Expedición Atlantis

Expedición Atlantis
C.A.D.E.I.
82 min
1984

Si bien lo parecíamos, no éramos náufragos. Estábamos allí por nuestra propia voluntad. Queríamos demostrar la posibilidad de que los africanos hayan llegado a América cruzando el Atlántico hace unos 3.500 años.

Alfredo Barragán fue el inspirador y jefe de la expedición. Es argentino y tiene 35 años.

La travesía recién comenzaba. Estábamos en el océano Atlántico a sólo 200 millas de África sobre una rudimentaria balsa de troncos sin timón rumbo a América.

Poco a poco nos internábamos en el mar. La balsa no tenía motor ni timón, sólo una vela cuadra en proa. Su capacidad de maniobra era prácticamente nula. Estábamos a merced de los vientos y las corrientes marinas. Y así debía ser. Yo estaba convencido que no se necesitaba nada más para llegar a destino.

Había dedicado 4 años a preparar la expedición.

Son múltiples las expresiones culturales de la antigua América que tienen una notable identificación con civilizaciones africanas. Así lo vemos en lo que se refiere a dioses, ritos, pirámides, calendarios, estilos y motivos artísticos.

Por otra parte, la corriente de las Canarias y los vientos alisios se conjugan formando una especie de cinta transportadora que generalmente lleva hasta América los objetos capaces de flotar.

Fundamentalmente necesitábamos los troncos de balsa rectos, sin nudos, de 70 cm de diámetro.

Al llegar nos golpeó una sorpresa totalmente desalentadora: ya no existían árboles de semejante porte; la industria maderera los corta cuando apenas tienen 30 cm.

Según decían los nativos tenían que ser cortados entre la luna llena y el menguante. Y además debían ser de tipo hembra y libres de corazón de agua

El diseño y tipo de embarcación es el mismo que usó el hombre hace 3.500 años. No se utilizó ningún elemento metálico, ni un sólo clavo en la construcción. Todas las piezas fueron amarradas con casi 6 Km. de cuerdas vegetales.

El viento comenzó a aumentar de intensidad, siempre soplando del este-noreste pero cada vez más fuerte. Dos días más tarde continuaba la situación y notamos que había mucho polvo en el aire. Todo se ensuciaba llamativamente.

Recogimos muestras sobre los paneles solares que alimentaban la batería del equipo de radio. Era increíble.

Más tarde supimos que se trataba de un fenómeno meteorológico notable: el siroco. Recibimos arena y polvo del desierto del Sahara estando en los 37º 20′ Oeste a 1.700 millas de África.

Atlantis constituye un aporte a la ciencia, pero sobretodo es una invitación al hombre a creer en sí mismo, es la prueba de que no hay imposibles si se lucha con fe, coraje y voluntad. Un acto de esperanza en medio de la confusión de nuestros días.

Alfredo Barragán lo resume en una frase: que el hombre sepa que el hombre puede.

Anuncios

Publicado el 13/05/2013 en Píldoras. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: