Stranger than fiction

Stranger than fiction

Película “Stranger than fiction” (2006)
+info | Trailer

“Esta es la historia de un hombre llamado Harold Crick.
Y su reloj pulsera.
Harold Crick era un hombre de infinitos números
interminables cálculos
y notablemente pocas palabras.
Y su reloj pulsera decía aún menos.
Cada dia de la semana, por 12 años, Harold cepillaba
cada uno de sus 32 dientes 76 veces.
Cada día, por 12 años,
Harold ataba su corbata con un nudo
simple en vez de uno doble
y así ahorraba hasta 43 segundos.
Su reloj pensaba que el nudo
simple hacia ver gordo su cuello
pero no decia nada.
Cada dia, por 12 años,
Harold corría a una promedio de
57 pasos por cuadra durante 6 cuadras
casi alcanzando el autobus de las 8: 17 a Kroneker.
Su reloj se deleitaba sintiendo el fresco viento
corriendo por su cara.
Y cada dia, por 12 años, Harold revisaba 7.134
archivos de impuestos como agente
del Servicio Interno de Rentas.

Parando sólo 45. 7 minutos para almorzar
y un descanso de 4.3 minutos para un café
cronometrado preciso por su reloj.

Mas allá de eso,
Harold vivía una vida solitaria.
Caminaría sólo a casa.
Comería solo.
Y justo a las 11: 13 de cada noche
Harold se iría a la cama solo
colocando su reloj en la mesa de luz a su lado.
Todo eso, claro antes del miércoles.
Oel miércoles, el reloj de Harold
cambió todo.”

“- Dave, puedo hacerte una pregunta, abstracta y puramente hipotética?
Seguro.
¿Si supieras que vas a morir… posiblemente pronto
qué harías?
– Bueno, no lo sé.
¿Soy el hombre mas rico del mundo?
– No, tú eres tú.
– ¿Tengo algún superpoder?
– No, tú eres tú.
– Ya sé que yo soy yo, ¿pero tengo algún superpoder?
– No, ¿por qué habrias de tener un superpoder?
– No lo sé, dijiste que era hipotéticamente.
– Bien. Si. Eres muy bueno con las matemáticas.
– Eso no es un poder, es una habilidad.
– De acuerdo, eres bueno con las cuentas y eres invisible.
Y sabes que vas a morir.
– De acuerdo, de acuerdo.
Eso es facil, iría al campamento espacial.
– ¿Campamento espacial?
– Si, está en Alabama. Es donde van los niños a aprender a ser astronautas.
Siempre quise ir desde los 9.
– ¿Eres invisible e irías al campamento espacial?
– Yo no elegí invisible, tú elegiste invisible.
– ¿No estás muy viejo para ir al campamento espacial?
– Nunca eres demasiado viejo para ir al campamento espacial, amigo.”

 

“Ciento treinta y dos guitarras.
Setecientos treinta y dos cuerdas.
Docientos cincuenta y siete pastillas.
Ciento ochenta y nueve controles de volúmen.
Aquí se paró Harold, cara a cara con su deseo más antiguo.
Y estar parado fué todo lo que hizo Harold.
No era sólo encontrar una guitarra.
Era encontrar una guitarra que dijera algo acerca Harold.
Desafortunadamente, esta guitarra decía:
“Cuando vuelva a Georgia, esa mujer sentirá mi dolor.”
Esta decía algo que sonaba como:
“Bueno, si, estos pantalones son de Lycra.”
Esta decía, “Soy sensible, muy cariñoso y no tengo la menor idea
de como se toca una guitarra. “
“Estoy compensando la falta de algo. Adivinen qué.”
Y luego harold la vió.
Una muy dañada y maltratada
Fender color verde marino observandolo.
A pesar de sus defectos obvios, la guitarra habló
con convicción y seguridad.
De hecho, miró a Harold directamente a los ojos y dijo llanamente:
“Yo rockeo.””

 

“Mientras Harold mordía una galleta de azúcar de Bavaria
finalmete sintió que todo estaría bien.
A veces, cuando nos perdemos
en el miedo y la desesperación
en la rutina y la constancia
en la desesperanza y la tragedia
podemos agradecerle a Dios
por las galletas de azúcar de Bavaria.
Y por fortuna, cuando no hay galletas
todavía podemos hallar seguridad
en una mano conocida en nuestra piel
o un gesto amable y cariñoso
o un sutil estímulo
o un abrazo de amor
o un regalo de tranquilidad.
Sin mencionar las camillas de hospital
y los tapones para nariz
un pastel sin comer
y los secretos susurrados
y las Fender Stratocasters
y quizás una ocasional pieza
de ficción.
Y debemos recordar
que todas estas cosas
los matices, las anomalías, las delicadezas
que asumimos como meros accesorios de nuestra vida
estan aquí, de hecho, por una gran y noble causa:
Estan aquí para salvarnos la vida.
Sé que la idea suena extraña.
Pero también sé que es verdad.”

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Publicado el 06/10/2013 en 1001. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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