, buena o mala, estamos viviendo aún en la actualidad.

Quedan muchas ciudades, templos y construcciones por descubrir en el planeta, sobre o bajo tierra o en las profundidades de lagos, mares y océanos. Quizás una de ellas sea Akakor y quizás algún día nos enteremos de que alguien la ha descubierto, corroborando así al menos una parte de la Crónica de Akakor.

¿Qué pasó en Alcácer?

¿Qué pasó en Alcácer?

Portada del libro “¿Qué pasó en Alcácer?”

Título: ¿Qué pasó en Alcácer? Todas las claves de un triple asesinato que conmovió España
Autor:
Juan Ignacio Blanco
Páginas: 393 (512 en la versión en papel, suponemos que por la inclusión de fotografías)
Año: 1998

Fue el viernes 13 de noviembre de 1992 cuando las 3 quinceañeras Miriam, Toñi y Desirée, naturales de Alcàsser, un pueblo de Valencia, España, salieron de sus casas con la intención de ir a la discoteca Coolor, que estaba situada en las afueras del cercano pueblo de Picassent, ya que se celebraba una fiesta del instituto. Pasaron a ver a su amiga Esther, que no pudo salir con ellas debido a que estaba enferma. Después una pareja de conocidos las acercó a una gasolinera de las afueras del pueblo y allí hicieron autostop hasta que alguien las recogió.

Una vecina del pueblo, tal y como declararía posteriormente ante la Guardia Civil, vio como las chicas subían a un coche pequeño, blanco, con 4 personas dentro y esa seria la última vez que se vería en vida a las 3 amigas, hacia las 20 h. de ese fatídico día.

75 días después, el 27 de enero de 1993, un par de apicultores de la zona encontrarían los cadáveres de las 3 chicas, que estaban semienterrados en una fosa a unos 800 m. de una caseta abandonada que se encuentra a 30 Km. de Alcàsser.

Desde la desaparición de las 3 chicas hasta años después el suceso se convertiría no sólo en el aire que respiraba todo el país sino que sería aprovechado por todos esos vampiros y chupópteros desalmados de los medios de desinformación masiva cuyo único fin es el de conseguir el máximo de audiencia, añadiendo siempre que fuera posible morbo y cualquier dato o rumor que surgiera, viniera éste de donde viniera y hubiera sido contrastado o no.

Y suponemos que es debido precisamente a ese circo mediático al hecho de que muchas personas en la actualidad, sobretodo los habitantes de los pueblos afectados, ya nada parezcan querer saber sobre el tema.

La versión oficial

La versión oficial nos cuenta que las chicas fueron raptadas por 2 únicas personas, Antonio Anglés y Miguel Ricart “El Rubio”, dos delincuentes de poca monta, aunque con un largo historial de delitos, y compañeros de aventuras.

Se las habrían llevado con el Opel Corsa blanco de Ricart a La Romana, la caseta perdida en la montaña, y allí las habrían violado y torturado durante horas. En medio de esta orgía de violencia habrían hecho una singular pausa para ir (los dos, curioso) a un bar de la localidad de Catadau, relativamente cercana a donde se encontraban, a por una botella de agua, una cerveza, una ensalada y dos bocadillos y una vez de vuelta, estando las chicas atadas a un pilar de madera que hay en la mencionada caseta, habrían continuado con sus depravaciones finalizando a la mañana siguiente con 3 disparos en las respectivas nucas de las chicas.

Luego las habrían enterrado a poca distancia de la caseta, caseta abandonada que solían frecuentar los dos acusados y otros, hasta que meses después fueron descubiertos los cuerpos.

Miguel Ricart, el único que fue a prisión por este delito, no las habría matado pero sí colaborado y participado en el resto de actos, además de no haber hecho nada por evitar el triple asesinato. En 1997 se inició el juicio contra él, que era el único encausado, y después de 49 vistas judiciales y la comparecencia de un centenar de testigos, fue condenado el 5 de septiembre de ese año a 170 años de prisión, que se acabarían convirtiendo en mucho menos debido a la Doctrina Parot, con lo que en principio en 2024 será libre.

Antonio Anglés, brasileño de nacimiento y parte de una suerte de “familia monster” donde los robos, las drogas y la violencia eran el pan de cada día, es oficialmente el autor de los 3 asesinatos. Era homosexual, un dato que tiene especial relevancia teniendo en cuenta de lo que se le acusó y dato al que se prestó nula atención a la hora de emitir juicios. Lo “mejor de todo” no es sólo que nunca se le capturó, a pesar de que se le persiguió con un dispositivo policial como no había habido en su día ni para detener a El Lute, sino que el asesinato lo cometió –supuestamente- tiempo después de haberse fugado aprovechando un permiso penitenciario concedido en marzo del mismo año. Se ordenó su búsqueda y captura 6 meses después de haberse fugado y, sin embargo, nadie fue a por él hasta que sucedió lo que sucedió.

Según las investigaciones que se llevaron a cabo se supone que huyó a Lisboa, Portugal, donde embarcó en el barco “City of Plymouth” con destino a Dublín, Irlanda, como polizón, entre los contenedores de carga, donde habría sido descubierto y finalmente se habría escapado el 24 de marzo del 93, a partir de cuyo momento ya nada se sabe de él. Algunos creen que murió al saltar del barco y otros creen que estará viviendo a cuerpo de rey en Brasil o en la misma Irlanda. Sea como sea la Interpol lo tiene fichado en su página web como uno de los delincuentes más peligrosos de España. Es curioso también que, debido a las leyes actuales en las que pasados 20 años de un delito este prescribe, no queda mucho tiempo para que Anglés pudiera volver a España sin temer ir a la cárcel.

A grandes rasgos esto sería lo que oficialmente sucedió.

Despropósito total o algo más…

Sin embargo es tal la cantidad de despropósitos en este caso que sencillamente es difícil creer que tantas cosas hayan sucedido como nos explican y que no se trate de una película sino de la realidad. Lo malo es que lo que para algunos pudiera sonar a ciencia ficción o a una cadena de errores y cosas que no cuadran, para otros, como los familiares, fue una verdadera pesadilla.

La lista de incongruencias, errores, negligencias, dudas, contradicciones y “algo más” de este caso es larguísima, algo que se ve claramente en este libro ya que se incluyen muchas transcripciones literales del sumario del caso, lo cual incluye a su vez las declaraciones de todos los implicados en el mismo.

De todas ellas vamos a nombrar tan sólo algunos ejemplos importantes, para no aburrir, pero que ya dejan claro, a mi modo de ver, una idea de cómo funcionó la investigación de este crimen que conmocionó al país, así como de algunos hechos “extraños”:

  • Según la versión oficial en el coche en el que se llevaron a las chicas, aparte de ellas iban Anglés y Ricart, este último conduciendo. Como hemos dicho antes, la vecina del pueblo que vio por última vez a las chicas con vida aseguró haber visto bien claro cómo subían al coche tranquilamente, no forzadas, y que habían en él 4 personas.
  • Se asegura que con ese coche se subió hasta La Romana, la caseta donde se cometió el crimen y que se encuentra en la montaña en un lugar de tan difícil acceso que cuesta mucho creer, para todos aquellos que conocen el lugar, que el coche llegara hasta arriba no tratándose de un 4×4. Si además tenemos en cuenta que como mínimo iban en el coche 5 personas, más difícil de creer.
  • En La Romana no se encontraron rastros de sangre o de semen, ni en el colchón que había en la caseta ni en el suelo. Tampoco se encontró en la alfombra que envolvía los cuerpos enterrados ni en las ropas de las niñas ni en los coches investigados.
  • Cerca de la fosa se encontró una hoja troceada del Servicio de Urgencias del Hospital de la Fe de Valencia donde figuraba el nombre de Enrique Anglés, uno de los hermanos de Antonio, que serviría para que la policía fuera directa la casa que Neusa, la madre de los Anglés, tenía en Catarroja, un pueblo cercano a Alcàsser y donde vivían todos sus hijos además de otros de manera temporal, como el propio Ricart.
    Es curioso, pues, que se dejaran ese papel en la escena de crimen y que encima éste permaneciera allí, a la intemperie, durante casi 3 meses de invierno en tan perfecto estado. Es de hecho, aunque no viene a cuento, lo mismo que sucedería en los autoatentados del 11S, por ejemplo, cuando encontraron en las ruinas de las torres gemelas pasaportes de los supuestos secuestradores de los aviones en perfecto estado, algo tan y tan poco creíble…
  • Y muy parecido a lo anterior, cosas como que Antonio Anglés, que estaba siendo perseguido por medio cuerpo de la Guardia Civil y de la policía y del que no habían conseguido ni una sola huella dactilar a pesar de haber analizado todos los lugares por donde había pasado en su huida, curiosamente se dejara en uno de estos lugares, un chalet de Benaguacil, 5 fotografías de carnet, 4 con aspecto anterior y 1 con el nuevo aspecto después de haber pasado por una peluquería para teñirse el pelo.
  • Se encontró dentro de una de las chicas una cadena con una cruz de Caravaca en la columna vertebral, incrustada en las vértebras. La pregunta obvia es qué hace allí una cadena con una cruz, que además no era de ninguna de las chicas, detalle por lo visto sin importancia para los jueces.
  • Una de las chicas murió virgen, así que no había sido violada (por lo menos no vaginalmente).
  • Hubo pruebas que aparecieron donde no estaban anteriormente, como se dio en el caso en el de los dos apicultores que descubrieron los cuerpos y ayudaron a desenterrarlos, que afirmaron bajo juramento que los restos que aparecen en las fotografías de sumario de la exhumación que se realizó no se correspondían con lo que ellos habían visto. También hubo otras que desaparecieron, en concreto un total de 14, entre otras pelos que podrían haber servido de mucho o la alfombra mencionada más arriba, ya que parece ser que la que se presentó en el juicio no era la que cubría los cuerpos, ni siquiera del mismo color…
  • Los cuerpos, e incluso partes de un mismo cadáver, estaban en distintos estados de descomposición, algo ilógico si fueron enterrados los 3 al mismo tiempo en el mismo lugar.
  • Las declaraciones de ciertos agentes de la ley, testigos e inculpados podían llegar a ser muy distintas o directamente contrarias, incluso a las realizadas previamente por una misma persona. Uno de los casos más claros, y a considerar, fue el del propio Ricart, que en las diversas declaraciones que hizo empezó declarándose culpable de los hechos (dos días después de que se localizaran los cuerpos) y tiempo después acabaría enviando desde la cárcel cartas al juez retractándose de sus declaraciones anteriores, afirmando con rotundidad unas veces que no sabía nada del crimen y otras que sabía quien había cometido los asesinatos. Además afirmó en repetidas ocasiones que había sido torturado por miembros de la Guardia Civil y que éstos le habían dado el guión de lo que tenia que decir so pena de recibir nuevas palizas. Sin embargo sólo le hicieron caso cuando afirmaba que formó parte del crimen, siendo ignoradas y no investigadas el resto declaraciones.
  • Pruebas de ADN que no se llevaron a cabo y que podrían haber dado con los -verdaderos- asesinos. El caso más claro y flagrante es el de los pelos que se encontraron en el escenario del crimen y que apuntaban a, por lo menos, 7 personas distintas, ninguna de ellas los asesinos oficiales ni ninguno de los otros sospechosos.
  • Ni se trató de reconstruir el crimen, algo habitual y necesario en estos casos, ni se contrastaron la mayoría de hechos relatados por los investigados y declarantes.
  • La tierra que había pegada a las ropas y cuerpos de las 3 chicas era de un tipo (arcillosa, de color marrón amarillento), cuando la tierra de la fosa en la que se encontraron era y es de otro (caliza, blanquecina), algo que nunca se investigó.
  • Autopsia negligente y nefasta más digna de aprendices de Jack el Destripador que de los 6 forenses que realizaron la primera de ellas; no sólo lo hicieron de la peor manera que pudieron (no se hicieron ni radiografías de los cuerpos) sino que obstaculizaron en la mayor medida posible las siguientes autopsias que haría el profesor Luís Frontela, un catedrático de Medicina Legal con más de 4.000 autopsias a sus espaldas, un profesional serio y concienciado que llegó mucho más lejos que los anteriores forenses y que, de no ser porque esta más que claro que se quería cerrar el caso cuanto antes, seguramente habría sacado a la luz información mucho más valiosa, concreta e “impactante” sobre lo que pasó y sobre quien cometió de verdad el crimen.
    Lo mismo sucedería con el levantamiento de cadáveres, que se realizó siguiendo procedimientos totalmente incorrectos, y con otras partes de la investigación oficial.

Se puede resumir lo extraño del caso, o de la investigación, con las palabras que el propio profesor dijo ante el juez el 11 de mayo de 1997:

Por el contrario, en este caso “Alcácer” sufrimos y estamos sufriendo un verdadero calvario, salpicado de lamentables inconvenientes, que soportamos gracias a nuestra profesionalidad:

Tuvimos que afrontar como uno de los médicos forenses, el día que efectuamos las autopsias, en vez de respetar la libertad e imparcialidad pericial, nos llamaba la atención porque las estábamos haciendo minuciosamente, dado que considerábamos que no eran completas las que se habían realizado previamente. Cuando comenzamos las segundas autopsias, comprobamos atónitos, que se habían amputado o no disponíamos de las cabezas, genitales, manos y otras lesiones de los cadáveres, en un incomprensible acto, en contra de toda ética y actuación profesional, de quienes sabían que a continuación de ellos íbamos a efectuar nosotros otras segundas autopsias y cuando no corría tanta prisa la toma y ocultación a nuestros ojos de dichas muestras.

La ropa de las víctimas estaba mojada, introducidas en bolsas, en contra de los correctos dictados de la ciencia que obliga a secar las prendas (no a mojarlas) con el fin de que no se deterioren las manchas de interés criminalístico que pudiera haber.

Trajimos a Sevilla las ropas de las víctimas para su estudio con el pleno conocimiento y autorización del Juez de Instrucción, inmediatamente comenzamos a secarlas y, sin terminar esta operación, recibimos un telegrama del Juez ordenándonos que las devolviéramos inmediatamente ¿por qué? Cuando meses más tarde nos envían de nuevo las ropas, comprobamos que entre el barro y las prendas se hallaban pelos de gran interés criminalístico, que por la circunstancia de su localización se encontraban en la ropa desde que fueron enterrados los cadáveres, y que no habían sido “vistos” ni estudiados en otros laboratorios donde habían permanecido dichas prendas.

Comunicada la existencia de dichos pelos y realizado un primer informe de los mismos, sin ultimar su estudio, se nos ordenó los devolviésemos al Instituto Nacional de Toxicología; allí, al parecer efectúan estudios del ADN y, por tal motivo amputan los bulbos, no obteniendo resultados. Dichos pelos nos son enviados de nuevo y, posteriormente, parte de los mismos, nos ordenan sean enviados a otro laboratorio. Y así, podría ir recorriendo toda una serie de “peculiaridades”, poco comprensibles, hasta llegar al hallazgo de manchas de interés criminalístico en a moqueta, manchas que no habían sido visto antes por otros investigadores.

Estas palabras fueron ignoradas por el Tribunal, que ordenó a Frontela y a su equipo que suspendieran sus investigaciones, no admitiendo los resultados (como que las muchachas habían sido enterradas antes en otro sitio, los como mínimo 7 individuos desconocidos y otras tantas cosas a las que hubiera podido llegar el forense si se lo hubieran permitido) como pruebas para el juicio.

Como se explica en el libro tampoco sirvió de nada una manifestación que se llevó a cabo por prácticamente todos los habitantes de Alcàsser al ver lo surrealista derroteros por donde iba la investigación y el juicio, que al grito de “¡No pruebas, no juicio!” pedían que se suspendiera el surrealista y teatral juicio.

Libros prohibidos

El libro ha sido escrito por Juan Ignacio Blanco, periodista criminólogo que entre otras cosas trabajó en, y dirigió, el legendario diario español El Caso.

Como medio país, seguía el caso de las 3 chicas de Alcàsser y se dio cuenta que no cuadraban para nada los datos oficiales que aparecían sobre el caso, con lo que decidió dedicarse en cuerpo y alma, junto con el padre de una de las niñas, Fernando García, a investigar a fondo el caso y a luchar para que la verdad saliera a la luz y se hiciera justicia.

Finalmente escribió el libro en 1998, que como explica en la introducción “la intención de este libro no es descubrir los hallazgos realizados a lo largo de esas investigaciones, sino desvelar las investigaciones oficiales realizadas en torno al triple crimen de Alcácer.” Sin embargo una sentencia judicial en el año 2000 decretada por un juez, ordenaba que el libro quedara secuestrado de por vida debido a que no podían publicarse ni las fotos de las niñas estando vivas ni fotos de los cadáveres, pero principalmente porque no podía incluir la declaración sumarial completa de Miguel Ricart (¿?).

Así pues es difícil, si no imposible, que encuentres el libro en una librería, pero obviamente sí está en Internetes, que es de donde lo hemos conseguido, aunque en éste no hay ni una sola foto, más allá de la de la portada.

Pero no ha sido éste el único libro censurado sobre el crimen de Alcàsser. Luisa Isabel Álvarez de Toledo, Duquesa de Medina Sidonia (conocida como la Duquesa Roja), escribió en su día la novela “La ilustre degeneración”, que como define la criminóloga Luz Sayay, a la que tampoco -como a muchos- le cuadra la versión oficial de los hechos y que está escribiendo un libro sobre el caso: “es una historia sobre la crudeza, las perversiones y la impunidad de las “altas esferas” en muchos crímenes. Se considera una base para comprender el trasfondo del Crimen de Alcácer.”. Tampoco este libro llegó a ver la luz en papel y por eso la autora lo acabó liberando en Internet.

Al final del post encontrarás un enlace donde poder localizar estos y otros libros sobre el crimen de Alcàsser, así como mucha más información.

Más allá del crimen de Alcàsser

No sólo se han censurado libros sobre este caso, también ha habido juicios y sentencias contra los que más lucharon para que se hiciera justicia.

Fernando García, padre de una de las 3 niñas de Alcàsser, que como ya hemos mencionado investigó el caso con Juan Ignacio Blanco, fue por así decirlo la cara pública de las 3 familias de las niñas.

Ambos, el padre y el criminólogo aparecieron unos años después de los hechos, y durante unos meses, cada noche en el conocido programa de televisión Esta noche cruzamos el Mississippi, algo que muchos han cuestionado debido principalmente al tipo de programa que era, pero está más que claro que el hecho de que medio país miraba ese programa mantuvo el caso fresco y permitió hacer públicos datos y hechos que la gente desconocía, entre otras cosas.

Pues bien, el padre fue sentenciado a pagar una multa de 270.000 € por calumnias e injurias a algunas personas relacionadas con la investigación y el juicio y el criminólogo, por el mismo “delito”, 350.000 €, además de tener una denuncia de la madre de una de las niñas por haber colgado en Internetes –supuestamente de nuevo- fotografías de las autopsias, con lo que actualmente se pide para él 2 años de cárcel (llegaron a pedir 17) y 12.000 € de indemnización a la madre. Como dice Juan Ignacio Blanco en una de las entrevistas de abajo: el culpable siempre acaba siendo el mensajero.

Al final pues, y tristemente, el mismo cuento de terror: delitos, crímenes sin resolver, familias hundidas, perros de paja y los verdaderos asesinos campando a sus anchas impunemente gracias a su “posición”.

Así va todo.

BONUS:

Como que el mundo es un pañuelo, al buscar información extra sobre el caso me percato que el profesor Frontela, del que ya hemos hablado, también investigó el caso del Síndrome Tóxico del aceite de colza sucedido en España en 1981 que “se llevó” a más de 300 personas y enfermó a más de 20.000. Ambos casos tienen como mínimo algo en común: que no se nos explicó la verdad ya que ésta hubiera supuesto, muy probablemente, la ira (y el despertar) de la gente al darse cuenta de que la realidad es mucho más cruel y horrorosa de lo que nos quieren hacer creer, algo que aún hoy en día es difícil de hacer ver a mucha gente.

Si estás interesado en este caso te recomiendo la lectura del libro Pacto de Silencio que escribió en su día el gran Andreas Faber-Kaiser, un libro tan esclarecedor como el resto de sus libros o como el que aquí nos ocupa.

Bien. Dicho esto, y volviendo al crímen de Alcàsser, el libro, así como mucha más información sobre el caso, puedes encontrarlo en la web de El Palleter, un colectivo de personas que luchó (y supongo que sigue luchando) para que se sepa la verdad del caso de Alcàsser, es decir, para que se haga justicia, eso que ya vamos olvidando de qué se trata en realidad ya que hace demasiado tiempo que parece que no se aplica en este mundo virtual en el que vivimos.

Para finalizar dejo aquí 2 interesantes vídeos. El primero es una entrevista que le hicieron en 2002 a Juan Ignacio Blanco y donde dice las cosas bien claras:

Y para finalizar otra entrevista, ésta de 2009, al mismo Juan Ignacio y a Fernando, el padre de Miriam, donde hablan tanto del caso como de las sentencias contra ellos por injurias y calumnias que hemos comentado antes, mientras el presentador parece más preocupado por su guión y por el tiempo que queda de programa que por lo que se explica:

La Raza Futura

La Raza Futura

Portada del libro “La Raza Futura”

Título: La Raza Futura. Vril, el poder de la raza venidera
Autor:
Edward Bulwer-Lytton
Páginas: 164
Año: 1871

Reconozco que no supe de la existencia de este libro hasta que “conocí” la Sociedad Vril, de la cual ya destripamos aquí un documental y que, para resumir muy mucho, era (algunos dicen que aún existe) el epicentro de la Sociedad Thule, que a su vez fue la impulsora ocultista del nazismo.

Me picaba la curiosidad no sólo por lo que había leído en su momento, por la historia en sí, sino por el hecho de que una sociedad “secreta”, ocultista y tan “de película” tomara su nombre de una novela de ciencia ficción y que, además, creyera firmemente que Vril existe y dedicara todos sus esfuerzos a “localizar” dicha energía para poder usarla en su beneficio y en el de la Alemania nazi.

Es sabido que hay ciertos libros elitistas, por llamarlos de alguna manera, que se escriben de tal modo que para la mayoría de los mortales no pasan de ser lo que aparentan, un mero libro, una mera historia, pero que incluyen información oculta que sólo algunos iniciados podrán entender, como una especie de código enviado entre espías que sólo ellos pueden descifrar y que para el resto no son más que un galimatías, cosas sin sentido.

También hay otros tipos de libros en donde se incluyen descripciones concretas y precisas sobre algo físico que aparece en la historia, de modo que si uno quiere, o se aburre soberanamente, puede intentar reproducirlas en el mundo real. Es el caso de un libro que quizás te suene, la Biblia, que da bastantes características y datos sobre el arca de Noé, el Templo de Salomón, el Arca de la Alianza, la máquina de maná o, incluso, los carros de fuego que soñó (vio) el profeta Ezequiel.

Así pues pensé que La Raza Futura ofrecería como mínimo pistas para encontrar y/o producir la poderosa energía Vril y que por eso la sociedad Vril se lo tomó tan en serio, aunque no ha sido así.

No sólo no he obtenido las respuestas que esperaba sino que creo que, si se me permite la estúpida broma -y sino también-, la Sociedad Vril podría haberse llamado tranquilamente Sociedad Espinaca (o Spinach Society o Spinat Gesellschaft, según el idioma que prefieras), ya que las espinacas eran las que le daban “superpoderes” a Popeye (…), otro personaje de la ficción, en este caso de dibujos animados.

Es decir, que dada la poca concreción que se da con respecto al origen de Vril, o a la manera de conseguirla (se habla más de sus beneficios, por ejemplo), igual la sociedad podría haberse basado en la idea de las famosas espinacas como generadora de superenergía…

Más allá de esto, el libro nos cuenta en 1ª persona la llegada de un americano, por accidente y a través de unas minas inglesas, a un mundo subterráneo donde una raza mucho más avanzada que la actual (de ese entonces y de ahora) conocida como Vril-ya vive pacíficamente gracias a una energía misteriosa y casi mágica, el ya mencionado Vril, que no sólo han descubierto sino que han aprendido a usar a su antojo.

Dicha energía puede servir tanto para curar como para matar, para generar luz o a modo de combustible para cualquier tipo de transporte terrestre o aéreo -ya que también se vuela bajo tierra- y un largo etcétera. Y de hecho es tan potente que no existen guerras entre distintos grupos o tribus de los Vril-ya ya que, como dicen en el libro, un enfrentamiento entre 2 rivales poseedores de Vril tendría como consecuencia la completa aniquilación de ambos bandos; un poco lo que podría suceder en la actualidad en el caso de infames potencias poseedoras de armamento nuclear.

A lo largo del libro, y de la estancia del protagonista en este inframundo avanzado de paz y armonía, se nos irán describiendo las costumbres, la filosofía, las normas de conducta y el modus vivendi de los Vril-ya. Éstos son una raza mucho más avanzada que la actual pero para nada es perfecta, aunque no por ello negativa del todo. No sólo porque puede resultar un tanto aburrida para alguien del presente siglo, donde parece que no tenemos tiempo ni para respirar y que encima nos hayamos acostumbrado a ello, sino porque emana cierto racismo, egocentrismo y poca piedad hacia todo aquél que consideren por debajo de sí mismos, como cuando afirman que su destino, algún día de la vida, es acabar algún día en la superfície terrestre y substituir, se entiende que aniquilar, a las razas inferiores que allí habitan. Pero ahí no queda la cosa.

En realidad el libro, la historia, toca varios temas “oscuros”, temas ocultistas o no que idealizó, investigó o utilizó el nazismo, al que de nuevo volvemos. Empezando porque el origen de los Vril-ya viene de un grupo de seres que se salvó de una catástrofe que acabó con su mundo en la superfície (¿Atlántida, Mu/Lemuria?); la mera idea de que haya seres avanzados viviendo bajo tierra (la teoría de la Tierra Hueca, Agartha/Shambala, etc.); la ley de selección sexual por la cual llegaron a ser como son (eugenesia, nazi o no, la mejora de la raza, la raza superior) y los seres rubios y con ojos azules con los que se cruzaron sus antepasados hace mucho tiempo y que también contribuyó en la fisonomía de los Vril-ya (el prototipo ario nazi).

Como vemos con poca imaginación se pueden establecer relaciones entre La Raza Futura y el nazismo, y de hecho así existió la Sociedad Vril, inspirada por esta historia, entre otras, tanto en su vertiente ideológica como ocultista (que pueden ser lo mismo). Pero es posible que no sepamos nunca si en realidad el libro contenía mensajes o ideales ocultos o si se trata de una mera obra de ciencia ficción (de las primeras) cuya finalidad es entretener el lector.

Y a mí me ha entretenido, además de ser inevitable la constante comparación, cada vez que explican alguna de sus características, entre esta sociedad, los Vril-ya, y su manera de ser y hacer, y la nuestra.

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