Abejas asesinas de Assam

Abejas asesinas de Assam
NetGeo
50 min
1999

Assam se encuentra al pie del Himalaya, a caballo entre uno de los grande ríos de Asia, el Brahmaputra.

Una de las abejas más feroces del mundo. Viven en inmensas colonias formadas por más de 80.000 individuos.

Atacan en grupo con una terrible agresividad.

Siglos de experiencias dolorosas han enseñado a las gentes de los valles himalayos a convivir con las abejas y a beneficiarse de su presencia, puesto que son las abejas las que polinizan los cultivos que la gente necesita para sobrevivir, además de producir la miel que aquí es apreciada como un regalo.

Viven en una comunidad ordenada y eficiente donde cada abeja sabe cual es su lugar y su misión desde el día que nace.

Las abejas construyen un panal, recolectan comida, cuidan las larvas y defienden la colonia. Todo eso durante una vida de 50 días.

Suelen anidar en las copas de los árboles.

Estas abejas doblan el tamaño a las abejas europeas y su aguijón es 3 veces más largo. Cuando atacan en grupo son muy peligrosas.

Su hogar es, a la vez, un monumento y una fortaleza. Un mundo bien ordenado, diseñado y estructurado para proteger la colmena y a una sola abeja, su reina. Madre de todas ellas, la colmena entera es su progenie. Ella es la esencia de la vida de la colonia y las abejas, todas ellas, sacrificarán sus vidas para defenderla.

… primero debe provocarlas. Para hacerlo, les presenta un enemigo conocido: una avispa. Las abejas más viejas, sus soldados, comienzan a moverse. Han percibido una amenaza y las abejas guardianes empiezan a levantar sus abdómenes, formando una ola que se propaga a lo largo de la colmena.

Antes de atacar, las abejas se imbuyen en un frenesí asesino.

Las abejas guardianes mantienen su cuerpo caliente, siempre listo para la ofensiva. Rápidamente surgen más abejas de las profundidades de la colonia requeridas para el ataque.

El Dr. Catsberger [¿?] ha descubierto que el olor de su veneno actúa como faro, guiando a otras abejas hasta el blanco.

Cada abeja que pica, muere.

Las abejas parecen no advertir la presencia del halcón, hasta que desgarra parte del panal al levantar el vuelo. Le perseguirán durante cientos de metros, pero su contraataque viene demasiado tarde. El daño ya está hecho. El panal es inestable e inseguro. Deben abandonarlo y construir otro.

Las abejas se preparan para abandonar las estribaciones del Himalaya. Es la hora de su migración anual. Antes de partir, cada abeja coge tanta miel del panal como puede transportar. Entonces, respondiendo a una llamada que nosotros no podemos oír y que la ciencia aún tiene que explicar, alzan el vuelo a millares.

Quieren saber qué activa la migración y cómo saben las abejas adonde tienen que ir. Sólo las abejas reina viven lo bastante como para efectuar más de una migración durante su periodo vital, pero ellas no indican la ruta. Sorprendentemente son las abejas más jóvenes de cada colmena las que conducen a sus compañeras hacia el sur.

Durante su estancia, las abejas se mantienen en contacto entre sí por medio del olfato. Cada colonia posee su propio olor, un olor que todas ellas reconocen al instante.

Su abdomen henchido de miel las mantendrá en vuelo durante unos 10 km.

Las exploradoras de la colonia sacian su apetito mientras inspeccionan las flores rebosantes de polen y néctar. Parte de su misión es regresar a la colonia con información detallada, información que recogen tomando muestras de las plantas y flores que hallan en los campos.

Cuando una de las exploradoras vuelve a la colonia, las hambrientas obreras se agolpan a su alrededor ávidas por recibir las muestras de las flores que ha visitado. Cuando finaliza la transmisión de muestras, la exploradora hace algo extraordinario: lleva a cabo una danza que dirige a la colonia hasta la ubicación de la fuente de alimento que ha encontrado. Sus movimientos les dicen cómo llegar allí. El batir de sus alas indica la distancia.

Una vez transmitido el mensaje vivificante de las exploradoras, la colonia sale hacia el lugar descrito en su danza. La colonia va hacia las flores como si estuviese guiada por radar.

Una colonia puede perder el 50% de sus miembros antes de alcanzar las nuevas zonas de anidamiento. Las reinas no pueden poner huevos durante esta época y todas las colonias se debilitan día tras día.

Las abejas llegan a viajar hasta 150 km durante su migración.

La araña nephila se encuentra entre el grupo de arácnidos gigantes, superando en tamaño a la mayor abeja del mundo. La nephila teje su red con una fibra tan resistente como el acero. Si quedan atrapados en ella murciélagos y pájaros pequeños, ¿qué posibilidades tiene una abeja migradora?

La picadura de estas abejas es mucho más potente y actúa mucho más rápido que la de las abejas europeas.

Cada año, los recolectores de miel sufren heridas. Algunos incluso pierden la vida.

Puede haber hasta 10 millones de abejas en este árbol, casi todas ellas dedicadas a la producción de miel.

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Publicado el 19/09/2013 en Píldoras. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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