Las pirámides perdidas de Caral

Las pirámides perdidas de Caral
(The lost pyramids of Caral)
Martin Wilson / Horizon BBC
50 min
2002

(Quede constancia que la versión doblada al hispanistaní del docu, la que tienes aquí encima, dura unos 8 minutos menos que la que hemos transcrito, que no “transcribido”, y que puedes ver con subtítulos aquí.)

Es uno de los viajes épicos de la humanidad. Hace miles de años, las personas abandonaron la selva y formaron civilizaciones. Construyeron enormes monumentos como las pirámides y todas las grandes ciudades del mundo antiguo. ¿Pero por qué lo hicieron? ¿Qué fuerzas dieron origen al nacimiento de la civilización?

Durante años los arqueólogos han intentado retrotraerse al momento en el que comenzó todo para encontrar la respuesta y ahora es posible que finalmente lo hayan logrado, porque se encuentran explorando una ciudad de pirámides perdida en Perú.

Tiene casi 5.000 años de antigüedad y la historia que relata por qué nos embarcamos en este magnifico viaje es más extraordinaria de lo que ninguna persona jamás pudo imaginar.

La costa del desierto de Perú atrapado entre la cordillera de los Andes y el Océano Pacífico. Nada sobrevive aquí.

Los exploradores alguna vez se precipitaron en busca del oro y los tesoros de los Incas escondidos en esas montañas pero ninguno se detuvo. Pero hace 7 años alguien lo hizo. Ruth Shady había oído sobre unos misteriosos e inexplicables montículos y partió sola por el desierto para hallarlos. Luego, en medio de esta tierra muerta, encontró esto: una enorme colina que se elevaba en el desierto.

“Cuando por primera vez llegué en 1994 al valle me impresionó muchísimo. Está entre el mundo de los dioses y el mundo de los hombres. Tiene una característica muy peculiar.”

Luego, al mirar más de cerca ella creyó ver algo escondido bajo los escombros y las rocas. En su imaginación, pudo divisar el tenue contorno de una pirámide y al mirar a su alrededor pudo ver otro y luego otro más. Ruth Shady se había topado con una ciudad perdida.

Era un descubrimiento que asombraría al mundo de la arqueología porque lograría resolver finalmente uno de los interrogantes más importantes: por qué nuestros ancestros abandonaron una vida de simplicidad y tomaron el camino de la civilización.

La ciudad moderna hoy es el pináculo de la civilización humana. Millones de personas eligen vivir y trabajar juntas. En una civilización todos tienen una tarea específica para ayudar a alcanzar las metas comunes. Obreros, profesionales, constructores todos se unen para edificar la misma sociedad. Por encima de todos se encuentran los poderosos dirigentes. Ellos deciden quien hace que cosa y cuando y donde hacerla. Pero no siempre fue así.

Cómo surgió este complejo sistema, ha sido durante mucho tiempo un gran enigma para los científicos.

“Durante más de un siglo ciertamente una de las preguntas más importantes dirigidas a los arqueólogos es también la más grande ¿Cuál es el origen de la civilización? Este ha sido un tema central un pilar guía virtualmente para todos los arqueólogos que trabajan en los continentes del mundo.”

Porque la civilización no fue inevitable. Durante más de 100.000 años, no existieron dirigentes ni ciudades. La humanidad vagaba por el mundo en pequeños grupos de familias o habitaba en minúsculas aldeas. Había poco planeamiento poca dirigencia y ningún futuro; sólo supervivencia… y luego algo ocurrió. Hace 6.000 años las personas comenzaron a marcharse de sus aldeas y construir grandes ciudades. Los arqueólogos lo llaman cruce de la gran divisoria.

Esto ocurrió en 6 lugares de todo el mundo: en Egipto, Mesopotamia, China e India y en el Nuevo Mundo en Perú y América Central. Si estos precursores no hubieran cruzado la gran divisoria, nuestro mundo moderno no existiría.

“Y lo que nos resulta emocionante es que aquí estamos en el siglo XXI viviendo en sociedades que son en esencia resultados de ese cambio histórico, de esa divisoria histórica.”

Los arqueólogos examinaron todas las civilizaciones primitivas buscando pistas sobre por qué surgieron repentinamente y una y otra vez descubrieron que tenían muchas cosas en común.

“Por ejemplo: los números, la matemática y los sistemas de calendario, la escritura, la cerámica, la metalurgia… Pero por encima de todo, había algo más: la arquitectura monumental.”

En todas las civilizaciones primitivas era lo mismo: enormes, monumentales estructuras. Ese fue el signo principal de que las personas se habían reunido bajo el gobierno de dirigentes para lograr un objetivo común.

Las pirámides señalaron la llegada de la civilización.

“No se pueden construir enormes estructuras como esas sobre la base del consenso. Es necesario tener lideres y seguidores tener especialistas tener personas que estén a cargo que puedan decir a grupos de individuos: bien, hoy tú harás esto y este grupo hará algo diferente.”

Pero ninguna de estas cosas explicaba por qué nuestros antepasados cruzaron esa divisoria histórica. ¿Qué hizo que cambiáramos la vida simple por la ciudad? Esa pregunta aun hechiza a los arqueólogos, porque explicarlo es comprender el alma de la humanidad moderna.

“Y esa es la pregunta clave. ¿Cómo ocurrió, cuándo ocurrió y por qué ocurrió?”

Existían, por supuesto, muchas teorías. Algunos dijeron que había sido el riego y otros el comercio. Hay quienes hoy afirman, que fue por los extraterrestres. Pero muchos dijeron que se trataba de algo totalmente diferente, algo terrorífico: guerra.

La teoría era sencilla. La guerra obligó a grupo de aldeas a reunirse para protegerse, esto llevó a nuevas formas de sociedad organizada. Surgieron poderosos líderes y estos líderes se convirtieron en faraones y reyes. Ellos asignaban tareas y organizaban vidas. La sociedad compleja nació del temor.

Durante 20 años Jonathan Haas y Winifred Creamer probaron la teoría de la guerra por todo el mundo. Un matrimonio de arqueólogos ha encontrado indicios de batallas en cada civilización antigua.

“Cuando se observa la cultura, al volverse ésta más compleja, la guerra parece estar en todas partes. Estas sociedades parecían estar siempre en guerra. La guerra se ve representada en el arte, en la arquitectura, puedes ver la clase guerrera o ejércitos armados, puedes ver generales. Cuando se encuentra escritura, la escritura trata de la guerra.”

Aunque no es universalmente aceptado muchos concuerdan con las conclusiones de Haas de que la guerra fue el impulso fundamental para el nacimiento de la sociedad moderna.

“Francamente encuentro difícil concebir la aparición de la civilización de urbanización compleja sin grados de conflicto o la presencia de guerra.”

Pero era sólo una teoría. Los arqueólogos no tenían pruebas, así que pasaron años recorriendo la tierra buscando la manera de convertir la teoría en hechos. Lo que necesitaban descubrir era lo que los arqueólogos llaman una ciudad madre. Es el eslabón perdido de la arqueología, la primera etapa de la civilización cuando la humanidad cruzó la gran divisoria.

“Si logramos descubrir una de estas etapas antiguas de la civilización eso contribuiría enormemente a nuestra comprensión del proceso de desarrollo de la civilización.”

Si la teoría era correcta entonces la ciudad madre debería estar llena de señales de batalla. Pero siempre encontraban el mismo obstáculo: las civilizaciones constantemente construían sobre si mismas. Eso significaba que las etapas previas resultaban borradas.

“Los seres humanos reconstruyen edificios, reciclan materiales… muy a menudo resulta difícil discernir algo de esa masa de material que es como la base de esa civilización. ¿Qué constituye la civilización original?”

Después de años de búsqueda en el Viejo Mundo, han descubierto muy poco. Todavía necesitaban encontrar la etapa más antigua sobre la cual no se haya construido, algo primitivo, y por eso la búsqueda de la ciudad madre se desplazó del viejo mundo al nuevo.

Perú, hogar de una de las civilizaciones más importantes: los Incas. Aquí, en lo alto de la cordillera de los Andes, ellos regían un poderoso imperio hasta que fue destruido por los españoles hace 500 años. Pero los orígenes de esta gran civilización se extiende miles de años atrás y sus primeras etapas permanecen ocultas en el misterio.

Por eso, la búsqueda de la ciudad madre se estableció aquí, esta vez en la costa peruana, donde hace miles de años comenzó todo.

Hace 7 años la búsqueda de esa esquiva etapa de la civilización llegó aquí a 16 kilómetros de la costa, en el valle de Casma. Se descubrió algo espectacular: una de las pirámides más grandes del mundo. Esta pirámide es tan grande que durante un siglo los exploradores la ignoraron convencidos de que sólo era una colina. Puede rivalizar con las de Egipto.

“Esta pirámide figura entre las más grandes del mundo. Cubre, sobre la superficie del montículo, la extensión de 15 campos de fútbol. El volumen es de unos 2.000.000 de metros cúbicos de material.”

Pero la pirámide era sólo el comienzo; todo el sitio se extiende por más de 9 kilómetros e incluye un grupo de pirámides menores. Frente de la pirámide principal se extienden 4 plazas por más de 1’5 Km. Cientos de personas podrían haberse reunido y hecho negocios aquí. El valle de Casma es una de las maravillas de Perú y es un sitio que exuda civilización.

“Los visitantes de este valle, después de ver por primera vez esta pirámide dirían que la sociedad que la construyó actuó en conjunto. Esta sociedad es muy poderosa, es una sociedad que realmente esta muy organizada.”

Tom Pozorski y su esposa Sheila se hallaban a punto de convertir a Casma en una de las sensaciones de la arqueología porque 4 años atrás ellos desenterraron unos postes de madera dentro de la pirámide principal; la madera puede datarse con carbono 14. Los resultados demostraron que había sido construida en 1.500 AC. Esto convirtió a Casma en la ciudad más antigua que se haya descubierto en América y candidata instantánea a ser la ciudad madre.

Cavaron más profundamente y en todas partes encontraron las señales indicadoras de una civilización en su primera etapa. Había cerámica, pero era muy simple. Y había arte, pero también era tosco. Todas las cosas eran básicas. Todo eso parecía señalar una cosa: Casma debió haber sido la ciudad madre.

Pero la pregunta final de los arqueólogos era ¿había señales de batalla? ¿Era verdad que las primeras civilizaciones nacieron de la guerra?

Entonces se produjo el sensacional descubrimiento definitivo. Ocurrió en una de las pirámides más distantes. Allí encontraron grabados.

“Tenemos figuras de guerreros junto a sus victimas que están despedazadas, decapitadas, con sus cuerpos cortados a la mitad. Las cabezas tienen sangre emanando de sus ojos y de sus bocas y luego hay partes del cuerpo, así que tienes una pierna, un torso o tienes pies y manos cruzadas.”

Para los arqueólogos como Jonathan Haas estos grabados confirmaron lo que habían sospechado desde hacía mucho tiempo: la guerra realmente parecía ser la fuerza que dio nacimiento a la civilización. Parecía ser que la respuesta de por qué cruzamos la gran divisoria desde lo simple hacia lo civilizado, había sido encontrada.

La gran búsqueda de la arqueología, parecía haber terminado en Casma la ciudad madre. Pero los días de Casma como sensación arqueológica estaban contados.

Cuando alcanzaba la cúspide de la fama, Ruth Shady descubrió sus misteriosas colinas que lo cambiaría todo para siempre.

Ruth volvió al sitio una y otra vez y llevó con ella un grupo de estudiantes y arqueólogos. Su primera tarea: obtener una idea básica de la antigüedad de Caral, nombre que se le dio al lugar. Para ello necesitaban encontrar cerámicas, porque los arqueólogos pueden fechar lugares sólo por el estilo de la cerámica que encuentran. Pero tras semanas de búsqueda, no encontraron nada.

“Durante dos meses buscamos cerámica. Cada día en la noche preguntábamos uno al otro si ya alguien había encontrado cerámica. Y nadie; estábamos desconcertados.”

Esto resultaba muy enigmático. Todas las civilizaciones primitivas se encuentran llenas de cerámica incluso Casma pero no ésta. Así que buscaron algo más de lo se esperaría encontrar en una civilización: herramientas de metal. Pero las únicas herramientas que encontraron no estaban hechas de metal sino de piedra.

Había una sola conclusión: esta era una civilización en una etapa increíblemente antigua.

“Poco a poco, conforme veíamos el contexto arqueológico, fuimos asimilando que esto era un fenómeno diferente, distinto, y que estábamos ante un asentamiento mucho más antiguo que lo que esperábamos.”

¿Pero cuan antiguo? Aún no encontraban nada que pudiera ser datado, así que decidieron cavar dentro de las estructuras más grandes de Caral, las pirámides. Fue un emprendimiento enorme. El sitio era inmenso y las pirámides gigantes. Ruth necesitaba ayuda, así que pidió ayuda al ejército.

En su camino había miles de toneladas de arena ripio y piedras acumuladas durante milenios. Debían ser trasladadas y. para evitar cualquier daño a las estructuras originales, debía hacerse un cubo por vez. Poco a poco comenzó a vislumbrarse lo que había debajo algunas de las piedras originales: rastros de arcilla, pinturas no vistas por miles de años una serie de escaleras y el muro frontal de la pirámide. No había dudas de que estas pirámides habían requerido artesanos, arquitectos, una enorme fuerza de trabajo y lideres todos los adornos de la civilización.

Y luego, finalmente un miembro de su equipo encontró lo que estaban buscando. Entre las bases de uno de los edificios había restos de fibras vegetales. Estas fibras habían sido tejidas para confeccionar un tipo de bolsa llamada Shicra que evidentemente había sido utilizada para transportar piedras desde las montañas. Es una técnica encontrada solamente en los edificios más antiguos de Perú.

Las fibras pueden ser fechadas mediante carbono 14, lo que significaba que finalmente Ruth podría saber cuan antiguo era Caral pero carecía de recursos para hacerlo, por lo que buscó ayuda en el extranjero.

Así que el año pasado, Jonathan Haas y Winifred Creamer fueron invitados al lugar. Lo que vieron, los dejó sorprendidos.

“Era el escenario más increíble de todos los sitios arqueológicos que hubiéramos visto en algún lugar del mundo. Fue, literalmente, uno de esos momentos de reacción retardada en los que te quedas boquiabierto y piensas, “Dios mío. Nunca vi algo así en toda mi vida”.

No tenían dudas de que Caral era un lugar de enorme importancia. Esto hizo que la datación de las bolsas Shicra resultara crucial. Llevaron 12 muestras a la Universidad de Illinois para analizarlas.

Si las bolsas eran de alrededor 1.400 AC Caral sería un descubrimiento importante pero más joven que Casma. Una fecha que rondara el 2.000 AC la convertiría en la ciudad más antigua de América. Una fecha más antigua parecía inconcebible.

Tres meses después llegaron los resultados.

“Estaba en el trabajo y Jonathan me llamó y me dijo, son absolutamente geniales, son todos antiguos.”

Las bolsas fueron fechadas en el 2.600 AC. Caral tenía casi 5.000 años de antigüedad, tan antigua como las pirámides de Egipto y más antigua de lo que cualquiera hubiera imaginado posible.

“Estuve histérico durante 3 días.”

Caral era 1.000 años más antigua que Casma. Significaba que Casma no podía ser la ciudad madre; tenía que ser Caral. Ahora Caral se convertiría en una sensación.

La nueva ciudad madre significaba que los arqueólogos podrían al fin buscar la respuesta a su mayor interrogante: ¿Por qué había comenzado la civilización?

“Habíamos eliminado falsos comienzos y callejones sin salida. Dijimos: está bien, este es el punto en el que donde quiera que miremos en el mundo donde se desarrolló la civilización ocurrió esto y esto permitió que ocurriera todo lo demás.”

“En el contexto de la arqueología mundial tiene una enorme importancia. Esto nos brinda un nuevo e independiente laboratorio. Podemos buscar aquí las respuestas a las preguntas que nos hacemos de todas las civilizaciones. Tenemos aquí una oportunidad única históricamente una oportunidad única para observar el comienzo, la transición de tener nuestro eslabón perdido, si quieren.”

Ruth podía ahora mostrarle al mundo como lucía una sociedad en el amanecer de la civilización. Su trabajo reveló que en el corazón de Caral había 6 pirámides alrededor de una plaza central. Al lado de ellas había un anfiteatro y un templo el corazón religioso de Caral. Contenía un horno que Ruth creía tenía una llama que debía arder para siempre. En el centro de la plaza había casas algunas decoradas, otras simples. Dominando todo la pirámide principal trono de los jefes de la ciudad y símbolo de que la gente de Caral había dejado atrás la vida primitiva y descubierto la civilización.

Por lo tanto, así es como habría lucido la sociedad moderna en sus principios.

Pero ¿por qué estaba la ciudad aquí? ¿Por qué la civilización comenzó en Caral?

Y entonces comenzaron los problemas. Comenzó cuando Jonathan Haas, el experto mundial en la teoría de la guerra hizo otra visita. Buscaba evidencia para respaldarse.

Lo primero que pensó que encontraría eran las almenas.

“Comencé a caminar y a escalar todas las laderas alrededor de Caral y finalmente comprendí que no había ninguna fortificación alrededor del sitio.”

Mientras tanto, Ruth y su equipo buscaban armas en Caral, representaciones de guerra, cualquier cosa. Pero no encontraron nada.

“No encontramos indicadores de armas que pueden aparecer en otras etapas de la historia donde se ven porras de piedra. No veo evidencias de conflicto; la ciudad no está amurallada, no sentían amenazas de conflicto, no hay instrumentos de guerra.”

Ahora Haas estaba extremamente desconcertado así que amplió su búsqueda. Se dirigió a la boca del valle a través de la cual algún invasor tendría que haber pasado.

“Si yo fuera un ejército aproximándome sería aquí donde habría venido y es aquí donde debería encontrar fortificaciones defensivas. Debería haber una pared cruzando, son lugares sencillos donde poner murallas que atraviesen estas rutas de acceso.”

Pero nuevamente nada.

“Debería haber algo para demorar al enemigo y de hecho, no hay nada. No hay ninguna fortificación alrededor del sitio.”

Jonathan Haas estaba ahora enfrentándose a una verdad incómoda. Había pasado años siguiendo la teoría de que la guerra era la fuerza que dio origen a la civilización y ahora todo se estaba desmoronando.

“Realmente crees tener los comienzos de esa sociedad compleja y tengo la posibilidad de mirar justo en el principio y busco el conflicto, la guerra y busco los ejércitos y las fortificaciones y no están ahí. Deberían estar aquí y no están. Y tienes que cambiar toda tu ideología sobre el rol de la guerra en estas sociedades y eso está demoliendo nuestras hipótesis de la guerra. La hipótesis de la guerra simplemente no funciona.”

El mensaje de Caral era claro la guerra no tenía nada que ver con la creación de la civilización, aquí por lo menos. Toda la búsqueda para descubrir por qué surgió la civilización debería empezar de nuevo.

Los ojos del mundo se enfocaban en Ruth. Todos querían saber que había sucedido en Caral. Si no había sido la guerra ¿qué fue lo que llevo a estas personas a construir su magnifica ciudad? Descubrieron que Caral era una sociedad que sabía como divertirse.

Cerca del templo principal, Ruth y su equipo encontraron hermosas flautas talladas hechas de huesos de cóndores.

“Las flautas constituyeron el primer hallazgo que revelaba especialización en las sociedades Supe.”

Pero los habitantes de Caral también disfrutaban de placeres mundanos. En el laboratorio el equipo de Ruth identificó fragmentos del fruto de la llamada planta de Achiote. Incluso hoy en día es usada por las tribus de la selva para pintar sus cuerpos y dar color a la comida, pero tiene otro uso para enriquecer la capacidad sexual.

También encontraron el caparazón de una criatura llamada caracol megabolinus. Estos eran usados como adornos para collares y dentro de uno de ellos descubrieron rastros de un misterioso polvo blanco. Era cal. El equipo también encontró semillas de la planta de coca y eso significaba drogas. La cal mezclada con la coca aumenta los efectos de la cocaína de la planta de coca. Es un poderoso estimulante.

“Hay indicadores de que se ha usado algún tipo de droga porque encontramos pequeños recipientes en donde había algo de cal. También encontramos inhaladores hechos de huesos.”

En algunas tribus del Amazonas los chamanes u hombres sagrados usan algo similar, incluso hoy. Los efectos son dramáticos: durante el trance creen estar poseídos por espíritus de animales. Ruth cree que algo parecido pudo haber sucedido durante los festivales en Caral en aquellos años.

“Es probable que durante cada ceremonia religiosa que eran muy frecuentes en Caral hubiera alguna droga alucinógena.”

Pero estos hallazgos le cuentan a Ruth mucho más sobre Caral. La planta, el caracol e incluso las flautas eran pistas sobre las bases de la civilización porque poseían otra cualidad particular: eran totalmente ajenos a los desiertos que rodean Caral. Provenían de las alturas de los Andes o de la selva tropical y eso estaba a más de 300 kilómetros de distancia.

Todos estos bienes fueron traídos a Caral desde lejos pero ¿por qué?

El misterio se profundizó aun más. El equipo de Ruth descubrió que Caral no sólo importó sus placeres. También importó la mercadería más básica de todas: la comida. Al parecer la dieta principal de Caral era completamente extraña para una ciudad internada en el desierto. Era pescado. Había grandes cantidades de huesos de pescado principalmente sardinas y anchoas. Sólo podían provenir de la costa del Pacífico, a más de 26 kilómetros. Se trataba de un verdadero enigma. Mercaderías de todo tipo parecían llegar a Caral provenientes de todo el Perú.

¿Por qué? ¿Qué ocurría en Caral que los llevó allá?

El misterio de Caral ahora cautivaba a Jonathan Haas y a Winifred Creamer. Desde el colapso de la teoría de la guerra vagaron por los valles alrededor de Caral buscando pistas para una teoría alternativa. Su búsqueda los llevó hacia las colinas de los valles vecinos y se dieron cuenta que todos los valles de Caral tenían una cosa en común: ríos.

Incluso hoy día, Caral es alimentada por ríos que fluyen desde Los Andes hasta el mar. Estos ríos son la clave para desentrañar el misterio de por qué la civilización se formó primeramente en Caral, porque con los ríos había llegado un gran avance tecnológico: la irrigación.

“Este es el tipo más simple del sistema de irrigación. Todo lo que necesitas hacer es tomar una azada o algo parecido y hacer una pequeña zanja desde el río hasta una parte de tierra y puedes decir que estás en el ángulo correcto porque el agua te seguirá.”

Los valles cercanos a Caral están entrecruzados con antiguas zanjas de riego y la irrigación podría haber transformado el desierto.

“Una vez que traigo agua de ese río al desierto peruano, ese desierto florece. Una vez que le llevas agua, se convierte en la tierra más productiva que puedas desear.”

Jonathan cree que Caral fue una vez un enorme Jardín del Edén. Aquí en el medio del desierto podría haber habido extensos oasis de campos de frutas y vegetales. Podría haber hecho de Caral, una de las maravillas del mundo antiguo y la irrigación llevó a algo más, algo que se transformaría en la innovación fundamental detrás del surgimiento de la civilización en Caral.

Los investigadores de Ruth comenzaron a buscar los vegetales que comían las personas en Caral. Entre todos los frijoles y nueces encontraron semillas de algodón, muchas de ellas. De hecho, el algodón, parecía estar en todas partes.

“Casi todas las construcciones tienen semillas de algodón o motas de algodón o textiles. De modo que nos sorprendió al principio mucho, la abundancia del algodón.”

Parte del algodón se usaba en ropas, pero tenía otro uso que no tenía ninguna relación con Caral: redes de pesca. Esta red fue hallada en la costa no muy lejos de Caral. Tiene casi 5.000 años de antigüedad, tan antigua como Caral mismo. Fue en ese momento que todo fue claro para Ruth: Caral se dedicaba al comercio. Hacía redes de algodón para el pescador que enviaba pescado como pago.

“Se generó una esfera de intercambio económico entre pescadores y agricultores. Los agricultores producían algodón que requerían los pescadores para la confección de las redes de pesca y los pescadores le daban a cambio los moluscos y los pescados secos.”

Esta fue la gran idea de Ruth Shady. El comercio con algodón llevó a un enorme sistema mantenido por sus propios recursos. Caral hacía el algodón para las redes. Con las redes los pescadores podían atrapar más comida. Más comida significaba que más personas podían vivir en Caral para hacer crecer más algodón y así Caral se convirtió en un exitoso centro comercial y el comercio se extendió.

Se hallaron mercaderías procedentes de lugares tan lejanos como Ecuador, Los Andes y por supuesto, la selva tropical, a cientos de kilómetros de distancia.

“Hay un intercambio con poblaciones de la sierra, de la selva y de otras poblaciones del litoral más alejadas. Entonces hay una esfera de intercambio que es mucho mayor que la de la esfera económica interna de la propia sociedad de Supe.”

Parecía que habían descubierto la respuesta a la gran investigación arqueológica. La fuerza que llevó al nacimiento de la civilización en Caral 5.000 años atrás no fue la guerra. Parecía ser el comercio. Ruth Shady, la arqueóloga de Perú, lo resolvió.

“Parece que el intercambio es lo que unió todo el sistema y está surgiendo como una de las teorías más efectivas que tenemos hoy para explicar cómo se desarrolló este sistema.”

Y sorprendentemente, este comercio parece haber construido un mundo satisfecho; no había batallas ni fortificaciones. Las civilizaciones en Perú parecen haber nacido de un tiempo de paz ¿o no fue así?

Cuando todo parecía resuelto, por casualidad el equipo de Ruth descubrió algo que amenazó con socavar todo. En una de las casas más importantes, tal vez hogar de algún miembro de la élite, notaron algo inusual.

“Habíamos dado por concluido el trabajo en este recinto pero cuando retornamos al día siguiente, con el contraste de luces, pudimos notar que había un ligero hundimiento en una parte el piso del edificio.”

Al principio pensaron que habían encontrado un objeto personal quizás un adorno. Cuando miraron de cerca pudieron ver que se trataba de una canasta de fibra vegetal. Había permanecido debajo del suelo de una casa por casi 5.000 años. Cuando Ruth limpió el polvo descubrió algo mucho más perturbador en su interior: huesos humanos. Habían encontrado el cuerpo de un niño pequeño quizás un bebé. De pronto surgió una posibilidad aterradora. Tal vez las personas de Caral empezaron como tradición lo que sería común en civilizaciones posteriores de América: el sacrificio humano. Quizás, Caral no fue una civilización de paz y felicidad después de todo quizás fue brutal y unida no por comercio, sino por miedo.

Era vital descubrir como había muerto ese niño. ¿Había sido victima de alguna práctica barbárica?

El cuerpo fue enviado a los laboratorios para análisis y junto a él los objetos encontrados enterrados a su lado. Ruth se sorprendió al ver que el bebé había sido ubicado en posición fetal antes de ser enterrado y se sorprendió aun más al ver que el cuerpo había sido cuidadosamente envuelto en varias capas de tela fina. Junto con el cuerpo había pequeñas piedras. Habían sido cuidadosamente pulidas y estaban perforadas en el centro; debían ser cuentas, quizás de un collar.

Luego examinaron los huesos. Eran los huesos de un bebé de aproximadamente 2 meses de edad y entonces, lentamente, cada hueso fue examinado en busca de señales de violencia, pero no había ningún indicio. Sospecharon que este niño había muerto de causas naturales. Había sido amorosamente preparado para el entierro.

El primer ciudadano de una civilización americana no fue un sacrificio sino un niño sumamente amado. Caral había sido una ciudad de paz después de todo.

Así que esta es la historia real de Caral.

En el desierto se levanta una ciudad de pirámides construida con las riquezas pacíficamente conseguidas a través del comercio. Produjo una civilización que perduró intacta por más de 4.000 años. Es una historia que puede contener la respuesta al mayor interrogante de la arqueología: ¿Por qué los seres humanos cruzaron la gran divisoria de lo simple a lo civilizado?

“Caral fue la primera ciudad, el primer gobierno central que surge, que se forma. Caral cambia los conocimientos que teníamos de los orígenes de la civilización.”

Porque al parecer, hace 5.000 años atrás no tenían necesidad de guerra. Caral disfrutó de una paz que duró casi un milenio, un logro sin precedentes en el mundo moderno.

“Ese es un periodo de miles de años de paz. No puede haber miles de años de paz si la guerra fuera algo natural de los seres humanos. Si la guerra es parte de la naturaleza humana no consigues un milenio sin guerras.”

Quizás sea ese el verdadero legado de Caral. La civilización humana no nació del derramamiento de sangre ni de las batallas. La guerra fue una parte posterior de la historia humana.

GRANDES COSAS PUEDEN SURGIR DE LA PAZ.

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Publicado el 19/12/2013 en Docus. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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