TAVISTOCK: dictatorship without tears

TAVISTOCK: dictatorship without tears
German Mairen
Movetothebit

29 min
2013

De nuevo tenemos que dar las gracias a gente enroscada. En este caso a German Mairen, que ha escrito, dirigido y editado este noble documental sobre el Instituto Tavistock del demonio para el Operation Paul Revere Online Film Festival de InfoWars.com, no ya por haberlo hecho, eso se sobreentiende, sino por habernos echado una mano y media en la elaboración de este humilde post.

Puedes acceder al canal de Vimeo de German o bien a su portfolio para ver otros trabajos multimedia que ha realizado.

Ahora sí: primero el documental, que como hartísimamente siempre digo es mejor verlo, y luego la transcripción del mismo:

Según su página oficial, el Instituto Tavistock es una organización sin ánimo de lucro creada en 1947. Busca aplicar la investigación en las ciencias sociales a múltiples áreas: gobierno, industria, salud, educación… Los clientes van desde pequeños grupos comunitarios nacionales a grandes multinacionales.

El Instituto Tavistock es una de las organizaciones más enigmáticas e influyentes de los últimos 50 años. Camuflado detrás de una entidad no gubernamental, sin ánimo de lucro, se encuentra el que posiblemente sea el centro de lavado de cerebros en masa y de ingeniería social más importante de la historia. Una compleja organización que cambiará el paradigma de la sociedad moderna, relacionada con grupos tan enigmáticos como el Club Bilderberg o el de Roma, entre otros.

Esta es su historia y la de su influencia en nuestras vidas, influencia que se extiende hasta el presente y que nos obliga a replantearnos el concepto de libertad tal y como lo entendemos.

El Instituto Tavistock nace bajo el nombre de “clínica Tavistock” en Londres en 1920 cuando Herbrand Arthur Rusell, Duque de Bedford y Marqués de Tavistock, decide ceder un edificio en el centro de la ciudad a un grupo de médicos, mayormente psicólogos, como sede donde llevar a cabo sus estudios.

En un principio las funciones de la clínica dependían del departamento de guerra psicológica del ejército británico, y centraba sus investigaciones en la evaluación del efecto traumático de los bombardeos sobre los veteranos de guerra británicos de la Primera Guerra Mundial, intentando encontrar el punto en el que el soldado se quiebra psicológicamente.

Sin embargo, muchos datos apuntan a que los experimentos realizados en Tavistock iban mucho más allá, llegando a ser incluso el origen de los bombardeos masivos a civiles llevados a cabo por Roosevelt y Churchill como experimento clínico de terror de masas. La idea era observar a los civiles como si fueran conejillos de indias, reaccionar bajo “condiciones controladas de laboratorio” ante una situación de estrés extremo, con el objetivo de comprobar donde se rompe la resistencia del individuo y encontrar el punto en el que éste quedaría incapacitado para oponerse al Nuevo Orden Mundial.

En 1947 la clínica Tavistock se convertiría en el Tavistock Institute of Human Relations gracias a la inversión privada de la Fundación Rockefeller. Así, Tavistock dejó de depender de un departamento estatal para convertirse en una organización autofinanciada que respondía ante la familia Rockefeller.

A Tavistock le seguirían otros centros como el ISR, el Cornell ILR y otros cientos de institutos de trabajo que empezaron a surgir repartidos por todo el mundo y que se basaban en sus mismas directrices.

De entre todos los que surgen en esta época, sobresalen en EEUU dos: el OSS, ahora conocido como CIA, y la Clínica Psicológica de Harvard, que bajo la supervisión de Kurt Lewin fue la responsable directa de la campaña de propaganda que cambiaría la opinión del pueblo americano contra Alemania involucrándolo definitivamente en la Segunda Guerra Mundial.

Poco a poco Tavistock iba ampliando su red de acción. En menos de una década Rockefeller ya había una red de institutos de trabajo, incluido el Departamento de Trabajo, que le servían para controlar tanto física como psicológicamente el movimiento obrero de EEUU. En estos institutos se desarrollaban técnicas que permitían desbaratar huelgas, introducir vigilantes y dirigir ataques. Se iba consiguiendo, por tanto, el primer objetivo: controlar a la población para alcanzar los cambios necesarios que permitieran a EEUU ocupar el lugar de Gran Bretaña después de la guerra como primera potencia.

Una vez se consiguiera esto, el siguiente objetivo era sin duda construir el Nuevo Orden Mundial, conformado por una población obediente, gobernada por una minoría controladora.

Se desarrollaron manuales como el Behavioral Theory of Labor Negotiations, escrito por McKersie y Walton, para la Cornell School of Industrial Relations, que indicaban cómo proceder paso por paso en las negociaciones con los sindicatos. En ellos se estudiaban perfiles de líderes sindicales para tener una posición de ventaja incluso antes de que hubiera huelgas.

Se aplicaban las teorías de Sigmund Freud, que consistían en atacar el subconsciente para por ejemplo, aumentar la productividad de la mano de obra a través de la destrucción automotivada del yo. Es decir, crear auténticos zombies satisfechos con subsistir al borde del hambre, cuyas condiciones laborales y sueldo descendían progresivamente sin que el trabajador pensara siquiera en quejarse.

Mientras tanto en Tavistock se seguían desarrollando técnicas de control de masas y de lavado de cerebro que se enseñaban a futuros dirigentes mundiales, para ser aplicadas desde puestos de enorme influencia internacional.

Este era, por ejemplo, el caso de Henry Kissinger, un refugiado alemán que había sido estudiante de Sir John Rawlings Reese, director de Tavistock, y cuya meteórica escalada al poder hubiera sido de otra manera inexplicable. Kissinger es además, miembro fijo del club Bilderberg.

Otro claro ejemplo lo tendríamos en la figura de Jimmy Carter, que fue seleccionado para Presidente de EEUU por el psicólogo del Instituto Tavistock, el Dr. Peter Bourne, únicamente porque Carter había realizado un programa intensivo de lavado de cerebro en Annapolis.

El Instituto Tavistock ha desarrollado tal poder en EEUU que nadie llega a sobresalir en ningún campo sin haber sido formado en ciencia comportamental en Tavistock o en alguna de sus filiales. Su papel en la creación del nuevo Orden Mundial es fundamental.

Sir John Rawlings Reese, director del Instituto y primer presidente de la Federación Mundial de Salud Mental dijo:

Debemos conseguir que nuestro punto de vista impregne cada aspecto educativo en la vida de la nación. Tanto la vida pública, como la política y la industria deben estar bajo nuestra esfera de influencia. Permitiéndonos así, convertirnos secretamente en la 5 columna.

Bajo la supervisión de Lewin, el Instituto Tavistock fue pionero en investigaciones en las que se utilizaba el trauma para desprogramar el individuo, para posteriormente volver a programarlo de acuerdo con los deseos del controlador. Todos estos estudios buscan promover la uniformidad y evitar la individualidad, que es uno de los grandes obstáculos en el camino hacia el Nuevo Orden Mundial.

Se busca convertir a la población en un público que sea predecible y que esté condicionado a hacer lo que se le diga, sin hacer preguntas o, lo que es lo mismo, eliminar la fuerza psicológica del sujeto y dejarlo incapacitado para oponerse a los dictadores del Nuevo Orden Mundial.

Para lograrlo, Tavistock trabaja en el estudio de técnicas de lavado de cerebro en masa desde varios frentes. Dos de ellos son el rock’n’roll y las drogas.

En 1939 se pidió a Theodore Adorno que fuera a EEUU para dirigir el Proyecto de Investigación de la Radio de Princeton, un esfuerzo conjunto del Instituto Tavistock y de la Escuela de Frankfurt que tenía como objetivo encontrar un método efectivo de controlar a las masas a través de la música. La idea era utilizar el rock and roll de la misma forma en la que los nazis utilizaron la propaganda radiofónica como instrumento de lavado de cerebro.

Una de las estrategias del nazismo para extender su particular visión del mundo entre la población alemana fue por ejemplo, la de la fabricación y la distribución masiva de aparatos de radio económicos para toda la población de forma que su mensaje pudiera llegar a todos los hogares alemanes.

Casi simultáneamente, la firma farmacológica suiza Sandoz AG, desarrollaba la dietilamina de ácido lisérgico o LSD que inspiró la creación, en 1953, del programa conocido como MK Ultra por parte de la CIA. El objetivo era desarrollar materiales químicos, biológicos y radiológicos para ser utilizados en operaciones clandestinas y con los que se pudiera controlar o modificar la conducta humana.

La CIA creía que el LSD ofrecía la posibilidad de un acceso total a la mente del sujeto y que esto permitía borrar ciertos recuerdos y sustituirlos por información concreta.

En los primeros ensayos se administró LSD a funcionarios de la propia CIA con el objetivo de estudiar sus reacciones como si fueran “ratas de laboratorio”, lo cual desembocó en varias muertes y que el gobierno estadounidense tuviera que pagar millones en perjuicios a las familias de las víctimas. A pesar de ello, los culpables nunca fueron procesados y todos los archivos del programa de pruebas con drogas de la CIA fueron destruidos por orden del director del MK Ultra.

Este tipo de prácticas se extendió a Canadá, donde el Dr. Ewen Cameron, director del Hospital Royal Victorian de Montreal, recibió generosos pagos de la CIA para administrar grandes dosis de LSD a 53 pacientes y registrar sus reacciones; los pacientes fueron drogados y se les mantuvo dormidos durante semanas, para después recibir severos tratamientos de electroshock.

Se buscaba manipular la memoria y la percepción de los sujetos mediante la desorientación y la privación sensorial para convertirlos en zombies.

Durante una conferencia en la Facultad de Medicina de San Francisco, Huxley, autor de “Un mundo feliz” dijo:

En la próxima generación, o la siguiente, habrá un método farmacológico que consiga que las personas adoren su condición de siervas y que permitan una dictadura sin lágrimas. Que produzca una especie de campo de concentración indoloro para sociedades enteras, de tal modo que las personas habrán sido despojadas de sus libertades y, sin embargo, estarán contentas de que así sea, porque habrán perdido todo deseo de rebelarse.

Huxley no se equivocaba. Los estudios con drogas dieron sus frutos y su aplicación real dio origen a lo que se conoció como la contracultura del LSD en los años 60 y que fue acompañada de una “revolución” de estudiantes que también estaba financiada por la CIA con 25 millones de dólares.

Miles de estudiantes universitarios fueron utilizados como conejillos de Indias sin saberlo.

Jim Keith, veterano periodista de investigación, escribió:

Existe un memorándum interno del FBI, que data de 1968, donde se menciona que se empleó al grupo de rock The Grateful Dead y a otras bandas defensoras del uso del LSD, para canalizar las protestas y la rebeldía de la juventud hacia direcciones más benignas e inofensivas, desviando a muchos jóvenes hacia las drogas y el misticismo, en vez de hacia la política.

Michael Minnicino explica este fenómeno en el ejemplar del invierno de 1992 de la revista Fidelio diciendo:

Los alucinógenos tienen el singular efecto de convertir a la víctima en un ser asocial, totalmente centrado en sí mismo y preocupado por los objetos.

Toda aquella cultura del amor libre y las sandalias que parecía tan revolucionaria y rompedora, era en realidad algo premeditado resultado de años de experimentación que había sido ensayada por la Escuela de Frankfurt antes de 1920 en experimentos sociales como el de la comuna Ascona. Incluso la frase de Tom Hayden, “Jamás hay que fiarse de alguien que tenga más de 30 años” que se hizo tan popular entre los defensores del flower power y la cultura hippie, no era más que una nueva versión de la pronunciada por Rupert Brooke en 1905: “No merece la pena hablar con nadie que tenga más de treinta años.”

Fue una época oscurecida por la guerra de Vietnam y caracterizada por un descontento general. Se utilizó la guerra como telón de fondo para crear el movimiento antibélico y todo esto generó un desánimo y un abatimiento moral que condujo a la juventud estadounidense a depender de las drogas. Es decir, la desilusión provocada por la guerra convirtió a quienes protestaban en presas fáciles para aquellos que se proponían manipularlos a través de la cultura del LSD.

El mejor campo de pruebas para comprobar la utilidad de estos nuevos métodos de control fueron los macrofestivales, en los que se suministraba LSD libremente durante los conciertos a millones de conejillos de indias de entre 15 y 25 años que acabaron convirtiéndose en los promotores de la nueva cultura de las drogas o de lo que se acabó conociendo como New Age.

El primero de esos festivales se celebró en 1967 bajo el nombre de Festival Anual Internacional de Pop de Monterey, y reunió a más de doscientos mil jóvenes en el parque de atracciones del condado de Monterey, en el norte de California, durante tres días. Fue el ensayo general antes de Woodstock, que se celebraría 2 años después.

En este tipo de eventos “las víctimas” estaban aisladas y prácticamente incomunicadas, rodeadas de inmundicia, y eran atiborradas de drogas psicodélicas y mantenidas despiertas durante días, todo con la plena complicidad del FBI y de altos cargos del gobierno.

El 17 de agosto, el New York Times publicó lo siguiente: “Esta noche, un empleado del festival ha hecho una advertencia sobre el ácido mal fabricado que se estaba distribuyendo. Ha dicho: “No estáis tomando ácido adulterado. El ácido no es venenoso, simplemente es ácido mal fabricado. No os vais a morir, no habéis tomado veneno. Pero si estáis preocupados, tomad sólo media tableta”.”

Aquel consejo de tomar sólo media tableta que recibieron casi medio millón de personas lo dio nada menos que Wavy Gravy, un agente de MK-ULTRA.

Las drogas, el sexo, el rock and roll, las manifestaciones masivas que había por todo el país, los hippies, las comunas, los entusiastas de la marihuana, la presidencia de Nixon o la guerra de Vietnam; todo estaba desgarrando el tejido de la sociedad estadounidense.

El mundo antiguo y el nuevo colisionaban frontalmente, sin que los “hijos de las flores” supieran que todo formaba parte de un plan secreto, social y oculto, diseñado por algunas de las mentes más diabólicas del mundo.

Escondidos en prestigiosas fundaciones, empresas y centros de investigación que respondían ante la Fundación Rockefeller, estos maestros de las marionetas de la política y de las finanzas se sirvieron de la cultura pop para promover la alienación, con el objeto de interrumpir el desarrollo social.

Entre 1965 y 1967, el movimiento psicodélico adquirió un gran impulso y culminó con acontecimientos como Woodstock. Sin embargo desapareció con la misma rapidez con la que había llegado. El LSD pasó. Jimi Hendrix, Janis Joplin y después Jim Morrison murieron. Timothy Leary prácticamente se desvaneció y los EEUU, tras fracasar en Vietnam, entraron en los años 70 sumidos en una depresión.

Pero una vez más Tavistock estaba aguardando, preparado para utilizar esa apatía en beneficio propio. Surgió así lo que se conoce como guerra tranquila, la guerra de la tecnología de armas silenciosas. Surge la MTV.

Mientras tanto, y basándose en las conclusiones de los estudios de Adorno, las cadenas de radio se convirtieron en unas máquinas que reciclaban durante 24 horas al día los 40 mayores éxitos del momento.

Todo formaba parte del plan de Bilderberg y Tavistock para frenar el creciente descontento de la población y alterar sus estados de conciencia a través de la música y de sustancias como la marihuana y otras drogas alucinógenas.

Según documentos recientemente desclasificados por la CIA, se sabe que Allen Dulles -en aquellos tiempos director de la CIA- compró más de cien millones de dosis de LSD, muchas de las cuales acabaron en las calles de EEUU a finales de la década de 1960.

La media diaria de exposición a la televisión había subido constantemente desde su aparición, hasta el punto de que a mediados de la década de 1970, era la actividad diaria a la que más tiempo se dedicaba después del sueño y el trabajo, con casi 6 horas al día. La irrupción del aparato de vídeo y las videoconsolas, ha aumentado aún más este tiempo de exposición, de forma que los niños en edad escolar pasan casi tanto tiempo delante de la televisión como durmiendo.

La MTV, un canal televisivo de música pop y videoclips, fue creada por Robert Pittman para el público adolescente el 1 de agosto de 1981. Hoy forma parte del imperio Viacom, conocido como CBS Corporation, cuyo presidente y director general, Sumner Redstone, forma parte del Club Bilderberg y es miembro del CFR.

El modelo que seguía la cadena coincidía con un estudio realizado por Tavistock según el cual 4 minutos era lo máximo a lo que un sujeto involuntario era susceptible de recibir los mensajes contenidos en un programa. 4 minutos, o lo que es lo mismo, la duración media de un video musical.

Durante el proceso el espectador sufre un agresivo pero invisible lavado de cerebro durante el cual tiene la ilusión de que conserva la capacidad de elegir, al igual que un drogadicto cree que controla su adicción cuando en realidad es la adicción la que le controla a él.

Tavistock realizó varios estudios que demostraban que el ser humano establece asociaciones subconscientes con una canción durante la infancia, de forma que esas asociaciones permanecen latentes y transcurrido un tiempo ese sujeto es capaz de revivir esos recuerdos y situaciones al volver a escuchar esa canción.

Ese recuerdo despertado crearía un estado anímico infantil y retrotraería a la persona a aquella época de su vida en la que habría experimentado esa misma sensación.

¿Pero cómo puede ser la televisión una droga?

Cuando vemos la televisión el hemisferio derecho del cerebro parece activarse en una proporción mucho mayor que el izquierdo. El cruce del hemisferio izquierdo al derecho libera un torrente de beta-endorfinas y encefalinas, sustancias clasificadas como endorfinas. Estas se conocen como los opiáceos naturales del organismo debido a que tienen una estructura idéntica a la del opio y sus derivados: morfina, codeína, heroína, etc.

En otras palabras, la televisión funciona como un sistema de suministro de drogas de alta tecnología, y crea tanta adicción como cualquier otra droga. ¿Cómo? Al mismo tiempo que se liberan estas endorfinas, las regiones superiores del cerebro, como la zona media y el neocórtex, quedan inactivas y la mayor parte de la actividad se desplaza al sistema límbico, la región inferior del cerebro. Esta zona, también conocida como complejo reptiliano, se limita a reaccionar al entorno utilizando respuestas muy básicas arraigadas en nuestro ADN.

Además, estas regiones inferiores no saben distinguir la realidad de la invención, dado que de eso se encarga el neocórtex, lo que hace que reaccionemos ante el contenido de la televisión como si éste fuera real y que se liberen las hormonas correspondientes, y así sucesivamente. Diversos estudios han demostrado que, a la larga, un exceso de actividad en las regiones inferiores del cerebro causa la atrofia de las regiones superiores.

Frederick Emery, uno de los científicos sociales más importantes de su generación y miembro de Tavistock, expuso:

La televisión consiste en una señal constante de 50 fps cuyo efecto puede definirse en cierta forma como el equivalente tecnológico de un hipnotizador.

La televisión es un medio poderoso para crear una opinión común y eliminar la individualidad. Admitimos lo que vemos en televisión como cierto porque está consensuado y lo asimilamos sin dudar. Un ejemplo serían las imágenes que retransmitieron los noticiarios con reacciones de quema de banderas estadounidenses por parte de la población civil en Oriente Medio tras el 11-S, que eran en realidad material de archivo.

Otro ejemplo serían las películas de Disney. Algo que muy poca gente sabe es que tanto Walt Disney como su hermano participaron en la producción de películas propagandísticas durante la Segunda Guerra Mundial, supervisadas por el Comité de Moralidad, controlado por Tavistock. En palabras del propio Disney:

Si todo el mundo pensara y actuara como los niños, nunca tendríamos problemas. Lo malo es que hasta los niños tienen que hacerse mayores.

Convertir a los adultos en niños fácilmente controlables es algo que aparece en las teorías de Adorno y no se reduce únicamente a las películas de Walt Disney.

Barrio Sésamo era un programa educativo creado en 1966 cuyo objetivo era, en teoría, introducir a los niños en el mundo escolar. Sin embargo fue desarrollado con fines muy distintos. Malcolm Gladwell, uno de los representantes de Tavistock, confesaba:

Barrio Sésamo se creó en torno a una novedosa idea: la de que si logramos captar la atención de los niños, podremos educarlos.

Sin embargo, hay numerosos estudios que demuestran que este programa no sólo no favorece el aprendizaje si no que en muchos casos inhibe la capacidad de entender ideas más complejas. Y lo que es más importante, dichos estudios indican que los niños parecen volverse “adictos” al programa y dicha “adicción” los engancha a ver cualquier programa de televisión.

Neil Postman, profesor de la Universidad de Nueva York, en su libro Divertirse hasta morir, decía:

Si algo hay que reprochar a Barrio Sésamo es fingir que es un aliado del aula del colegio. Barrio Sésamo no estimula a los niños a que les guste la escuela ni nada que tenga que ver con ella. Los estimula a que les guste la televisión.

La mejor prueba de todo esto es, como siempre, averiguar de donde procede el dinero, y en el caso de Barrio sésamo, procedía directamente de la Fundación Carnegie, controlada por los Rockefeller, y que a golpe de talonario consiguieron introducir el programa en una cadena de televisión nacional. El dinero de la Fundación procede a su vez de la CIA, de la Comisión Trilateral controlada por David Rockefeller, del Council on Foreign Relations, del Grupo Carlyle, del que forman parte, entre otros, el ex presidente George Bush padre y el ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld, por no mencionar a algunos de los miembros menos conocidos de la familia de Bin Laden y de la sociedad secreta Skull & Bones de la Universidad de Yale.

Y por supuesto, el área que más posibilidades ofrece es la publicidad, campo de cultivo para tendencias y necesidades creadas a partir de la nada por las grandes empresas.

Un claro ejemplo de lavado de cerebro dirigido a adolescentes y niños en general lo constituye la controvertida mascota de Camel, conocida como Joe Camel, y que llegó a ser tan popular que competía incluso con Mickey Mouse en preferencias infantiles.

Joe Camel surgió en 1987 cuando la marca buscaba ideas para celebrar su 75 aniversario. Buscando en los archivos apareció una ilustración realizada en 1974 por un artista llamado Billy Coulton y que no era si no la caricatura de “old Joe”, el camello que aparece en los paquetes de cigarrillos de la marca desde su creación en 1913.

Los ejecutivos de Camel lo consideraron una oportunidad única de refrescar la imagen de la marca y a partir de entonces y durante una década, Joe Camel fue utilizado como mascota en revistas, vallas publicitarias y televisión.

En 1991 la revista Journal of the American Medical Association publicó un estudio que dejaba claro que el objetivo de Camel era conseguir que los niños asociaran la nueva mascota con su marca de la misma forma en que asociaban el logotipo de Disney Channel con Mickey Mouse.

La compañía RJ Reynolds Nabisco alegó que los estudios de mercado desarrollados antes de lanzar la campaña habían sido realizados únicamente entre adultos y que iban dirigidos exclusivamente a fumadores de otras marcas, por lo que Joe Camel siguió siendo la imagen de Camel a pesar de que casi un tercio de todos los cigarrillos que se vendían ilegalmente a menores de edad eran Camel.

La campaña fue un éxito y consiguió establecer una relación en el subconsciente infantil entre el personaje y la marca. Esta relación se quedaría grabada y acompañaría al sujeto hasta su madurez, momento en el cual podría ser libre de escoger la marca de cigarrillos que quisiera, y que por supuesto sería Camel.

A mediados de 1997 Camel decidió poner fin a la campaña voluntariamente, aunque es probable que la presión ejercida por el Congreso, diversos grupos de interés público y varios juicios pendientes tuviera algo que ver.

A todo este entramado de los mass media, hay que sumar a grandes publicaciones como el Times y el Post, que son en realidad empresas del Bilderberg y el CFR. en ellas se marcan los temas y fijan los limites de lo políticamente correcto, lo que ha sido de gran ayuda a la hora de crear un clima de inestabilidad y preocupación global totalmente propicio para los planes del Nuevo Orden Mundial.

En Tavistock desarrollaron una teoría acerca de la turbulencia social según la cual se puede ablandar a una población utilizando fenómenos de masa como cortes en el suministro de energía, hundimientos económicos y financieros o ataques terroristas. Según sus propias palabras, si las impresiones iban muy seguidas unas de otras y se administraban cada vez con mayor intensidad, era posible inducir a la sociedad entera a un estado de psicosis colectivo. Esto es, desde luego, algo muy sencillo de conseguir gracias a la televisión.

¿Qué es lo que se logra con este estado de terror permanente? Que las personas terminen disociándose, que traten de huir del terror causado por una realidad nada apabullante, que se encierren en un estado de negación y se refugien en diversiones y entretenimientos populares mostrando cierta tendencia a sufrir accesos de cólera.

Es ahora cuando las investigaciones de Tavistock sobre el punto de ruptura tienen su fruto: cuando se alcance ese punto de ruptura, cuando ya no se pueda más, entonces surgirá el Nuevo Orden Mundial como la solución definitiva a todos nuestros problemas.

Anuncios

Publicado el 02/12/2013 en Docus. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: