Concursante

Concursante

Película “Concursante” (2007)
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“- Si una docena de huevos vale lo mismo que una pepita de oro
y un caballo cuesta cien pepitas,
es fácil saber que ¿un caballo vale lo mismo que?

– Que cien docenas de huevos.
– ¿Sencillo, verdad?
El oro se convierte así en moneda de cambio,
para simplificar.

– Imaginemos que le banco posee una cantidad total de,
digamos, cien monedas de oro,
que es la cantidad total de oro que existe,
cien monedas, ni una más.

– Además del hombre bueno existimos otras diez personas;
usted, yo, un herrero, tal vez un par de ganaderos, una costurera….
Todos necesitamos dinero para comprar
y todos hemos pedido un préstamo,
diez monedas para cada uno, un total de cien monedas.
¿Se pierde? Claro que no,
el banquero nos ha entregado todo su oro,
con absoluta generosidad ¿y a cambio de qué?,
¿un simple 10%? ¿Una monedita por persona? Es justo.

– Pero…
– Eso es. Pero.
Según Pitágoras, tenemos un problema:
si al cabo de doce meses hemos de pagar al banco
once monedas cada uno ¿de dónde las vamos a sacar?
once monedas cada uno son 110 monedas;
eso significa que existen diez monedas en intereses
que nunca podrán pagarse, nunca, suceda lo que suceda.

– ¡No hay problema! El Banco fue inventado para facilitar las cosas,
no para complicarlas, hay una solución razonable:
“no se preocupen, devuélvanme sólo los intereses,
una moneda cada uno…, esperaré y el próximo año
ya me devolverán la cantidad prestada inicialmente”
Las primeras diez monedas en definitiva. Adelante.

– Sin embargo… sin embargo si devolvemos una moneda,
nos quedarán nueve, nueve cada uno así que si…
si aún debemos diez monedas, al cabo de un año
seguiremos con el mismo problema y además…
tendremos menos dinero.

– Correcto. Una moneda menos que el año anterior,
si repetimos la operación durante diez años,
y eso siempre que nos dejen pagar solo el interés,
en ese tiempo nos quedaremos sin nada,
desaparecerá todo el dinero
¡y sin embargo seguiremos debiendo el préstamo inicial!

– El banco habrá recuperado todo el oro,
nosotros no tendremos nada,
y aún deberemos lo que nos prestaron al principio,
100 monedas entre todos, que nunca
podremos devolver porque, sencillamente, no existen…

– Así que perderemos las tierras, los animales y los alimentos
que hipotecamos como garantía al principio, hace diez años.
En diez años el banco tendrá lo que tenía al principio…
más todas nuestras posesiones y nosotros no tendremos nada,
absolutamente nada, con lo que en la práctica nos habremos convertido…
en esclavos del banco
¿y por qué?
Por nada y a cambio de nada.”

“- Ese es el primer paso.
Todo es más o menos igual que al principio.
Salvo que ahora necesitamos oro
para comprar las cosas que no producimos.”

“- Estaba claro lo que significaba.
Para Hacienda nuestro patrimonio se había incrementado
en 500 millones de pesetas, así debía figurar en la próxima
declaración y eso suponía pagarle casi
un 48% de impuestos sobre las pretendidas ganancias.

Un 48% de 500 millones, casi la mitad, 240 millones
que no tenía y debía conseguir en menos de un año
con mi sueldo, con un crédito de 100 millones a la espalda
y con más de 15.000 € gastados en menos de 15 días
sin haber disfrutado aún de absolutamente nada.
Salvo este coche.”

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Publicado el 07/02/2013 en 1001. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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