Los misterios del corazón. El latido

Los misterios del corazón. El latido
NatGeo
47 min
2007

El corazón late 100.000 veces al día, más de 2.500 millones de veces en toda una vida, hazaña que se debe a la impresionante resistencia de un solo músculo.

El corazón normal es un músculo del tamaño de un puño. Con cada latido bombea unos 75 ml de sangre a través de sus complejas cámaras. Su interior está dividido en 2 partes. La sangre entra por la parte derecha que se contrae y es enviada desde la cámara derecha superior, el atrio, a la cámara inferior, el ventrículo, hasta que otro latido vuelve a bombearla, esta vez hacia los pulmones, donde recoge oxígeno antes de dirigirse al atrio superior izquierdo que la bombea en el ventrículo izquierdo.

El ventrículo izquierdo bombea la sangre al cerebro y a los dedos de los pies. No se contrae sin más; se contrae como cuando exprimes una bayeta.

Bombea sangre al cerebro y a todos los órganos, pero necesita su propio suministro de oxígeno. Si se le priva de oxígeno a causa de un infarto el músculo sufre.

22 millones de personas de todo el mundo viven con un fallo cardíaco. Su corazón ya no tiene fuerza para bombear con eficacia, pero hoy en día la medicina puede mantener latiendo hasta los corazones con daños más graves, al menos temporalmente.

La última tecnología en aparatos de bombeo: los VAD, cuyas siglas en inglés significan aparato de asistencia ventricular. Hay VAD para el lado izquierdo, para el derecho y para ambos ventrículos a la vez. La mayoría están diseñados para ayudar a un corazón dañado hasta que se encuentra un donante. Son como puentes hacia el transplante.

En los años 60 la tasa de mortalidad en operaciones a corazón abierto era horrible, del 40% o del 50%.

El transplante sigue siendo el método más eficaz de sustituir al corazón, por encima de cualquier máquina.

Para mantener el flujo de sangre, su corazón compensó el daño aumentando de tamaño. Es una reacción al fallo cardíaco. Cada vez se hace más grande, así, aunque se mueve menos, contiene más y bombea lo mismo. Así es como el cuerpo lo compensa de forma natural, agrandándose.

Pero cuando el corazón es demasiado grande, se debilita.

En EEUU hay listas de espera de nuevos órganos y Bob es una de las 3.000 personas que espera un corazón nuevo. Pero las bombas pueden romperse y causar infecciones y los pacientes que las tienen implantadas tienen prioridad temporal.

Los pacientes con aparatos de asistencia mecánica son un grupo especial. Se les da un periodo de gracia de 30 días en el que se les concede estatus A1, de máxima prioridad.

Pero con tantos enfermos a la espera de donante, los que viven con una bomba sólo mantienen la prioridad durante 30 días.

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Publicado el 20/06/2013 en Píldoras. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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