El pan nuestro de cada día

El pan nuestro de cada día

Documental “El pan nuestro de cada día”

Título: El pan nuestro de cada día (Unser täglich brot)
Director:
Nikolaus Geyrhalter
Productora: Nikolaus Geyrhalter Filmproduktion
Duración: 92 min
Año: 2005

Si hace unas semanas optamos por el fascinante documental sensorial, por llamarlo de algún modo, Baraka, esta vez nos hemos decantado por otro documental fenomenal (ole esas rimas), en concreto por “El pan nuestro de cada día”, más conocido en hispanistaní como “Nuestro pan de cada día”, aunque yo prefiero la primera versión del título, que fue con la que conocí y vi este documental hace unos buenos años.

Si bien sigue siendo visual, es decir, que no hay que prestar atención a lo que se dice ya que nadie habla a la cámara ni se explica nada haciendo uso de las palabras, en esta ocasión no se trata de la belleza natural o no natural que hay por la Tierra, éste nuestro planeta, sino del industrializado mundo de la alimentación, en particular de Europa, aunque podría haber sido de cualquier otro lugar “desarrollado” (y soberanamente decadente).

Teniendo en cuenta que la mayoría no nos paramos nunca a pensar en los procesos que ha seguido, o los lugares por donde ha pasado, todo aquello que nos llevamos a la boca o, en el caso de los animales, cómo han sido tratados o cómo los han matado (para que nosotros podamos vivir, manda huevos con esto de la alimentación), algunas de las imágenes y secuencias que se muestran aquí no sólo sorprenderán sino que dejarán impactado a más de uno y harán que nos planteemos hasta qué punto hemos llegado a mecanizar los procesos y a tratar a nuestros alimentos, que en todo caso son seres vivos, como meros objetos inertes sin mayor importancia, como si de piedras se tratara.

Lo que se nos muestra en este documental es, entre otras cosas, el uso que hacemos de la tecnología y de la logística para conseguir la máxima eficiencia y, por lo tanto, y al final del camino, para poder vender más y que muchos podamos tener algo de comer cada día (cosa que otros muchos no tienen).

Aunque parece ser que la intención del director alemán no era la de moralizar al espectador sino la de mostrar algo que a él le fascina particularmente, zonas o áreas que la gente no suele ver y/o que ni suele imaginarse, es indudable que cuando la realidad se muestra tan cruda ante nuestros ojos, y concretamente la que se nos muestra en esta ocasión, lo que puede suceder es que cuando nos encontremos en disposición de ponernos a comer, recordemos dicha realidad (lo visto en el documental) para acto seguido tratar de aparcarla a un lado, no pensar en ella y así poder comer sin remordimientos de conciencia. Y el problema es que, efectivamente, como sucede con todo aquello que nos desagrada,  hacemos todo lo posible por olvidarlo y solemos conseguirlo, o como mínimo aparcarlo en una esquina de nuestra mente.

Se podría añadir lo dicho por un crítico de cine en un diario hispanistaní: “Película que te deja sin palabras (…) No necesita narración ni comentario alguno para hacernos pensar o, incluso, para que nos replanteemos nuestros hábitos alimentarios (…)”.

En todo caso un posible consejo sería que comas, dejes pasar un buen rato para hacer la digestión y, entonces sí, ya puedes disfrutar de este tremebundo documental. De todos modos los efectos dependerán de la cantidad de metal del que esté hecho tu estómago y tu conciencia.

Bon appétit.

NOTA:

Teniendo en cuenta que a pocas horas de que se publique esta entrada compruebo que, por cuestiones de copyright (esa cosa del pasado), le han eliminado el documental al usuario al que apuntaba el vídeo que protagoniza esto que lees, y que por lo tanto he tenido que cambiarlo por otro (el mismo pero de otro usuario, se entiende…), es probable que en no mucho tiempo hagan de nuevo lo mismo con este segundo intento.

De cualquier manera ya sabes: siempre podrás buscarlo en Internetes ya que gracias a que no requiere de ningún tipo de traducción, algún humano, de cualquier otra “zona idiomática”, que no idiótica, lo habrá colgado o acabará haciéndolo.

Así van las cosas en este incomprendido mundo digital…

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Publicado el 25/02/2013 en Docus. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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