Un engaño mortal. Los protocolos de los sabios de Sion

Un engaño mortal. Los protocolos de los sabios de Sion
(In Search Of History – A Deadly Deception)
Triage Inc / History Channel

44 min
1998

Se trata de un volumen breve que lleva el misterioso título de Los protocolos de los Sabios de Sion y es probablemente uno de los libros más influyentes del siglo XX.

Henry Ford creía que se trataba de una llamada de alerta para despertar los EEUU. Winston Churchill llegó a creer que era auténtico. Los nazis lo utilizaron como una justificación para el genocidio.

Esta es la historia de una mentira interminable. Ha engañado a millones de personas de todo el mundo durante más de un siglo y sigue siendo una poderosa fuente de odio y de maldad.

Enero de 1922. Walther Rathenau, ministro alemán de asuntos exteriores, judío, es asesinado en Berlín por Hermann Fischer y su cómplice. En el juicio declaran que era necesario matar a Rathenau porque era uno de los sabios de Sion. Pero, ¿quienes son los sabios de Sion?

Según este libro, los sabios de Sion, son un grupo elitista de líderes judíos cuyo único propósito es apoderarse del mundo haciéndose con el control de los corazones, mentes y riquezas de los gentiles. Y el libro pretende provenir directamente de ese grupo inventado de líderes judíos.

En toda Europa, y también en otros continentes, debemos provocar desórdenes, discordia y hostilidad, pero debemos ser astutos para que los gentiles nos acepten como sus benefactores y como salvadores de la raza humana.

Estas palabras provienen de un pequeño y misterioso libro que empezó a circular de manera clandestina en Rusia alrededor de 1897. Se titula Los protocolos de los Sabios de Sion. Su origen y su autoría siguen siendo desconocidos. Los Protocolos, que es como se llama normalmente al libro, contiene las actas de una reunión clandestina celebrada por un grupo de líderes judíos, los llamados Sabios de Sion. En estas actas se lee que el único objetivo de los sabios es infiltrarse en todos los resquicios de la sociedad con el fin último de conquistar el mundo.

Los protocolos de los Sabios de Sion pretenden ser un acta literal, palabra por palabra, de 24 discursos pronunciados por los llamados sabios o ancianos de Sion en una reunión secreta celebrada en Suiza en 1897. Describen una conspiración aterradora para apoderarse del mundo y destruir las naciones cristianas, y levantar de entre las ruinas un imperio judío dirigido por un déspota judío.

Desde el mismo momento de su publicación, Los Protocolos se extendieron por toda Europa como un virus incurable. El ministro alemán de asuntos exteriores Walter Rathenau fue sólo uno de los millones de víctimas que causaría el libro. Víctimas de un engaño mortal, porque todo lo que rodea el libro de Los protocolos de los Sabios de Sion es un engaño. El libro es una falsificación, los sabios de Sion no existen. La reunión nunca se celebró. Las actas son una invención, y sin embargo, este libro se ha utilizado y se sigue justificando para justificar el odio. Y es parte de una red de mentiras que ha ido creciendo a lo largo de los siglos, y comienza para muchos con los libros del Nuevo Testamento.

Uno es el Evangelio de Juan, que pone en boca de Jesús la siguiente frase: Jesús hablando a los judíos dice “a esos que dicen ser judíos yo les digo que no lo son. Vosotros sois de vuestro padre el diablo y queréis cumplir sus deseos en la Tierra.” Muy sencillo: vuestro padre es el diablo y queréis cumplir sus deseos en la Tierra, sin pensar que si él dice que el padre de los judíos es el diablo, el padre de Cristo también sería el diablo.

En la Edad Media la demonización de los judíos había llegado a extremos exacerbados, pero hasta 1797 este prejuicio esencialmente religioso no se transformó en prejuicio político. Ocurrió debido a los escritos de un clérigo francés, el abate Barbu [?]. Durante el periodo de paranoia y caos social que siguió a la Revolución francesa, Barbu culpó a los judíos de todos los males de Francia.

Es el deseo de una secta terrible y formidable derrocar a todos los reyes, destruir los altares, la propiedad, eliminar toda ley y terminar por hacer desaparecer la sociedad.

El tema de una conspiración judía secreta para conquistar el mundo pronto se convirtió en tema central de la literatura europea de finales del siglo XVIII. Las teorías de la conspiración eran populares y los judíos un blanco fácil.

Si no hubiese existido una literatura antisemítica antes de Los protocolos, no habrían tenido ninguna importancia. Pero la población europea había sido preparada gracias a décadas de oír hablar sobre una conspiración judía para apoderarse del mundo y por eso Los protocolos encajaban. Tenían sentido y eran preocupantes.

A mediados del siglo XIX, la idea de una conspiración judía internacional ya estaba arraigada.

En 1869 Hermann Goedsche escribe Biarritz, una novela antisemítica con el pseudónimo más respetable de Sir John Retcliffe. Biarritz es especialmente importante debido a una escena en la que líderes judíos celebran una reunión secreta en un cementerio de Praga. 30 años más tarde ese mismo escenario aparece en un nuevo documento, Los protocolos de los sabios de Sion, pero esta vez no se dice que sea ficción, sino que se asegura que es real.

Los protocolos tuvieron un impacto mayor porque se decía que era un documento de primera mano. No era un informe acerca de un documento, eran el propio documento. Y como se aceptó como un documento de primera mano, tuvo más impacto del que habría tenido de no ser ese el caso.

Los protocolos tienen el mismo aspecto y utilizan el mismo lenguaje que utilizan en actas reales de finales de siglo. Esbozan de manera aparentemente formal los 24 pasos para la dominación del mundo por parte de los judíos.

Incluso expertos documentalistas que analizaron Los protocolos cuando salieron a la luz, creyeron que el manuscrito era real.

Pronto comenzaremos a establecer grandes monopolios. Acumulaciones colosales de riqueza de las que dependerán incluso las mayores fortunas de los gentiles, hasta tal punto que se desmoronarán al día siguiente de la revolución política.

Fue increíble. Llamó la atención de todo el mundo. Hay declaraciones de muchísima gente diciendo “no sabía que estaba pasando algo así”. Tuvo muchísimo impacto.

Además de su aspecto auténtico, Los protocolos también daban nombres, y algunos de los nombres que aparecían en el documento eran los de líderes judíos reales. Theodor Herzl aparece como el sabio principal de los sabios de Sion. Este fue un engaño particularmente astuto, porque el mismo año de la aparición de Los protocolos Theodor Herzl estaba en Basilea, Suiza, liderando el Primer Congreso Mundial Judío.

Él es el sabio principal y tenía sentido, claro, ya que se suponía que Los protocolos provenían del congreso de Basilea, el primer congreso sionista.

El documento es tan poderoso, de hecho, que a pesar de que se ha demostrado que Los protocolos son falsos en al menos 10 ocasiones diferentes a lo largo de sus 100 años de historia, muchas de las personas que los leen siguen creyendo que el documento es real y que lo que dice es cierto.

¿Quién pudo crear un engaño tan poderoso y por qué se crearon Los protocolos? La respuesta está plagada de enigmas y ambigüedades que comenzaron con un simple deseo: influir en el zar Nicolás II de Rusia.

San Petersburgo, en Rusia, es el lugar donde aparecieron Los protocolos de los sabios de Sion. Y para entender cómo y porqué aparecieron Los protocolos es necesario examinar qué estaba ocurriendo en Rusia en la época en que se creó el documento falso en 1897. Estamos en vísperas de la Revolución rusa.

Eran tiempos de crisis y en tiempos de crisis la gente necesita una explicación de lo que está pasando. Y ahí está la cuestión de la conspiración judía. No hay nada en el mundo moderno que no pueda ser explicado apelando a la naturaleza siniestra de lo que están planeando los judíos.

El zar Nicolás II estaba dividido entre 2 facciones opuestas dentro de su gobierno. Los reformadores liberales querían entablar un diálogo político con los bolcheviques, los líderes de la incipiente revolución. La derecha conservadora se oponía firmemente y puso en marcha una campaña secreta para desacreditar a los liberales.

Muchos de los ministros del zar y sus homólogos bolcheviques eran judíos o tenían vínculos con intereses empresariales judíos, y por eso la creación de Los protocolos proporcionaba un motivo práctico aunque imaginario para tener a la izquierda.

No se hizo con intereses inocentes. Siempre tuvo un objetivo político, creo que un objetivo político destructivo en casi todos los casos. Quizá al principio, muy al principio, no fue más que un intento de influir en las decisiones menores del zar Nicolás II, que tenía poca fuerza de voluntad. Hay quien tiene la teoría de que se hizo para intentar asustar un poco y hacerle ver que tenía que aplastar a sus enemigos, como habrían hecho los sabios de Sion si estuvieran en su lugar.

Nadie lo sabe con seguridad, pero las pruebas circunstanciales indican que Los protocolos de los sabios de Sion fueron creados por la Ojrana, la policía secreta rusa. Una facción de derechas controlaba la Ojrana, un grupo que contaba con la voluntad y los medios para crear una falsificación persuasiva.

La persona que supervisaba la Ojrana rusa había encargado trabajos similares para desacreditar a enemigos políticos o amenazas políticas.

Esa persona es Pyotr Ivanovich Rachkovsky, director de relaciones exteriores de la Ojrana. Se trata de un maestro de la falsificación que equipa a sus agentes con documentos falsos con los que puedan infiltrarse en organizaciones subversivas y destruirlas desde dentro. Y lo más convincente es que Rachkovsky ya tenía antecedentes de culpar a los judíos por todos los males.

En 1892, 5 años antes de la aparición de Los protocolos, Rachkovsky emplea el pseudónimo de John Preval para publicar Anarquía y Nihilismo, un breve panfleto que esbozaba las mismas ideas que aparecieron en Los protocolos 5 años más tarde.

En 1897, al parecer, mejoró el original mejorando el nombre del autor y haciendo que su obra pareciera un documento auténtico. Después fue enviándolo a algunas organizaciones conservadoras clave.

Un documento secreto tiene mucho atractivo. Si estás en Washington y quieres que algo se sepa, es mucho mejor dejar filtrar un documento secreto que decir tu opinión abiertamente. Los secretos nos interesan a todos, y cuando se trata de un secreto tan tremendo, un secreto acerca de unos planes para dominar el mundo, entonces es irresistible.

Los protocolos se extienden lentamente pero sin parar entre los círculos conservadores. Entonces, en 1903, se produce una explosión. La versión de Los protocolos supuestamente escrita por Rachkovsky se hace pública, publicada por un periódico de San Petersburgo. El editor es Pavel Krushevan, un antisemita y fascista convencido cuyos editoriales acababan de provocar grandes disturbios en la ciudad rusa de Kismet. Mueren 45 judíos y más de 1.300 hogares y tiendas de judíos son destruidos.

En cuanto Krushevan recibe el fraudulento protocolo de los sabios de Sion, lo publica como si fuera real. El genio maligno ya está en la botella.

Socavaremos las fuentes de producción instigando a los trabajadores ideas de anarquía y los incitaremos a que abusen del alcohol y al mismo tiempo tomaremos medidas para sacar de la tierra a todas las fuerzas intelectuales de los gentiles.

Eran una confesión que no tenía intención de serlo. Era algo que los judíos nunca hubieran dicho en público, pero entre ellos sí podían reconocer esas cosas. Por lo tanto tuvo un impacto persuasivo muy fuerte sobre la gente que estaba dispuesta a creer que esa falsificación rocambolesca era real.

Krushevan publicó también ediciones baratas de Los protocolos en forma de panfleto para su distribución masiva y se unió a otros militantes antisemitas para formar la unión del pueblo ruso, también conocida como Las Centurias Negras.

Empezaron a cometer actos de terrorismo y asesinato contra liberales judíos y radicales. Tomando como chivos expiatorios a los judíos, Krushevan consiguió poder y fama, y eso no pasó desapercibido a otros que buscaban lo mismo. Y uno de esos hombres contaba con el favor del zar.

Sergei Nilus era un asesor en la corte de Nicolás y Alejandra. Era bien recibido en la corte porque era famoso, un místico cristiano autor de Lo grande en lo pequeño, una autobiografía de gran éxito en la que narraba su transformación de un ateo de clase media a un portavoz iluminado por Dios.

Durante los primeros años del siglo XX, los místicos eran una presencia habitual en la corte de los Romanov, pero eran meras sombras comparados con la presencia dominante de Rasputin, el consejero espiritual y confidente de la zarina Alejandra.

Sergei Nilus estaba desesperado por hacerse un nombre y presentó los protocolos al zar como un documento auténtico y real. Los protocolos causaron una gran impresión al zar.

Qué profundidad de pensamiento. Qué gran previsión. Nuestro año de 1905 ha discurrido como si lo dirigieran los sabios. No puede haber duda alguna de su autenticidad.

En 1905, una versión de Los protocolos se publica bajo el sello del palacio imperial. La iglesia ortodoxa de Moscu ordena que Los protocolos sean incluidos en un sermón. El 16 de octubre de 1905, los feligreses de 368 iglesias de Moscu escuchan Los protocolos de labios de los sacerdotes.

El hecho de que los sacerdotes leyeran Los protocolos en todas las iglesias ortodoxas de Rusia, significa que estaban integrando Los protocolos de los sabios de Sion con los textos escritos en la antigüedad, como por ejemplo el Apocalipsis. Aquí tenemos un documento que demuestra lo que llevamos diciendo hace cientos de años, que los judíos son gente del anticristo, el ejército del anticristo.

3 semanas después del comienzo de estos sermones, el 8 de noviembre de 1905, más de 1.000 judíos son masacrados en la ciudad rusa de Odessa. Es un presagio de las atrocidades que se avecinaban.

“El motivo por el que hago esto es lo he leído aquí, por lo que estáis planeando.” Es decir, creo que la gente con inteligencia suficiente para leer libros e incluso para escribirlos pensó que Los protocolos eran útiles, informativos y auténticos.

Mientras Rusia avanzaba rápidamente hacia la revolución durante la década anterior a la Primera Guerra Mundial, la derecha política consiguió por fin su objetivo inicial; Los protocolos de los sabios de Sion habían demonizado a la izquierda. Ya era políticamente correcto odiar a los judíos y acusar a los socialistas y comunistas de ser marionetas de la conspiración judía internacional.

No me sorprende que las pruebas empíricas, es decir, los nombres judíos de los líderes bolcheviques, que eran muchos, el más famoso de ellos Trotsky, se consideraran una demostración de que se trataba de una conspiración judía. Y eso fue lo que hizo que Los protocolos parecieran creíbles, hasta el Holocausto e incluso después del Holocausto. La asociación en la mente de los judíos con la izquierda, en particular con el comunismo.

En cierta manera para los no judíos era reconfortante ver que esa visión del mundo tan odiosa, esa ideología agresiva, peligrosa, no era cristiana.

Los protocolos están tan arraigados que cuando el zar Nicolás recibe los resultados de una investigación oficial del gobierno que revela que Los protocolos son falsos, a nadie parece importarle. El zar Nicolás escribe: “Olvidad Los protocolos. No se puede defender una causa justa con métodos sucios.” Pero el daño ya estaba hecho.

Cuando el gobierno ruso es derrocado por la revolución bolchevique en 1917, la profecía inventada en Los protocolos parece hacerse realidad. Entonces, el 16 de julio de 1918, el zar y toda su familia son ejecutados por revolucionarios bolcheviques. Lo que deja atrás la familia real da a los antisemitas más razones para su creciente reino de terror.

Inmediatamente después del asesinato de la familia real rusa en el verano de 1918, un oficial llega a la escena del crimen para realizar una investigación. Entre las posesiones de la familia dice haber descubierto sólo 3 libros: La Biblia, Guerra y Paz, de León Tolstoi, y Lo grande en lo pequeño de Sergei Nilus, cuyo apéndice incluye Los protocolos de los sabios de Sion. Y esa conexión entre Los protocolos y la ejecución de los Romanov se extiende como un incendio entre los partidarios de derechas del zar.

Cuando Los protocolos de los sabios de Sion aparecen en la transición de la Rusia zarista a la bolchevique y todos los zaristas y derechistas huyen del país, ¿a dónde van? Intentan huir a Europa; Alemania, Francia, esos países… y no sería sorprendente que en su equipaje, además de algunos recuerdos de sus hogares llevaran una copia rusa de Los protocolos de los sabios de Sion que, para ellos, era como un nuevo evangelio.

Entre los muchos partidarios del zar que huyen a Europa está Theodor Bitberk [?], y si Los protocolos son una enfermedad, Bitberk es un transmisor. En 1920 Bitberk se asienta en Berlín y pasa Los protocolos a Gottfried zur Beck, que publica las primeras ediciones de Los protocolos de los sabios de Sion. Es un éxito de ventas inmediato y se reimprime 5 veces en los 2 primeros años.

Era una época de crisis, el final de la Primera Guerra Mundial, un gran baño de sangre, dinastías que desaparecían, cambiaban las formas de gobierno, las fronteras, las costumbres, la moral. Todo eso molestaba a mucha gente.

Después de la Revolución bolchevique de 1917, los antibolcheviques tenían la tendencia a pensar que los bolcheviques eran judíos, y eso dio credibilidad a Los protocolos cuando reaparecieron unos años después. Esta revolución horrible ha sido provocada por los judíos, como un paso más para su plan para dominar el mundo.

Y los alemanes, que todavía estaban recuperándose de los efectos de la Primera Guerra Mundial, fueron convencidos por el falaz argumento de que si los judíos pudieron conseguirlo en Rusia también podrían hacerlo en Alemania. Los alemanes eran un objetivo particularmente fácil porque ya tenían una larga tradición de literatura antisemita que condicionaba a los lectores para ver a los judíos como una amenaza para la civilización. Quizás el ejemplo más virulento sea la edición de 1878 de Deutsche Schriften, o Escritos Alemanes, de Paul Bötticher. Bötticher culpa a los judíos de todos los males que sufre Alemania. La única solución, sugiere reveladoramente, es la exterminación de los judíos. Y así, el virus de Los protocolos de los sabios de Sion infectó fácilmente a la víctima debilitada. Una vez la enfermedad del odio a los judíos se apodera de Alemania, se fortalece y se disemina por toda Europa.

El 8 de mayo de 1920, el editorial del Times de Londres publica varios pasajes de Los protocolos. El editorial se pregunta de forma retórica ¿qué son estos protocolos? ¿Son auténticos? Si lo son, ¿qué asamblea maligna pergueñó estos planes y se regodeó con su diseminación? ¿Acaso con el esfuerzo extremo de nuestra nación hemos escapado de la Pax Germanica para caer en una Pax Judaica?

Ese editorial tuvo mucha importancia. Legitimizó Los protocolos y significaba que no sólo eran delirios de algunos movimientos de protesta alemanes, sino que incluso el augusto Times de Londres decía que había algo de verdad en todo eso.

Poco después de su publicación en Londres, Winston Churchill, el joven ministro de guerra británico, declara al Illustrated Sunday Herald: desde los días de Espartaco hasta los de Karl Marx, esta conspiración internacional para terminar co la civilización y reconstruir la sociedad no ha hecho mas que crecer”.

Menos de una semana después de su aparición en Inglaterra, Los protocolos de los sabios de Sion empiezan a llegar al público estadounidense, todo a causa del inquebrantable fervor antisemita de uno de los grandes héroes estadounidenses: Henry Ford. Entre mayo y octubre de 1920, Ford escribe un artículo semanal sobre Los protocolos en su periódico, el Dearborn Independent. Pero no se para ahí; Henry Ford distribuye esos artículos a sus concesionarios de coches en todo el país para el disfrute de los compradores de automóviles. En noviembre de ese mismo año, Henry Ford publica Los protocolos y su propia diatriba antisemita en un grupo de 4 volúmenes titulado El judío internacional. El principal problema del mundo.

Se distribuyeron medio millón de copias en los EEUU y Ford firma la publicación de las ediciones europeas en 16 idiomas. Cuando el New York Work le pregunto en 1921 por que publicaba Los protocolos, Henry Ford respondió: “la declaración que puedo hacer de Los protocolos es que encaja con lo que esta pasando. Tienen 16 años y han encajado siempre con la situación mundial”.

Encontró respuesta a muchas de las preguntas que se planteaba, y con sus medios y con su prestigio estaba en posición de avalarlo y de ponerlo a disposición de personas que, de no ser por el, no lo habrían leído. Eso le dio una legitimidad en la sociedad estadounidense de los años 20.

La relevancia aquí no era lo que dijera Ford, sino quien era Ford. Se trataba de un hombre de gran éxito, muy admirado, y no era necesario leer Los protocolos de los sabios de Sion para decir: “bueno, si Henry Ford lo esta apoyando de esa manera y esta perdiendo dinero -perdió varios millones de dólares publicando ese libro de 4 volúmenes- tiene que haber algo de verdad.”

La campaña de Henry Ford sobre Los protocolos fracaso en los EEUU. Los estadounidenses no aceptaron la teoría de que existía una conspiración judía internacional, pero la influencia de Ford por medio de El judío internacional, estaba llegando a millones de personas en toda Europa, y los políticos jóvenes en ascenso estaban empezando a responder a las mentiras incluidas en Los protocolos. En particular un joven con grandes ambiciones políticas quedo fascinado por la insistencia con la que mantenía Ford que la conspiración judía era real. Su nombre era Adolf Hitler.

Se dice que Hitler tenía un retrato del heroico Henry Ford en su estudio o en su cuarto. El millonario, el hombre hecho a si mismo.

En 1921 Los protocolos circulaban desde hacia casi un cuarto de siglo. Lo que había empezado como un engaño perpetrado por una facción política con un propósito muy limitado, era ya aceptado como un hecho real en 2 continentes.

Entra en escena Philip Graves, un joven y emprendedor reportero del Times de Londres. Graves no fue el primero en poner en duda la autenticidad de Los protocolos de los sabios de Sion, pero si fue el primero en demostrar que se trataba de una falsificación al encontrar la fuente original de la que se plagiaron. Graves encuentra una obra satírica francesa que contiene exactamente el mismo texto, palabra por palabra, de Los protocolos. Pero la obra fue escrita 3 décadas antes de Los protocolos, y no tiene nada que ver con los judíos.

La salida a la luz de la falsificación de Los protocolos tuvo mucha importancia. No elimino Los protocolos como factor, pero los saco del espectro político respetable. Si creías en Los protocolos, quería decir que estabas en los extremos del espectro político, que eras parte de un movimiento de protesta que no aceptaba las normas de la política civilizada.

En Inglaterra, Churchill se retracta inmediatamente. En EEUU Ford no lo hace. El Comité Judío Estadounidense tarda 6 años en recibir una disculpa por escrito de Henry Ford por sus artículos, pero hasta el día de su muerte siguió manteniendo que, aunque Los protocolos eran falsos, lo que decían era real. En Alemania esa idea ya estaba haciendo historia.

Cuando los alemanes intentaron entender porque habían perdido tanto en la Primera Guerra Mundial, buscaron una explicación en Los protocolos y durante los años 20, la tendencia a culpar a los judíos de todos los problemas no hizo más que crecer y crecer.

Y los convencidos empiezan a pasar de las palabras a los hechos, y de los hechos al derramamiento de sangre. Las semillas del genocidio empiezan a echar raíces.

Gracias a Philip Graves, periodista del Times de Londres, Los protocolos de los sabios de Sion quedan completamente desacreditados en 1921, pero poco después, Walther Rathenau, el ministro alemán de asuntos exteriores, es asesinado frente a su casa de Berlín. Los motivos del crimen están directamente relacionados con quienes creen en Los protocolos. El juez que preside el tribunal que juzga a uno de los asesinos de Rathenau, dice al asesino convicto: “detrás de estos crímenes el máximo culpable, el antisemitismo fanático e irresponsable, muestra su rostro con todos los medios de difamación de los que ese vulgar libelo, Los protocolos de Sion, es un ejemplo. Espero que la muerte de Rathenau sirva para purificar el aire infecto de Alemania y lleve a Alemania hacia su cura.”

Los alemanes de conciencia reciben el veredicto del juez como el golpe final contra Los protocolos. Pero no fue así.

La infección era imparable y poco más de 10 años después, Adolf Hitler, el hombre que admiraba a Henry Ford, es nombrado canciller de Alemania el 30 de enero de 1933. Su partido nazi pasa de formar parte de los flecos de la política alemana a ocupar el centro del poder. En el corazón de su filosofía esta la firma convicción de que una conspiración judía esta socavando a los gobiernos de todo el mundo.

Hitler los conoció bastante pronto. En Mein Kampf menciona específicamente Los protocolos y dice que por supuesto los judíos lo niegan, pero que eso es una prueba más de que es cierto, ya que por supuesto quieren ocultar esa prueba al resto del mundo.

En Mein Kampf Hitler declara: “si el judío, con ayuda de su catecismo marxista triunfa sobre las gentes de este mundo, su corona será la danza de la muerte para la humanidad.”

El partido nazi adopta Los protocolos como si fueran sagrados. Si Roosevelt prometió un pollo en cada olla [¿no fue Herbert Hoover?], Hitler puso una copia de Los protocolos en todas las casas de Alemania. Solo la Biblia rivalizaba con ellos en popularidad.

¿Por que tuvo éxito en Alemania? Muy sencillo. Los alemanes eran lectores, gente con formación, y por lo tanto, cuando se tradujo al alemán, financiado por Ford, en Alemania vendió 10 millones de copias en pocos años. En las juventudes hitlerianas se convertía en lectura obligatoria, los educaban con él.

2 meses después de que Hitler tomara el control del gobierno, la retórica antijudía del partido nazi se convirtió en ley en Alemania. El 11 de abril de 1933, el Tercer Reich pide el boicot nacional a todos los negocios propiedad de judíos. En septiembre de 1935 entran en vigor las Leyes de Nuremberg. Esas leyes despojan a los judíos de su nacionalidad y capacitan a las autoridades para detenerlos y sacarlos de sus comunidades. Y Los protocolos son utilizados una y otra vez como justificación para semejante desprecio de los derechos humanos.

Entre los principales responsables de mantener vigentes Los protocolos está Julius Streicher, un importante antisemita y editor de un periódico.

Julius Streicher era uno de los nazis más desagradables. Sus propios hermanos nazis no le tenían demasiada simpatía, pero Streicher tenía un punto muy fuerte a su favor: era uno de los pocos amigos íntimos de Hitler, por así decirlo. Se había ganado su amistad al fusionar su propio partido con el de Hitler en 1922, que en aquel momento casi doblaba en tamaño el movimiento nazi, y eso le gano la gratitud de por vida de Hitler.

Streicher publica Der Stürmer, un periódico político de derechas muy popular. Una semana tras otra, el medio millón de lectores de Der Stürmer leen hiperbóricos artículos acerca de la conspiración internacional judía. En octubre de 1938, el 5º año del plan maestro de los nazis, la retórica de Der Stürmer se convierte en una llamada a la acción. “Los judíos -escribe Streicher- son bacterias, gusanos y las plagas no se pueden tolerar. Por razones de limpieza e higiene debemos hacerlos inofensivos, acabando con ellos.”

Yo diría que Los protocolos tuvieron mucha influencia en el cambio del antisemitismo, que paso de ser un movimiento de protesta a un movimiento de poder. No creo que fuera el único factor, o que no hubiera pasado de todas formas, pero sin duda fue un elemento significativo.

La maquinaria de propaganda nazi dirigida por Joseph Goebbels mantiene vivo el clamor del odio antijudío. Quizá el ejemplo mas notorio de propaganda antisemita sea una película de 1944 titulada El Judío Eterno. Esta película narra la historia que aparece en Los protocolos de los sabios de Sion.

Es un pseudodocumento que muestra a los judíos haciendo todo tipo de cosas malignas. No menciona directamente Los protocolos pero la línea que sigue Hitler en esa película esta muy influenciada por Los protocolos. Por ejemplo, muestra a los judíos participando en una siniestra campaña para apoderarse del mundo. Se los compara con ratas que se esparcen por todo el mundo desde sus orígenes en Asia. También trata el tema de los judíos y su poder financiero. Los protocolos sugieren que los judíos van a controlar el mundo económicamente. En la película El Judío Eterno pasa exactamente eso.

Mientras la guerra relámpago de Hitler avanza por toda Europa, un país tras otro va quedando en manos del Tercer Reich. En 1941 la gran mayoría de los judíos europeos están bajo control nazi. Comienza uno de los capítulos más oscuros de la historia de la humanidad.

Un historiador dijo que los alemanes sabían lo suficiente para saber que no querían saber más. Pero por supuesto eso significa que sabes algo. Y hay un motivo para no querer saber más. Los protocolos eran uno de esos motivos; eran una excusa para cerrar los ojos ante lo que estaba pasando.

En octubre de 1943 Heinrich Himmler, el jefe de las SS de Hitler y arquitecto de La Solución Final, ofrece una aleccionadora razón para el Holocausto:

Teníamos el deber moral ante nuestro pueblo de exterminar a las personas que querían exterminarnos a nosotros.

Al terminar la guerra, más de 6 millones de judíos han muerto. El horrible legado de un documento falso que infecto la moralidad del mundo. ¿Fueron Los protocolos la excusa para el genocidio?

Creo que el termino excusa para el genocidio es adecuado. Fue la piedra angular sobre la que los nazis extendieron gran parte de su ideología. La verdad es que los nazis no utilizaron Los protocolos al principio, tenían otros textos de la literatura, pero cuando aparecieron y los conocieron, los absorbieron y los utilizaron todo lo posible. Y probablemente, más que ningún otro documento, hayan sido la excusa, la justificación del Holocausto.

Tras la victoria aliada en Europa el 8 de mayo de 1945, EEUU y el resto del mundo vieron por primera vez lo que había provocado el antisemitismo exacerbado. Pero la muerte de Hitler y de 1/3 de todos los judíos del mundo, ¿traerían por fin el final del engaño de la conspiración judía?

La teoría de una conspiración judía para hacerse con el control del mundo circulaba desde antes del nacimiento de Cristo. La idea de que el mundo judío es como una serpiente, que lentamente rodea a su presa y acaba con su vida y su libertad, ha sido parte significativa de la historia del odio. Y aunque se podría pensar que el Holocausto sirvió para aumentar la sensibilidad del mundo ante los peligros del odio, la verdad es que no es exactamente así. Como una enfermedad incurable, Los protocolos no han desaparecido.

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial Los protocolos de los sabios de Sion han reaparecido en los EEUU y en otros países de todo el mundo.

Probablemente las 2 zonas del mundo mas destacadas, aparte de Europa y los EEUU, son Japón y Oriente Próximo. En Oriente Próximo, por supuesto, hay contacto con los judíos, en concreto por el estado de Israel, y Los protocolos se ven como una forma de entender Israel. El hermano de Gamal Abdel Nasser, una de las figuras más importantes del mundo árabe, escribió la introducción y publico una de las ediciones de Los protocolos, así que es algo muy prominente y esta disponible de forma gratuita; yo mismo recogí un ejemplar en francés en la embajada de Arabia Saudí. Los repartían.

Se publican nuevas ediciones en portugués, árabe y sueco. Aparecen en muchas páginas web y con la llegada de Internet Los protocolos de los sabios de Sion son más accesibles que nunca. Y a pesar del hecho de que Los protocolos son falsos, muy pocas de las fuentes actuales lo mencionan. La perpetración del mito de la conspiración judía continua y Los protocolos siguen siendo considerados un documento autentico, casi siempre para apoyar planes antisemitas.

En 1960 se produjo una gran controversia en Los Ángeles acerca de los motivos para la venta de Los protocolos y otras obras antijudías en una feria del libro patrocinada por el ayuntamiento. El concejal de la ciudad, Zev Yaroslavsky, protestó por la presencia de esos libros en la feria.

“Tenemos ahí a los fabricantes de odio que los utilizaran como un vehiculo para perpetrar sus filosofías de odio. Por eso, mientras sigan ahí, tenemos que enfrentarnos a ellos por medio de la educación, enseñando a nuestros hijos y haciendo que todo el mundo sepa que son falsos, al igual que ellos intentan hacer que todo el mundo piense que los judíos forman una conspiración internacional que intenta acabar con todo el mundo.”

En un artículo sobre la controversia escrito en 1990, Nomo, el periódico estudiantil negro publicado en el campus de UCLA, defiende la venta de Los protocolos invocando la Primera Enmienda. Pero en ningún momento dice que Los protocolos son una falsificación. El articulo dice: “muchos han intentado condenar el libro y prohibirlo acusándolo de antisemitismo pero sin ningún fundamento. La realidad es que Los protocolos nunca han sido rebatidos.”

Pero Los protocolos si han sido rebatidos una y otra vez, y la reportera de UCLA no tiene que ir más allá de su propia biblioteca para encontrar pruebas. Este es un informe del congreso de 1964 que condena Los protocolos como documento histórico inventado.

Se pueden perpetrar toda clase de engaños y mentiras sobre personas a las que no se conoce. Cuando yo estudiaba en UCLA, conocí a una chica de Long Island que era compañera mía en la facultad que dijo que yo era el primer judío que conocía y que le sorprendía que no tuviera cuernos. Me dijo que me había mirado la cabeza para comprobarlo, y eso fue en 1968.

De hecho, en Rusia, el lugar donde nacieron Los protocolos, han tardado casi un siglo en condenar el documento como lo que es. En 1993 un tribunal ruso sentencia que Los protocolos son una falsificación antisemita, pero ni siquiera esa proclamación histórica fue suficiente para frenar el odio.

¿Te preguntas si se puede acabar con Los protocolos? Las pruebas históricas dicen que no. Siguen apareciendo en todas partes, en los lugares mas extraños: Japón, Kurdistán, Nueva Zelanda… lugares en los que aparentemente no hay un, por así decir, problema judío.

Un buen ejemplo es el de la página de recursos noruegos en Internet. En una fecha tan reciente como 1998, esta página publicaba las actas imaginarias de una segunda reunión de los sabios de Sion, supuestamente celebrada en el centenario de 1997. Estas actas falsas son incluso mas incendiarias que las originales y terminan con esta cita, supuestamente de uno de los nuevos sabios: “Finalmente veremos el final de esta raza blanca. Las mentes de los influenciables niños blancos serán moldeadas para convertirlos en agentes de su propia destrucción.”

Y una vez más, en ningún lugar se dice que se trate de una obra de ficción.

La habilidad de Los protocolos de los sabios de Sion para encontrar creyentes en todo el mundo nos recuerda vivamente el peligro que siguen representando. Solamente analizando las raíces históricas de creencias tan contagiosas como esa, y exponiendo las terribles falsedades de las que proviene, podremos detener el odio con la verdad.

Ese es el motivo por el que vamos en busca de la historia.

Vómito sideral:

No soy yo quien va a confirmar o refutar la conclusión a la que llega, y de la que parte, este documental del Canal Historia sobre los nombrados-hasta-la-saciedad Protocolos, ni si existió tal contubernio, o si lo escribieron sionistas, agentes secretos rusos o los hermanos Grimm. Por lo que a mí respecta podrían haberse llamado “Los Protocolos de los Pitufos“, “Cómo destruir el mundo en 24 pasos y no morir en el intento” o whatever.

Lo que sí considero es que lo mejor que puede hacer uno, incluso tú, para tener su propia opinión al respecto, es leerlos y ver si lo que se describe en ellos nos suena a chino mandarino, es decir, si huele a una vieja conspiranoia más o si, por el contrario, y como ya dicen algunos más arriba, podríamos sentir que lo indicado en Los Protocolos pareciera que es lo que está sucediendo desde hace tiempo delante de nuestros ojos de borregones ciegos y acomodados, y hacia donde estamos yendo ineludiblemente, sea quien sea quien esté detrás de tan satánicas intenciones y acciones.

Así que si te animas puedes leerlos online en la colosal y eternamente noble Biblioteca Pléyades o descargar alguna de las muchas versiones y reediciones que pululan por el Intenné.

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Publicado el 25/11/2013 en Docus. Añade a favoritos el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. El engaño aquí es que el “Holocuento” jamás existió y la basura sionista siempre ha sido cuna de mentiras, vicios y degeneraciones ¿cómo creer a los destructores de la humanidad? “SI LOS PROTOCOLOS NO SON AUTÉNTICOS, AL MENOS SON VERÍDICOS”
    el sionismo controla el mundo con el capitalismo, el comunismo y las sociedades masónicas secretas. la verdadera plaga viene de Israel

  2. Bueno…la verdad no la sé, quizás nunca la sepa, desde el momento que solo recibo percepciones, con las cuales creo una realidad basada en mis subjetivaciones, vivencias, creencias, etc. Puedo racionalizar hechos siempre subjetivos, uniéndolos en mi memoria y hacer solo una aproximación a la verdad.
    Sabiendo ésto, puedo decir que viviendo en la argentina, parece ser cierto que los Judios se han intercalado en muchísimos puntos claves de la maquinaria social. Digo muchísimos, considerando un equilibrio subjetivo, mio, ya que me gustaría ver esos puntos claves de la maquinaria social, repartida entre individuos de distintas creencias y no en manos de un mismo grupo, ya que siempre guiado por mi instinto, rechazo la acumulación de poder en manos de un mismo grupo, ya que de ahí al sometimiento y la esclavitud has un solo y pequeñito paso. Sí me ha constado a lo largo de mis 52 años de vida, encontrarme que los mas grandes comercios y empresas con las que tuve que relacionarme, estaban conducidas por Judíos. Me toco lentamente, tomar contacto con una uniformidad de de Judíos en todos los ámbitos estratégicos de la industria, el comercio, la banca, el sistema financiero, los medios de comunicación, cadenas de T.V., canales de T.V., operadoras de videocable, agencias de noticias, diarios, editoriales de revistas y libros, agencias de noticias, directorios de bancos, compañías de seguros, staff de editoriales, productores de todos los ámbitos mediáticos, automotrices, transportes, energía, organizaciones internacionales donde se define el “mainstream”, que luego desciende a nivel global, informática, comunicaciones, y me detengo aquí, ya que sería imposible detallar más esta lista, mucho menos considerando que la misma crece como la hiedra.
    Como buen neurótico, no me siento feliz de sentir emotividad negativa ante congéneres con quienes querría convivir simbioticamente, y esta emotividad negativa, me produce mucha vergüenza y culpa. Especialmente cuando me ha tocado conocer familias Judias en una leve intimidad, dentro de sus mismos hogares, y creer haber visto elevados niveles de estres, angustia, hostilidad, soledad, insatisfacción, infelicidad, etc. Creo que son humanos manipulados por un sistema de creencias, que loe ha convertido a nivel indivíduo, en un manojo de neurosis invalidantes, destructivas para sí y peligrosa, dañína y contagiosa para su entorno. Quien leyó “La rama dorada”, sabrá de la tragedia que se repite una y otra vez en el santuario, con aquellos que quieren ocupar el sitio de mayor poder, y como, luego, ese sitio de poder, no hace mas que esclavizar a quien lo detenta, quitándole la paz y la tranquilidad para asegurar no ser desplazado por otro. Esa es la impresión que tengo del pueblo Judio: un grupo humano a quien se le ha metido la idea de deberes y obligaciones, que lo único que hacen, mas allá de las apariencias de poder, es esclavizarlos hasta el fin de los tiempos, porque según parece, los propios Judíos tienen sus facciones y diferencias internas. Bueno…poco más, poco menos, nodos perseguimos al viento, y como despedia optimista os transcribo lo que dice el Desiderata: -y aunque te resulte dificil de creer: el universo marcha como debiera ! !

  3. Por supuesto que lo que describen los Protocolos es justo lo que vivimos hoy día, es un plan que se está ejecutando meticulosamente pero al igual que el Capital de Marx describe la realidad. Una realidad creada para conveniencia de unos cuantos.
    El contenido no lo discuto, sin embargo, cada vez me convenzo más visto con los ojos de la historia que el pueblo judío carga con un gran yugo injusto dado por la vasta sabiduría que tienen como legado. Son más víctimas que victimarios. En este mundo sólo hay dos clases de personas: las buenas y las malas que sólo actúan basados en su egoísmo (independientemente de la clase social, sexo, religión, etnia, lengua, nacionalidad y un largo etcétera) y no hay más, somos unos u otros o más bien tibios.
    El pueblo judío para desgracia de todos sigue siendo un chivo expiatorio para conveniencia de los intereses oscuros de los auténticos enemigos de la humanidad aquellos que adoran y justifican la muerte y destrucción de la vida en la Tierra.

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