Evolución, ¿Realidad o Creencia?

Evolución, ¿Realidad o Creencia?
Pierre Julien y Guy Berthault
60 min
1997 (¿?) 2004 (¿?)

Profesor Boudreaux. En este documental nos hemos enterado de que los estratos y los fósiles de las rocas sedimentarias no proporcionan ninguna indicación sobre la edad de estas rocas. ¿Existen otros fenómenos como la cronología del carbono 14 que puedan precisar la edad de los fósiles y de las rocas?

En primer lugar hay que tener las ideas claras en cuanto al carbono-14, que es una forma radiactiva inestable del elemento carbono que se encuentra en toda materia viva. Un organismo absorbe y expulsa carbono durante su vida, y una pequeña parte es carbono-14. Cuando este organismo muere, el carbono-14 presente permanece tal y como es en el momento de la muerte.

Esta cantidad se puede detectar radiactivamente. Un pedazo de madera, por ejemplo, o un hueso, contiene una cantidad pequeña de carbono-14. La cantidad de carbono-14 disminuye desde la muerte del árbol o del animal al que pertenecía la madera o el hueso. Son necesarios miles de años para que la mitad de la cantidad presente en el momento de la muerte de un ser vivo se desintegre en su isótopo estable. Por lo tanto, midiendo la cantidad desintegrada, se obtiene una indicación sobre la época en la que vivía este organismo.

Como las rocas no han tenido nunca vida, no contienen carbono-14. Los fósiles tampoco admiten esta adjudicación de una fecha por el método de carbono-14, pues su materia viva original se ha convertido en piedra.

¿Esto significa que no se puede determinar una edad precisa para los fósiles sirviéndose de radioisótopos?

No se puede fiar completamente del carbono-14. Como ya se sabe, casi todos los fósiles se encuentran en las rocas sedimentarias. Este tipo de roca contiene raramente elementos radioactivos, de forma que hay que determinar su edad según los estratos en los que se encuentra. Ahora bien, es sabido que experimentos muy recientes han demostrado que los estratos de las rocas no dan ninguna indicación sobre la edad.

Otro tipo de tocas, como las cristalinas, que no contienen fósiles, y la lava, contienen a veces elementos radioactivos y entonces se utilizan estos isótopos para determinar su edad.

¿Puede explicarnos simplemente cómo se puede determinar la edad de una roca que posee un isótopo radioactivo?

Sí. Tomemos un elemento radioactivo como el uranio. Este elemento se desintegra muy lentamente en un elemento no radioactivo, el plomo. En un laboratorio se puede medir el índice de desintegración, y conociendo el índice de desintegración del uranio en plomo se puede calcular el tiempo necesario para la formación del plomo.

Entonces, si la mitad del uranio se ha desintegrado en plomo, conociendo el tiempo necesario para que el uranio se transforme en plomo, ¿se puede determinar la edad de la roca?

Esa es la teoría.

¿Por qué dice teoría si es un procedimiento que se puede observar y medir? Es sin duda un hecho científico.

En absoluto. Mire un poco este diagrama. Se ve un cierto número de partículas de uranio pintadas de color anaranjado y algunas partículas de plomo pintadas de color azul. Aquí tenemos que jugar con 3 hipótesis principales.

La primera, que todas las partículas de plomo eran en su origen partículas de uranio, pero no hay ningún motivo para creer que no había algunas partículas de plomo en la roca en su formación, ya que en las rocas existe mucho plomo en su forma natural que no procede del uranio.

Tomemos el caso extremo inverso. Si en su origen esta roca contenía uranio radioactivo y no contenía plomo, el plomo que aparecería por desintegración del uranio, permitiría un cálculo bastante exacto de la edad de la roca. Pero hay que admitir que un caso más verosímil, es decir, que había un poco de plomo cuando se produjo la formación de la roca, de forma que su edad sería menor que la que resulta.

Existe también el problema de fugas debidas a la solubilidad.

¿Eso puede suceder?

Claro. Las sales de uranio, y de otros elementos radioactivos, son capaces de disolverse en el agua abandonando por esto su rango. Por lo tanto, si una roca ha estado sumergida durante algún tiempo, por ejemplo en un período de inundaciones, una parte del uranio puede haberse desprendido, de forma que la edad atribuida a cada roca con este cálculo sería más elevada que en la realidad.

¿Pueden existir otros elementos radioactivos más dignos de confianza o más fiables que el uranio?

Sí, hay otros elementos radioactivos como el torio, el estroncio, el rubidio y también el potasio, pero no podemos fiarnos de ellos más que del uranio. Las sales de estos elementos son más solubles todavía que las del uranio.

¿Una inundación total de la Tierra habría podido falsear todos estos métodos?

Naturalmente. Voy a darle un ejemplo del efecto del agua en la determinación radioactiva de la edad.

Hace menos de 200 años se produjo la erupción del volcán Kilauea en Hawai. Un fragmento de la lava de esta erupción, que había permanecido en el agua, pasó por la prueba del método del potasio-argón para adjudicarle una edad. El resultado obtenido tenía que ser de alrededor de 200 años. Pues bien, fue de 22 millones de años, sin duda alguna se desprendieron de esta muestra sales de potasio que son fácilmente solubles en el agua, dándole un aspecto muy antiguo.

A los fragmentos de lava procedentes del volcán Hualalai, formados en 1801, se les atribuyeron edades que oscilaban entre los 160 millones y los 3000 millones de años.

La situación no se mejora entonces…

Existe otro presupuesto en la determinación radiométrica de la edad. Es que el índice de desintegración haya permanecido constante y no haya variado en tiempos pasados. Sin embargo, muchos factores, intervienen en la desintegración.

Por ejemplo, ha podido aumentar la producción de neutrinos por la irradiación cósmica como consecuencia de un trastorno magnético terrestre o de la explosión de una supernova. La ciencia ha declarado que estos acontecimientos se produjeron en el pasado y han podido tener un efecto real en el índice de desintegración radioactiva.

Si uno no puede fiarse de la determinación radioactiva de la edad, ¿de qué otros medios disponemos entonces?

Hay numerosos síntomas que indican que la Tierra no es tan antigua como se piensa. Si por ejemplo se confirma como hecho probado la disminución del campo magnético terrestre, se concluiría que la Tierra es más bien de época reciente.

Una última pregunta, profesor Boudreaux: ¿en qué momento más o menos se habría producido el Big Bang según su opinión?

La hipótesis del Big Bang, nació para sostener la teoría de la evolución. Sin teoría de la evolución no hay Big Bang, naturalmente.
No obstante, es difícil creer que todos los biólogos, sociólogos y tantos hombres de ciencia puedan sostener una teoría errónea, sobretodo imaginando que se han formado en las mejores universidades. Tal vez pueda ayudarnos en nuestra investigación el profesor Maciej Giertych de la Academia de Ciencias de Polonia, perteneciente al Instituto de dendrología y profesor de genética de las poblaciones en la Universidad de Torun.

El verdadero científico saca sus conclusiones de la observación y de los datos empíricos. Los eruditos, al estudiar la genética, la fitología, la anatomía y otras ramas de las ciencias experimentales, son dignos de confianza piensen lo que piensen de la evolución. Es el modo de trabajar de la ciencia, pero tenemos que mostrarnos desconfiados cuando alguien se proclama especialista en evolución.

¿Por qué dice usted eso?

Porque la evolución no es una ciencia, sino una filosofía. Los científicos, normalmente, confían unos en otros, de esta forma aceptan frecuentemente lo que declaran los evolucionistas, es decir, que la evolución es una ciencia, pero no es cierto. Afirmar que la teoría de la evolución sea una ciencia es solamente una opinión de ciertos teóricos de la biología o de filósofos.

¿Existe alguna prueba científica que corrobore la teoría de la evolución?

Lo que pretende ser una prueba de la evolución es el hecho indudable de que todo organismo tiene antepasados, por lo menos un antepasado. Cuando se aplica esta verdad a la época en la que no existían ni hormigas ni ranas ni hombres, se llega al postulado no científico de que la primera hormiga procedería de una no-hormiga, la primera rana de una no-rana y el primer hombre de un no-hombre, y así sucesivamente.

¿Por qué dice usted que esto no es científico?

Porque los datos que poseemos no lo aprueban. La ciencia genética establece claramente que este tipo de cambio no es posible. Los evolucionistas son todavía vez más tajantes; afirman que hay seres vivos que proceden de materia no viviente.

Pero, aunque no existe ninguna observación donde apoyar lo que declaran los evolucionistas, ¿cómo pueden estos convencer a tantos científicos de que la evolución sería un hecho científico?

Su argumento principal es que en las células de la reproducción pueden producirse mutaciones positivas o benéficas que se conservan a continuación por selección natural. Los evolucionistas sostienen que estas mutaciones se reagrupan y llevan a una especie a transformarse gradualmente en otra especie.

No, yo soy especialista en genética y puedo confirmar que a lo largo de todas las investigaciones de todos los laboratorios del mundo en donde se han producido generaciones y generaciones de organismos vivientes, jamás se ha podido observar, en ninguna ocasión, ninguna mutación positiva. Y en el sector más estudiado de todos, es decir, en lo referente a la población humana, todas las mutaciones conocidas son o neutras o negativas, nunca han desembocado en una mejora.

Además la naturaleza está programada para impedir la alteración de los genes y para corregir los errores que podrían producirse en ellas.

Pero si las mutaciones no son la base de los cambios, ¿cuál es la causa de las diferentes variedades de animales y de los diferentes tipos de hombres?

Las variedades se derivan de las combinaciones, de la mezcla de los genes durante la reproducción sexual. Los organismos, adaptados a condiciones precisas, se concentran en un ambiente que ofrece esas condiciones. Cruzándose entre ellos formarán un grupo que dará lugar a una variedad. Además, si accidentalmente un grupo se queda aislado, aparecen en él rasgos particulares que le dan un aspecto diferente. Este fenómeno se llama la derivación genética.

Pero estas variedades, ¿no representan una cierta forma de evolución?

Mucha gente sostiene que a través de este proceso van a aparecer nuevos tipos biológicos, pero no es cierto; todo lo que se produce es que se ha quitado algunos genes a la población global y la población obtenida se ha empobrecido, ha disminuido su contenido genético.

Además, si no hay nuevos genes, no hay potencial para nuevos órganos o nuevos organismos, se obtiene solamente una variedad diferente de una misma especie. Este procedimiento se utiliza en la reproducción y cría. Por selección y aislamiento se obtienen nuevas variedades de animales y de plantas. Por ejemplo caballos, vacas, perros, cereales, etc. Se selecciona lo que es útil al hombre o lo que presenta ciertas cualidades que encierren un interés especial para nosotros, pero estas poblaciones son grupos restringidos, muy dependientes de las condiciones exteriores que el hombre le reserve.

Si uno no se preocupa de ellos, o mueren o si sobreviven, volverán al estado salvaje, no siendo ya una variedad distinta.

Entonces, si las formas de vida son más resistentes en su estado natural, un cambio que se produjera en la naturaleza, ¿tendría probabilidades de durar?

La simple mezcla de genes en condiciones naturales o artificiales no produce nuevos genes. Para que haya una evolución se necesitarían nuevos genes cargados de información genética. La ciencia no conoce ningún proceso natural que pueda producir nuevos genes, ya sea por aislamiento, por selección, por mutación o cruce. Es imposible.

Entonces, ¿por qué se les enseña a los niños que una especie puede evolucionar y convertirse en otra?

Pienso que porque el evolucionista no quiere aceptar la idea de que los genes contienen tantas informaciones útiles, es decir, las necesarias para que cada órgano pueda realizar su función precisa. Solamente desde que se ha llegado a descifrar el código genético conocemos la cantidad de información contenida en estos genes.

La ciencia no sabe explicarse cómo esta información podría aparecer espontáneamente. Se necesita la intervención de una inteligencia y no puede suceder por casualidad. El hecho de mezclar simplemente letras, no creará jamás una poesía.

La biología molecular muestra claramente que en el pasado no ha podido existir nunca un organismo simple. Todos los organismos vivientes, por muy primitivos que aparezcan, son en realidad complejos y están llenos de informaciones que han tenido que estar allí desde el principio.

Por ejemplo, el doble sistema en la proteína tan compleja ADN/ARN de la célula, tiene que haber sido perfecto desde el principio, sino no habrían podido existir los sistemas vivientes. La única explicación lógica es que esta gran cantidad de información procede de una inteligencia. Cada bacteria, cada célula microscópica, está programada con tanta precisión que tenemos que suponer que la información que contiene tiene que provenir de una inteligencia bien superior a la nuestra.

Los evolucionistas no quieren aceptar este hecho tan evidente. De esta forma lanzan teorías que no tienen valor científico, pues no explica cómo se produce la nueva información genética.

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Publicado el 24/10/2013 en Píldoras. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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