Django Unchained

Django Unchained

Película “Django Unchained” (2012)
+info | Trailer

“- Es contra la ley que los negros monten a caballo en este territorio.
– Este es mi valet, y mi valet no camina.
– Dije que nada de negros a caballo…
– Su nombre es Django, es un hombre libre, y puede montar lo que quiera.
– No en mi propiedad.
Y no frente a mis negros.
– Mi buen señor… creo que comenzamos con mal pie.
Permítame comenzar de nuevo.
Soy el doctor King Schultz, este es mi valet Django…
y estos son nuestros caballos, Tony y Fritz.
Señor Bennett… me han contado que es usted
un caballero y un hombre de negocios.
Y es por ello que hemos venido desde Texas a Tennessee para
parlamentar con usted.
Quiero comprar una de sus chicas negras.
– ¿Vinieron desde Texas a Tennessee para comprar una de mis chicas negras?
¿Sin pedir una cita, ni nada?
– Me temo que sí.
– ¿Qué tal si le digo que no me agrada ni usted ni su negro elegante
y que no le vendería un cuerno?
¿Qué opina de eso?
– Señor Bennett… si es usted el hombre de negocios
que me han dicho que es, podría decirle cinco mil cosas
que le harían cambiar de opinión.
– ¡Pues entre y sírvase algo fresco para beber!”

“- ¡Maldición!
No puedo ver una mierda con esta cosa.
– ¿Estamos listos o qué?
– Esperen, estoy jodido con estos agujeros para los ojos.
Mierda.
Solo lo empeoré.
¿Quién hizo estas malditas mierdas?
– La esposa de Willard.
– Bueno, ¡hagan sus propias malditas máscaras!
Miren, nadie dice que no apreciemos lo que hizo Jenny.
– Bueno, si todo lo que hay que hacer es cortar unos agujeros en una bolsa…
yo pude haberlos cortado mejor que esto.
¿Qué tal tú Robert?
¿Puedes ver?
– No muy bien.
Me refiero a que, si no muevo la cabeza,
los puedo ver muy bien, más o menos.
Pero cuando empiezo a cabalgar,
la máscara se mueve toda y cabalgo a ciegas.
– ¡Mierda!
Acabo de empeorar la mía.
– ¿Alguien trajo una bolsa extra?
– ¡No, nadie trajo una bolsa extra!
– Sólo estoy preguntando.
¿Tenemos que usarlas mientras cabalgamos?
– ¡Claro que sí, carajo!
Si no las usan mientras cabalgan, sólo contradice el propósito.
– ¡Bueno, no puedo ver con esta maldita cosa!
¡No puedo respirar con esta maldita cosa!
¡Y no puedo cabalgar con esta maldita cosa!
– ¡Bueno, váyanse todos a la mierda!
¡Me voy a casa!
He visto trabajar a mi esposa todo el día preparando treinta bolsas
para que estén listas para ustedes hijos de puta desagradecidos
y todo lo que escucho son ¡quejas, quejas y quejas!
A partir de ahora, no me pidan nada de nada.
– Ahora, miren.
No olvidemos por qué estamos aquí.
Vamos a matar al negro que está detrás de esa colina.
Y vamos a darles una lección.
– Bien, estoy confundido.
¿Usamos las máscaras o no?
– Yo creo, todos creemos, que las bolsas fueron una buena idea.
– Sí.
– Sí.
– Pero, sin acusar a nadie, podrían haberlas hecho mejor.
Así que, ¿qué tal si no las usamos esta vez pero para la próxima,
hacemos bien las bolsas y vamos con las vestiduras completas?
Me voy a quitar mi bolsa.
– ¡Esperen un minuto!
Yo no dije que no usaran las bolsas.
– Pero nadie puede ver.
– ¿Y?
– Que sería bueno poder ver.
– ¡Maldita sea!
¡Esto es una redada!
Yo no puedo ver, ustedes no pueden ver, ¿y qué?
¡Lo único que importa es que el maldito caballo pueda ver!”

 

“- Crecí como hijo del dueño de una enorme plantación en Misisipi
en donde hombres blancos vivían con muchos rostros negros.
Pasé toda mi vida aquí, precisamente aquí, en Candyland
rodeado de rostros negros.
Y los he visto a diario, día tras día.
Sólo una cosa me intrigaba.
¿Por qué no nos matan?
¡Ahora mismo, en el porche!
Tres veces por semana durante cincuenta años
el viejo Ben afeitaba a mi padre con una navaja.
Si yo fuera Ben, le habría cortado a mi padre la maldita garganta
y no hubiera tardado cincuenta años en hacerlo.
Pero él no lo hizo.
¿Por qué no?
Verán… la analogía en la ciencia es crucial para comprender
las diferencias entre dos especies.
En el cráneo de este africano la zona asociada con la obediencia
es más grande que en la de cualquier humano o especie subhumana
del planeta Tierra.
Si examinan este trozo de cráneo verán tres hoyuelos.
Aquí, aquí y aquí.
Ahora bien…
Si yo tuviera en mi mano el cráneo
de Isaac Newton o de Galileo
estos tres hoyuelos estarían
en la región craneal asociada con la creatividad.
Pero este es el cráneo de Ben.
Y en el cráneo de Ben, depositario de la carga genética
los tres hoyuelos están en la región craneal asociada con
el servilismo.”

 

“- ¡Steven!
¿Te gusta mi… nuevo traje?
Hasta ahora no sabía que el rojo borgoña me iba bien.
– Conté seis balas, negro.
– Y yo cuento dos pistolas, negro.
Dijiste que con 76 años en esta plantación…
habías visto todas las mierdas
que les hacen a los negros.
Pero, me di cuenta que no mencionaste
ponerse de rodillas.
– ¡Maldición, hijo de puta!
– 76 años, Steven…
¿cuántos negros crees que pasaron?
¿7.000?
¿8.000?
¿9.000?
¿9.999?
Cada palabra que salía de la boca de Calvin Candie era pura mierda.
Pero tenía razón en una cosa.
Yo soy un negro en 10.000.”

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Publicado el 22/06/2013 en 1001. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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