El cementerio de los gladiadores

El cementerio de los gladiadores
TimeWatch – BBC / Docufilia
50 min
2007

De Italia a Siria, allá donde iban los romanos llevaban su entretenimiento con ellos.

Los gladiadores eran las estrellas del espectáculo, un espectáculo infame por ser una carnicería a gran escala. ¿Pero era realmente así?

A 3.200 Km. de Roma, este teatro en Éfeso, Turquía, podía albergar a 2/3 partes del aforo del Coliseo. El dinero para construirlo llegaba del famoso templo de Artemisa de la ciudad. Julio César estuvo aquí, también Cleopatra, Aníbal e incluso Alejandro Magno.

La capital de Asia Menor, Éfeso, era 10 veces más grande que Pompeya y la joya de la corona del imperio romano. Era la puerta a toda Asia Menor, lo que ahora llamamos Turquía, una de las zonas más ricas del imperio romano, llena de grandes ciudades.

En 1993, un equipo de arqueólogos austríacos empezó a buscar el camino original que conducía al templo. No sólo encontraron un camino, sino también algo mucho más sorprendente: centenares y centenares de huesos. Llamaron a 2 antropólogos forenses de Viena para entender el espantoso descubrimiento.

Los huesos de Éfeso se descubrieron por casualidad. Encontramos heridas y en nuestro primer examen descubrimos que todos eran hombres.

Y así empezó un proyecto de 5 largos años para catalogar y analizar de manera forense todos los huesos para saber su edad, sus heridas y la causa de la muerte.

Había una gran cantidad de huesos, una montaña casi incalculable. En realidad hay 2.000 huesos enteros pero como unos 5.000 fragmentos.

El primer cementerio de gladiadores desenterrado nunca. Y es que entre los restos encontraron 3 lápidas. En ellas se representaban claramente los gladiadores y sus nombres: Palombus, Valerius y Eusebius. La fosa común contenía los restos de 68 personas.

Este mosaico muestra un gladiador vencido a punto de ser ejecutado con el gladius, la espada romana.

Los gladiadores recibían ese nombre por el gladius, la espada corta de los legionarios romanos.

Sabemos que la lucha de gladiadores con tridentes fueron muy populares durante esta época.

El tridente era el arma del retiarius, el hombre de la red. Era el gladiador más popular. Llevaba armas ligeras y era el único gladiador que usaba un tridente y el único que no llevaba casco. Esto le hacía ágil pero muy vulnerable a los ataques.

El secutor era el adversario del retiarius. A veces se le llamaba contraretiarius. Su casco estaba diseñado para ser lo bastante fuerte para aguantar los ataques del peligroso tridente, que tenía mucha fuerza.

Una de las intenciones de los romanos era que la lucha fuera justa e igualada. Que siempre existiera una oportunidad para ambos gladiadores de ganar la lucha y que no fuese únicamente por una cuestión de material.

El gran escudo de los provocatores y sus gladius, se inspiraban en las corazas de los soldados romanos. El medreyon (?), un peso pesado tanto por su armadura como por su reputación, era un tipo de gladiador corriente que se hizo famoso gracias a Espartaco. El equest se basaba en el jinete con armadura ligera de la caballería romana. El tracio, con su espada curvada y mortal, derivaba del guerrero traciano de Bulgaria. Y el hoplomachus se basaba en el hoplita espartano, famoso por su valor con la letal jabalina.

Parece ser que en el estadio también había árbitros. Creo que a los romanos no les gustaba que se mutilase a alguien en el estadio.

En las luchas se emparejaban oponentes equilibrados, como el tracio y el medreyon.

Lo más especial de un tracio es su arma curvada o en ángulo. Era una tradición de los tracios, que usaban ese tipo de armas, y estaba bien pensada para luchar contra un hombre con un gran escudo, al que era difícil atacar por los lados, por debajo o por encima. Una hoja curvada o en ángulo lo hacía más fácilmente ya que rodeaba el borde del escudo del adversario.

Un gladiador podía pedir piedad en un combate. Sólo tenía que dejar caer la espada o el escudo y levantar una mano, a menudo con 2 dedos estirados, que era la manera de captar la atención del árbitro. En el fragor de la lucha podías apartarte y hacer ese gesto y la pelea se detenía. No era una carnicería sin sentido. Una gran cantidad de gladiadores conseguía salir del estadio, no era una masacre, no era que entrasen 100 hombres en parejas y sólo saliera uno, no tenía nada que ver con eso.

Esto ocurría, pero no entre gladiadores. Sabemos que hubo algunas luchas entre gente no muy bien entrenada que debía morir durante su espectáculo. Gente condenada a muerte, carne de cañón que a veces luchaban en grupos unos contra otros, pero los gladiadores profesionales siempre luchaban solos.

A diferencia de los prisioneros que luchaban por su vida, los gladiadores profesionales habían renunciado a sus derechos y a la libertad a cambio de dinero.

Los gladiadores eran famosos, pero al mismo tiempo sufrían la infamia. Formaban parte de una profesión infame junto a las prostitutas, los proxenetas, los amaestradores, los actores y los coristas. Todos tenían un estatus bajo porque escogían aparecer ante el público en actitudes deshonrosas. Las actitudes honrosas eran hablar en público o dar discursos en el tribunal. Las deshonrosas eran todas aquellas que tuvieran algo que ver con el teatro o el anfiteatro, porque uno escogía que miles de personas le miraran como si se rieran de él.

Eran las estrellas de un espectáculo que empezaba por la mañana y duraba hasta bien entrada la noche. La gente debía esperar hasta la noche para que aparecieran los gladiadores. Los juegos eran un gasto enorme financiado por los dignatarios locales.

Cuando un gladiador pedía piedad él era quien debía decidir su destino. Debius escuchaba a la gente mientras ellos decidían si perdonaban una vida.

Así que traía animales africanos, probablemente leones. Los leones se atrapaban mucho más al norte de África en esa época de lo que se pueden encontrar ahora. Y se cree que la sed de espectáculo romana tuvo graves consecuencias ecológicas.

Los espectáculos con animales salvajes llegaron al punto máximo de popularidad durante el siglo IV. Para una sociedad acostumbrada a cazar los animales autóctonos, ver animales exóticos en el estadio era una emoción importante. Pero también tenía una función horrible: matar a criminales.

Damnatio ad bestias es un término legal de la antigüedad que es una de las penas de muerte con agravantes para las clases bajas. Tenían que ejecutarles de un modo más extremo y doloroso que alguien con rango de ciudadano. Creo que a los romanos les gustaba ver lo expuestos que estaban los prisioneros ante algunos de esos animales salvajes. Los prisioneros debían ser extranjeros, sirvientes o prisioneros de guerra, el tipo de gente que en el orden romano de las cosas no tenían valor como seres humanos.

Y el placer romano de ver sangre derramada se traducía en las armas que usaban los gladiadores. Esto es un escisor, muy popular en Éfeso. La protección del brazo terminaba en una media luna, una hoja más para cortar que para apuñalar.

Las armas de los gladiadores de la última época parecen diseñadas para herir, pero no para inhabilitar a los enemigos.

En los siglos II y III el retiarius y el escisor luchaban como rivales, pero algunos relieves muestran al retiarius equipado con un arma extraña de 4 puntas que se creía que era sólo un mito hasta ahora. Se llama cuatridente cúbico. Puede parecer mortal, pero en realidad la fuerza del impacto se reparte. Así que se reduce la posibilidad de que existan daños graves.

Si miran aquí, donde se practicó la amputación, se ven marcas claras de la sierra que se utilizó para cortar la pierna. Si un gladiador estaba malherido y se consideró hacerle una amputación, eso indica que el gladiador tenía una gran importancia porque intentaban practicar una intervención muy complicada.

La amputación indica que este luchador no podría haber vuelto a luchar, y aún así se ocuparon de él y lo curaron.

Sabemos que el padre de la cirugía moderna, Galeno, ejercía a sólo 100 Km. de Éfeso, y era médico de gladiadores.

Podían limpiar heridas, cerrarlas e incrementar las posibilidades de que gente sobreviviera. Podían extraer cabezas de flechas y ocuparse de heridas particularmente feas. Conocían el sistema circulatorio, podían coser arterias y cauterizar.

Pero que tuvieran una excelente atención médica no significa que los gladiadores vivieran vidas largas y felices.

Creo que es muy probable que la mayoría de los gladiadores no sobreviviera. Morían tarde o temprano, y sus lápidas muestran que para la élite de los gladiadores eso era un orgullo. Los representan con sus coronas de victoria, las palmas y toda su panoplia. Estaban orgullosos de ser gladiadores.

… así que podría haber varias maneras de matar a un gladiador. ¿Sacan a la persona del estadio cuando está medio muerta y le golpean con un martillo en la cabeza? Sí, quizás intentaban mantenerles vivos y si descubrían que las heridas eran demasiado graves para que sobrevivieran, creo que podría ser un último golpe para acortar la agonía del gladiador.

Tenemos algunas pruebas sobre una figura que creo que podemos asociar al dios Plutón, el dios del inframundo, que se relacionaba con una figura del estadio que acompañaba a los gladiadores reducidos cuando salían de la pista con un martillo en la mano.

Los cráneos hundidos por los golpes de martillo, como casi todos los huesos, proceden de hombre menores de 30 años. Todos murieron jóvenes salvo uno. El descubrimiento más impresionante de todos, el primer cadáver de gladiador con nombre. Tenía unos 50 años cuando murió. Estaba enterrado en el centro del cementerio, lo que indica que era una figura importante para los gladiadores. Se llamaba Eusebius.

Los gladiadores eran deportistas entrenados, como caballos de carreras, así que se cuidaba mucho su alimentación y su entrenamiento durante su vida. Esa vida podía ser corta, pero era intensa. Entrenaban duro todos los días durante meses o incluso años.

Se deben seguir las reglas, hay que someterse a una dieta y evitar las exquisiteces. No se debe beber agua fría, a veces, ni siquiera vino. Hay que entregárselo todo al entrenador como si fuera un médico.

Intenta calcular la cantidad de un elemento llamado estroncio en los huesos. La cantidad de estroncio revelará la cantidad de materia vegetal en su dieta. Espera que sea baja en los gladiadores, ya que necesitaban carne rica en proteínas para los tejidos de los músculos. El proceso es largo y complejo. Gans debe moler los huesos, eliminar todo material de resto orgánico a través del calor y usar un espectrómetro de emisiones. Esto separa los diferentes elementos en longitudes de onda de luz, lo que le permite una lectura precisa.

Los resultados son asombrosos: los huesos de los gladiadores tienen un nivel de estroncio el doble de alto que los esqueletos de los ciudadanos de Éfeso. Esto sugiere que los gladiadores tenían una dieta casi vegetariana. Esto nos puede parecer increíble, pero las investigaciones del Dr. Gans, demuestran que su dieta estaba en mucha más armonía con su estilo de vida de lo que creemos.

Actualmente, en la investigación sobre la osteoporosis se está comprobando si la administración de estroncio, en lugar de calcio, puede reforzar los huesos. En las fracturas de huesos, si se administra estroncio, el proceso de curación es más rápido y el hueso es más estable.

Incluso en ésa época, los gladiadores no solían hacer más de 3 combates al año.

Si yo fuera un retiarius al principio de mi carrera y llegase al estadium, esperaría que no me colocaran contra un gladiador experimentado como carne de cañón, porque no habían detenido al público.

Los gladiadores tenían incluso su propio material publicitario. Estas lámparas de aceite encontradas en Éfeso representan un combate de gladiadores. 2/3 partes de todas las lámparas encontradas en el imperio romano muestran este tipo de imágenes.

Es interesante porque hace 50 u 80 años la gente discutía porque surgió la cuestión de si en Grecia la gente realmente disfrutaba de los juegos de gladiadores. Se dijo que no podía ser porque era gente culta, así que lo primero que se dijo fue que sólo los pobres y los incultos disfrutaban de los combates de gladiadores. Pero está claro que no era así.

Creo que lo extraño del fenómeno de los gladiadores era la capacidad de la gente civilizada y culta de mirar cómo sufría al final esta gente, muchos de los cuales sufrieron mucho, y poder distanciarse de esa experiencia personal.

Tras 3 años de servicio a su escuela, Eusebius, como todos los buenos gladiadores, tuvo la oportunidad de ganar su libertad.

¿Fue su última lucha la excepción a la lucha individual de los gladiadores, el pontus, la lucha en el puente?

Hay pruebas de una forma de lucha minoritaria en la que había un puente de madera con 2 rampas a cada lado. Había un retiarius en el puente y 2 gladiadores armados que atacaban por las 2 rampas simultáneamente. El retiarius tenía que repelerlos a ambos; si se concentraba en uno sólo, era probable que el otro le apuñalase por la espalda.

Tenía una buena posibilidad de deshacerse de uno con las piedras y del otro con el tridente. Tenía la ventaja de estar sobre una plataforma, pero tenía 2 enemigos contra los que luchar.

Podía incluso bajar de la rampa y reducir a un gladiador y darse la vuelta a tiempo para ocuparse del otro, pero era muy peligroso y como gladiador tenía que ser muy hábil y tener mucha suerte.

Creo que los retiarius que vencían en algo como la lucha en el puente tendrían una gran reputación por su habilidad. Cualquier retiarius que venciera a un gladiador armado sería como una estrella, pero vencer a 2, y hacerlo como en un ballet, con una buena coreografía, como cualquier película de lucha, habría hecho que pareciera que no le costaba nada.

Hay que compararlo con alguna prueba en la que gane un deportista muy popular. La gente se volvía loca. Él recibía sus premios y era un memorable adiós al estadium.

Probablemente moriría por causas naturales.

Creo que ahora son más humanos. Cuando estudiamos sus lápidas vemos que los gladiadores tenían su propio mundo, en el que había desdén pero al mismo tiempo mucha admiración.

Una cara de la moneda de la vida de esta gente es que tenían una profesión infame, les rechazaban, les enterraban juntos en un rincón de la ciudad, fuera de la vista. Pero no es así. Estaban cerca de uno de los caminos procesionales sagrados de la ciudad, y si los hubieran rechazado y los hubieran escondido no habrían colocado caras lápidas figurativas para celebrar sus logros en vida.

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Publicado el 22/07/2013 en Docus. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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