Qué es la muerte. Una aproximación antropológica, histórica y filosófica

Qué es la muerte. Una aproximación antropológica, histórica y filosófica
UNED
23 min
2009

Ya decía Heidegger que el hombre es un ser para la muerte.

La muerte es algo que está de actualidad en cada momento de la historia. De la muerte se ha hablado en contraposición a la vida. Ya decía Platón que en realidad la vida no era más que un ejercicio del buen morir. El bueno morir ha sido algo que todos hemos perseguido, que todas las civilizaciones han tenido en cuenta. Entonces nos damos cuenta que todo este tipo de culturas tienen otro tipo de filosofía, tienen filosofías sobre la vida y, por supuesto, sobre la muerte. De ahí parece ser que desde los orígenes de la humanidad se pensó ya en los ritos, quizás no tan sofisticados como tuvimos más tarde, pero se pensó en los ritos como una manera de equilibrar, de armonizar aquella pérdida, aquel trance tan doloroso que se había tenido.

En los denominados ritos iniciáticos, se produce el paso de una muerte, que puede ser sólo simbólica, a una nueva vida.

En el rito iniciático, cualquiera que sea, se produce lo que se llama técnicamente la metanoia, un cambio de estado.

Ya en la Grecia antigua el orfismo explicaba el origen del hombre y la causa de sus sufrimientos a su doble naturaleza dionisíaca y titánica. Sus adeptos creían en la reencarnación y en la inmortalidad del alma y sentían la carga de una especie de culpa que debían purificar en esta vida. Al final de la existencia, el alma, liberada del cuerpo, tumba y cárcel, podría reintegrarse al mundo divino de origen.

La palabra karma viene del sánscrito y su significado etimológico es acción. La ley del karma infunde la creencia de que el destino de cada persona, tras su muerte, depende de los actos que haya realizado en esta vida o en vidas anteriores. También se le denomina ley cósmica de retribución o ley de causa y efecto. El karma determina las condiciones bajo las cuales el individuo vuelve a la vida a través de la transmigración o reencarnación.

Tanto los sumerios, como los acadios, como los babilonios estaban absolutamente resignados a pensar de que había unas normas en la vida y que llegaba el mundo de la muerte y que ellos no podían acceder a ello jamás.

Digamos que, entre comillas, el invento de la inmortalidad es de los egipcios. Quizás por su geografía, con el mundo del desierto, que se preservan perfectamente los cadáveres, y también por otra cosa muy importante: por el concepto que ellos tienen del cuerpo. Ellos tienen el sentido de muchísimas partes del cuerpo, una es el cuerpo en sí que se descompone y luego tienen el famoso “Ba” y el famoso “Ka“. El ka digamos que es el espíritu vital, la fuerza vital.

Lo que nosotros concebimos como alma, sustancia individual e incorpórea, defendida ya por Boecio en el siglo V, es el ba de los egipcios, y esa sustancia es la que pervive y la se mantiene, e incluso que se puede conservar.

Las creencias concernientes a la esfera espiritual de cada cultura, en cada diversa geografía del planeta, han dado lugar a los sistemas de creencias, las llamadas religiones, en el anhelo de salvar al hombre del trance doloroso de la muerte.

Las creencias influyen decisivamente en los rituales. Si hay un ritual de cremación, el fuego formará parte importante de esas creencias. Si hay un ritual de inmersión, como ocurre en algunas comunidades, primitivas diríamos… diríamos primitivas pero a mí no me gusta el término porque es un término colonial, pero para entendernos… entonces tenemos algunas cuestiones de este tipo que diversifican los rituales, parece que sean contradictorios, que no tengan nada que ver uno con otro, pero en el fondo todos persiguen el mismo interés y el mismo objetivo. Es decir, regularizar la situación que se ha producido por un trauma, un desenganche de la vida, que ha tenido uno de sus miembros.

Lo que hacen los aymaras es que piensan que el aiuia es una especie de alma, espíritu o ánima, no distinguen, porque nuestros conceptos no son los mismos que tienen ellos, no los distinguen y piensan que el aiuia tiene 2 niveles: un nivel inmanente y un nivel trascendente. Cuando se dice que un individuo ha muerto, se dice que el aiuia trascendente se ha ido.

Hay quien dice que el occidental siente el aguijón de la muerte cuando ya llega, que rara vez aprende a bien morir.

Los jíbaros tienen 3 almas, cada una con una función distinta. Entre los archipiélagos indo malasios tienen 7 almas.

La idea de la muerte, en general, podríamos decir que se apoya en algo que es fundamental que son, en primer lugar, el miedo a lo físico, a morir, el miedo a perder el cuerpo, a desaparecer; el miedo a lo que dejas, a perder cosas que dejas, y el miedo a lo que viene, es decir a ver dónde voy, en qué condiciones voy y con qué me voy a encontrar.

Incluso en el taoísmo religioso se habla de los llamados 8 inmortales, que tienen en un lugar concreto.

Te quiero vida, por el beneficio que me das de la muerte.

El hombre piensa en el nacer, en el morir y en el volver a renacer porque lo ve en la naturaleza, en los ciclos de la vida y entonces se lo aplica a sí mismo.

La historia de Osiris, uno de los más antiguos mitos egipcios, cuenta como a su muerte, después de haber sido despedazado, Isis, su hermana y esposa, hizo embalsamar su cuerpo y mediante ruegos y hechizos logró resucitarlo. Osiris fue el rey de Egipto que representó, en su resurrección, el rey de la muerte.

Si pasamos a lo largo de los mitos y de la mitología en toda la antigüedad, el nombre de la muerte está enormemente vinculado con figuras femeninas. Está Ereshkigal, que es la reina de los infiernos, está la diosa Perséfone, una diosa femenina de la muerte, le llaman la pura, la maga, etc., está Hécate, que es una maga, una hechicera que hace ritos vinculados con la otra vida y con la muerte y tiene 3 caras, por eso se le llama la triple Hécate, están las Moiras, las Furias, que son las diosas que cortan el destino, o las Parcas.

Si la vida es una corriente, en definitiva tampoco sabemos lo que es la muerte, porque no se puede hablar de la vida sin la muerte y no se puede hablar de la muerte sin la vida.

Enseñar a morir, a morir bien, a una muerte digna. Tener presente, muy presente, que somos seres que vamos a morir.

Sólo se puede entender la vida a la luz de la muerte. Prepararse para morir es vivir naturalmente.

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Publicado el 03/06/2013 en Píldoras. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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