Rasputín. El monje loco

Grigori Rasputín

Grigori Rasputín

Grigori Yefímovich Rasputín nació en Pokrovskoie, un remoto pueblo de la provincia de Tobol’sk, en Siberia, el 10 de enero de 1869 en una familia de campesinos analfabetos propietarios de una tierra donde cultivaban y criaban caballos.

Una tarde de verano de 1877, cuando tenía 8 años, fue a nadar con su hermano mayor Dimitri de 12 y éste tuvo un percance. Lo sacaron del agua y acabó muriendo de neumonía, lo que afectó a Rasputín, volviéndolo taciturno e introvertido.

2 años después del trágico incidente, ya superado el trauma de la muerte de su hermano, el joven Rasputín demostró tener increíbles poderes, poderes que muchos creían que venían de Dios. Se decía que, a pesar de lo joven que era, tenía la habilidad de leer la mente humana y que podía colocar sus manos sobre animales enfermos de la granja y curarlos.

De joven era muy alocado, no se bañaba casi nunca, solía emborracharse, era muy atrevido y agresivo. Además de todo eso, desde muy joven era sexualmente muy activo, todo un experto sexual; era un mujeriego, tenía muchas novias, le fascinaban las mujeres y él las fascinaba a ellas, que decían que era un gran amante, algo que fue así hasta el fin de sus días.

Años más tarde una mujer, Praskovia Fiódorovna, opuso resistencia a sus pretensiones hasta que él aceptó casarse con ella a la edad de 19 años, teniendo ella 23. El matrimonio, que dio como fruto 3 hijos, duró hasta la muerte de Rasputín. A pesar de todo eso no aminoró las aventuras sexuales de Rasputín, aunque, sorprendentemente, su esposa toleraba esa situación afirmando que era suficientemente hombre como para tener más de una mujer.

Pero todo empezó a cambiar cuando su comportamiento se volvió criminal: robos de poca monta, vandalismo y el beber demasiado fueron actitudes que hicieron que quisieran echarlo del pueblo.

Así que aceptó purgar sus malos actos emprendiendo una peregrinación, dejando el pueblo y la familia atrás y caminando 300 Km. hasta el monasterio Verkhoturye. Tras pasar varios meses en dicho monasterio orando, meditando y recibiendo instrucción, y haber tenido una visión milagrosa de la virgen María, fue a conocer a un anciano llamado Makariy, que era conocido en toda Rusia como uno de los hombres más sabios. Éste le dijo a Rasputín que tenía dones espirituales y que debía desarrollarlos, cosa que Rasputín haría a pesar de que nunca se hizo sacerdote o monje (así que es curioso que se le conociera más tarde como “el monje loco”).

Aún así su vida cambió radicalmente, dando inicio a una vida como hombre santo. Cuando volvió a su pueblo era alguien totalmente distinto y decía cosas “raras” del tipo: “Dios es grande. Esta madera es hermosa. Ese cura es gordo. Necesito un trago, pero amo a Jesús”, además de dejar clara la importancia que la naturaleza tenía para él, hablando del poder que tenía y de las visiones que había adquirido de ella.

Luego, a los 19 años, pasó a ingresar en la secta cristiana ilegal Khlysty (flagelantes), cuya idea era que para llegar a la fe verdadera había que pasar dolor. Y mira si había dolor en la secta que practicaban frecuentes fiestas y orgías en las cuales Rasputín participaba muy activamente.

Después de abandonar la secta y volver a su aldea, a la edad de 20 años partió de nuevo para unirse a las filas de unos peregrinos errantes que visitaban sitios sagrados en todo el país para orar y buscar la salvación, aunque iría volviendo de tanto en cuanto a su pueblo. Durante los 15 años que durarían sus viajes conoció a gente de todo tipo y clase y se volvió muy observador, capaz de distinguir instantáneamente las fortalezas, debilidades y los deseos de las personas, lo que le daba la capacidad de dominar a la gente que conocía y desde luego haría uso intensivo de esta habilidad a partir de entonces.

Rasputín buscaba a Dios aunque siempre estaba alerta a las oportunidades terrenales.

Además de este conocimiento o habilidad, se aduce que su magnetismo y su figura dominante eran debidos, entre otras cosas, a sus ojos y a la forma en que los usaba, es decir, a la intensa y directa mirada a los ojos que ejercía al hablar con las personas.

En Rusia corrían rumores sobre un hombre al que llamaban “jlysty”, el oscuro, y se decía de él que era un monje loco y libidinoso, un diablo sagrado que predicaba la palabra de Dios y practicaba todas las formas de corrupción.

Ese no era otro que Rasputín, que estaba convencido de que “se deben cometer los pecados más atroces, porque Dios sentirá un mayor agrado al perdonar a los grandes pecadores” y que después de estos años de ir predicando y viajando por el país acabó llegando a la capital, San Petersburgo, en 1905, a la edad de 36 años, donde su nombre y fama ya eran conocidos.

Rasputín y sus admiradoras

Famosa foto de Rasputín rodeado de su club de fans de San Petersburgo, que como se puede apreciar estaba compuesto mayormente por féminas

Rápidamente se dio a conocer en la ciudad y pronto se convirtió en una celebridad, siendo un habitual de la prensa local y empezando a relacionarse con los círculos más importantes de la sociedad de San Petersburgo, lo que le garantizaría finalmente el acceso a la realeza rusa.

Hay que tener en cuenta que a finales de siglo XIX e inicios del XX había una gran afición por las experiencias espirituales y Rasputín aprovechó ese momento, apareciendo en los salones donde se bebía té y entreteniendo a la gente con historias de Siberia y de campesinos, aparte de sus propias aventuras y experiencias de curación y misticismo.

La familia real rusa constaba del zar Nicolás II, la zarina de origen alemán Alexandra y 5 hijos, 4 niñas y 1 niño. Eran los Romanov, una dinastía que llevaba gobernando la Rusia imperial durante más de 300 años y cuyo imperio se extendía en esos momentos desde China hasta Alemania.

Alexis, el hijo varón de los zares y heredero del trono, había nacido con una enfermedad, la hemofilia, la cual impide que la sangre coagule y que se produzcan hemorragias internas muy fácilmente. En ese entonces era incurable y se podía morir por un mal golpe además de sufrir dolores terribles propios de esta enfermedad.

Los Romanov mantuvieron en secreto la enfermedad de Alexis y la zarina se refugió en la Iglesia Ortodoxa con la fe de que eso ayudaría a que su hijo se curara.

Así pues el 1 de noviembre de 1905 aparece en escena Rasputín, el misterioso campesino de Siberia que decía ser sanador, o curandero, y es presentado a los zares, a los que cayó en gracia ya que les causaba gran interés, motivo por el cual se convertiría en un asiduo del palacio.

Los zares lo invitaron al Palacio Alexander, a 25 Km. al sur de San Petersburgo, donde fue invitado por primera vez para que efectuara una curación a Alexis. Rasputín entró en la habitación del niño, lo despertó, le habló como si se tratara de un niño adulto y rezó por el joven, que acabó durmiéndose. Cuando despertó por la mañana el dolor se había ido. Gracias, seguramente, a su gran poder de sugestión, una suerte de hipnosis, esa sería la primera de las ocasiones en las que parecería que había salvado la vida del muchacho.

Incluso cuando Rasputín estaba a más de 1.000 Km. de distancia, parecía tener poder de curación, como la ocasión en la que estando de visita en su aldea natal recibió un telegrama de la zarina porque Alexis había caído y estaba sangrando. Rasputín respondió que había orado y que el niño sobreviviría, cosa sucedió ya que al día siguiente la hemorragia se detuvo. Con este tipo de resultados Rasputín tenía asegurado su sitio en la corte.

Rasputín llamaba a los zares papá y mamá, demostrando respeto y amor, y ellos se referían a él como “nuestro amigo”. La zarina creía que Rasputín obraba milagros, creía ciegamente en él. Tanto fue así que el zar ordenó que la policía secreta rusa, la Okhrana, lo escoltara y protegiera. Hay que aclarar que en algunos sitios se explica que la Okhrana le protegía mientras que en otros se menciona que le espiaban y controlaban por orden del parlamento, donde para referirse a él se hacia servir el nombre Fuerzas Oscuras (Dark Forces) ya que eran muy suspicaces con respecto a la influencia de Rasputín en la familia real.

Pero no era la atención de los zares la única que se centraba en Rasputín. A pesar de recibir visitas de todas las clase sociales, los visitantes más frecuentes eran de sexo femenino, y es que el campesino siberiano estaba cosechando una legión de fans. Ejercía una especie de atracción magnética en las mujeres aristocráticas que se acercaban a él en tropel y corrían rumores sobre sus frecuentes visitas a las casas de baños donde disfrutaba de los placeres de las prostitutas locales.

Familia Romanov al completo

Familia Romanov al completo: el zar Nicolás II, la zarina Alejandra y sus 5 hijos

Estaba más que claro que tenía un estilo de vida libertino, que era promiscuo, y por su parte no ocultaba su deseo por las mujeres de la ciudad. En algunas ocasiones, incluso, se desvestía junto a la mujer con la que estuviera en ese momento y trataba de demostrar que aun así podían resistir a la tentación y no tener sexo, cosa que no siempre conseguía 🙂

Se rumoreaba que tenía un amorío con la zarina, sobre todo debido a las cartas que le enviaba ella, en las que agradecida como estaba por el buen hacer de Rasputín parecía demostrar un cariño especial que podría ir más allá de una relación puramente formal, aunque muchos opinan que la zarina tenía un solo hombre en su vida: su marido, el zar.

Los zares sabían de las aventuras de Rasputín con las mujeres pero lo veían como un santo que salvaba a su hijo, con lo que no podían prescindir de él a la vez que no podían revelar el motivo de que estuviera en la corte, ya que nadie sabía de la enfermedad de Alexis, el único heredero del trono Romanov.

Pero las mujeres no eran su único vicio, como le pasaba desde su juventud; sentía una pasión por el alcohol, siendo habitual en muchos bares de la ciudad. El alcohol, cuyo abuso no suele llevar a bueno puerto, hizo que su comportamiento empezara a volver a la prensa en su contra y que lo retrataran como un malévolo chiflado manipulador de sus patrones, la familia real rusa.

También era adicto a una práctica que los rusos llaman “vranyo”, que es el uso de la mentira creativa para entretener a otros o para promoverse a sí mismo. Le gustaba exagerar su importancia, aunque en realidad no tenía ninguna necesidad de hacerlo.

A pesar de su importancia para los zares no vivía con ellos, sino en un apartamento de 5 habitaciones sin lujos que estaba ubicado en un distrito trabajador de San Petersburgo.

Aunque en principio tenía muy poca influencia en el gobierno, sí parecía tenerla en el zar y sobretodo en la zarina, lo que le hacía alguien muy poderoso y lo cual hizo que la aristocracia sintiera que Rasputín tenía prisionera a la familia real y que su influencia en los Romanov fuera debatida en el parlamento, que como decimos probablemente tomó medidas cautelares al respecto.

El domingo 28 de junio de 1914, el día que en Sarajevo un asesino mató al Archiduque de Austria Francisco Fernando y a su esposa, Rasputín, que estaba en su pueblo, casi muere a manos de una antigua amante llamada Guseva, que estaba totalmente desfigurada por la sífilis. Tan desfigurada estaba que Rasputín no la reconoció cuando ésta se le acercó y le atacó con un cuchillo, produciéndole un corte en el pecho que a punto estuvo de matarlo, aunque sobrevivió después de pasar más de un mes hospitalizado.

Influencia de Rasputín en los Romanov

Dibujos de este estilo aparecían en la prensa rusa dejando claro lo que muchos pensaban, que Rasputín ejercía “excesiva” y negativa influencia en los Romanov

Desde su cama en el hospital envió una carta al zar con una advertencia que acabaría cumpliéndose, diciendo que “una terrible nube de tormenta se cierne sobre Rusia. Desastre, dolor, sucia oscuridad y nada de luz. Un océano de lágrimas, no se pueden contar y tanta sangre… El desastre es grande, la miseria infinita”.

Para aplacar el dolor que sentía por la cuchillada en el pecho de su ex amante, empezó a beber mucho (sí, más), se volvió más enojado e irritable, y fue a partir de 1914 donde empezó el Rasputín de la leyenda y el mito, el noctámbulo que entretenía a prostitutas y tenía inimaginable sexo con cantidades de mujeres, ya fuera en pareja o en orgías.

También se dice que fue en este momento, y debido a la actitud de Rasputín, cuando el zar ordenó protección oficial durante todo el día para que no le pasara nada al sanador de su hijo. Sea como fuere, y lo pidiera quien lo pidiera, la policía secreta rusa le seguía allá donde fuera.

Como anécdota se cuenta que en una ocasión, estando en un restaurante de Moscú, se bajó los pantalones, sacó su pene y lo sacudió frente a las caras de los comensales entregando notas que decían “Amen libremente”, antes de ser detenido por la policía de Moscú y puesto en la cárcel. Estaba hecho todo un gamberrote…

En 1914, Europa estaba sumergida en una guerra atroz, en la que Rusia se había aliado con Francia e Inglaterra contra el poderío militar alemán y austriaco. A finales de 1915 un millón y medio de soldados habían muerto o sido heridos y Rasputín aconsejó al zar retirar las tropas y firmar la paz con el enemigo. Esta sugerencia gustó a poca gente, entre los que se encontraba el servicio secreto británico, el SIS, predecesor del MI6, que puso su punto de mira en Rasputín.

Era sabido que Rasputín defendía un acuerdo de paz con los alemanes, lo cual era considerado por los aliados como una mala y peligrosa influencia ya que en caso de llevarse a cabo, los alemanes podrían dejar de defender las fronteras orientales, con Rusia, y llevar todos sus ejércitos al lado occidental, lo cual podría hacer girar la balanza de la guerra.

El cuartel general del servicio secreto inglés se encontraba en el hotel Astoria, en el centro de San Petersburgo, muy cerca del palacio de Yusúpov, un personaje de vital importancia en el fin de Rasputín.

El príncipe Félix Yusúpov era hijo de una de las familias más ricas y antiguas de toda Rusia. Fue educado en Oxford y veía a Rasputín como un obstáculo para que Rusia siguiera con la guerra. Este podría ser el motivo principal de lo que pasaría posteriormente, aunque parece ser que era una persona de gran inestabilidad emocional que tenía dudas con respecto a su identidad sexual y estaba cautivado por el poderoso magnetismo sexual de Rasputín, pero éste no parecía interesado en una relación homosexual, con lo cual Yusúpov, en este caso, podría tener, además, ganas de vengarse por no haber conseguido lo que quería del siberiano.

Corría ya el año 1916. Rusia estaba al borde de la revolución y hacia 2 años que había empezado la 1ª Guerra Mundial. La cosa estaba yendo tan mal que el propio zar había tomado personalmente el mando del ejército ruso con lo que tuvo que abandonar San Petersburgo, dejando a la zarina a cargo de todo. Esto fue aprovechado por Rasputín para presionar a Alexandra para conseguir que Rusia abandonara la guerra.

En esta situación Rasputín se había vuelto tan poderoso que había logrado colocar a amigos suyos en puestos altos tanto del gobierno como de la iglesia, con lo que la nobleza tenía más motivos para temerle.

A esto también se le puede añadir que en algunos escritos Trotsky demonizaba a Rasputín indicando que la miseria que se adueñaba del país, debido a la guerra, era debida a la Rasputínzarismo, con lo que había motivos suficientes, reales o no, para que Rasputín tuviera ya una considerable cantidad de enemigos.

Muchos temían que su influencia en la familia reinante llegara demasiado lejos, con lo cual se llevó a cabo un complot para acabar con su vida, trama que permaneció oculta durante casi un siglo.

El 29 de diciembre de 1916 Yusúpov invitó a Rasputín a una fiesta en su palacio a orillas del canal Moika.

Representación de la sala de los conspiradores del asesinato de Rasputín

Representación de la sala de los conspiradores del palacio de Yusúpov

En la planta de arriba se encontraban, al menos oficialmente:

  1. Vladimir Purishkevich, miembro del parlamento ruso,
  2. Demetrio Pávlovich, Gran Duque de Rusia, miembro de la familia imperial, primo favorito del zar que en un tiempo estuvo prometido con Olga, la hija mayor de éste,
  3. el Dr. Lazavert, cuyo papel sería el de poner cianuro molido en los pasteles que pretendían que comiera Rasputín,
  4. el teniente Chakotin, un buen amigo de Yusúpov.

Abajo, en un comedor que previamente había sido un sótano, se encontraban charlando Rasputín y Yusúpov, junto con pasteles (tortas de crema) y vino de Crimea para el invitado, todo ello con suficiente cantidad de cianuro como para acabar con un batallón y que había preparado el Dr. Lazavert mencionado antes.

Yusúpov animó a Rasputín a que comiera los pasteles y éste finalmente accedió, comentando que eran demasiado dulces. A pesar de todo siguió comiéndolos y parece que el veneno no consiguió inmutar al místico.

El príncipe, visto que no le pasaba nada a Rasputín, fue a ver a los conspiradores que se encontraban en el piso de arriba y después de discutir lo que había que hacer tomó (o le dieron) una pistola y bajó de nuevo al comedor.

Antes de dispararle Yusúpov aseguró que le dijo a Rasputín que mirara una cruz que había en un mueble con el motivo de que dicha visión exorcizara al invitado expulsando a los demonios de su cuerpo para que le dejaran sin poderes cuando le disparara, cosa que acabó sucediendo hacia las 3 de la madrugada, dándole a Rasputín en la espalda.

Una vez hecho el disparo Yusúpov subió a avisar a los de arriba de que Rasputín había muerto, pero cuando le preguntaron si estaba totalmente muerto empezó a tener dudas, con lo que, de nuevo, volvió al comedor para comprobar el estado de la víctima.

Cual fue su sorpresa cuando Rasputín recuperó la conciencia, abrió los ojos y diciéndole que era un chico malo lo agarró por el cuello con una fuerza impresionante.

Después de zafarse el príncipe subió corriendo al piso de arriba en busca de ayuda, mientras, según la versión oficial, Rasputín, sacando fuerzas de no se sabe dónde, salió por una puerta y empezó a huir por el patio. Antes de que pudiera escapar, y desde lejos, otro conspirador, Purishkevich, le apuntó con su arma y le disparó desde detrás.

Yusupov y Rasputín

Y aquí representación del comedor de abajo donde Yusúpov trataba inútilmente de envenenar a Rasputín y donde acabaría disparándole posteriormente

Este segundo disparo impactó en la parte posterior de la cabeza de Rasputín, que cayó fulminado al suelo. Luego los conspiradores recogieron su cadáver y lo lanzaron a las heladas aguas del río Nevá. Al día siguiente se descubrió la sangre y el cubrebotas de Rasputín en el puente Petrovsky, aunque su cuerpo sería recuperado un día más tarde totalmente congelado.

Según una versión de la historia Rasputín sería enterrado y más tarde su cuerpo trasladado de nuevo, traslado durante el cual el cadáver se habría perdido y desaparecido sin dejar rastro. Al menos esta es la versión conocida basada en las memorias de los presentes el fatídico día, como las de Yusúpov, que fueron escritas 11 años después, y las de Purishkevich, que también relató lo sucedido ese día, aunque se encontraron muchas incongruencias entre ambos relatos. Otras versiones indican que el cuerpo fue exhumado, que se le castró, se le arrancó el corazón y que el resto fue quemado hasta las cenizas por los revolucionarios.

Sea como fuere la investigación policial sobre el asesinato fue breve, la zarina puso a Yusúpov bajo arresto domiciliario pero el príncipe negó su implicación y nunca fue culpado.

Casi un siglo después, y gracias a que se pudo acceder a los archivos rusos que hay en el Museo de Historia Política de San Petersburgo en los que se encuentra un juego completo de fotos tomadas inmediatamente después del asesinato y durante la autopsia que se le realizara, además de las pruebas forenses y balísticas, se ha podido saber que la historia fue ligeramente distinta de lo que se explicó en su momento.

En las mencionadas fotos se puede apreciar, entre otras cosas, que todo su cuerpo estaba lleno de contusiones y heridas de bala, una de ellas en la frente.

El total de heridas de bala localizadas en el cuerpo de Rasputín fueron 3:

  1. una en la parte izquierda del cuerpo, bajo el pecho, que le causó Yusúpov,
  2. una en la parte derecha de la espalda, que podría ser del disparo realizado por Purishkevich en el patio, aunque parece hecha desde cerca, con lo que no encaja con la historia contada,
  3. una en la frente, que ni Yusúpov ni Purishkevich mencionan y que además parece hecha desde muy cerca, como si hubieran apoyado la pistola entre los ojos de Rasputín y hubieran disparado.

Tampoco cuadran las supuestas armas usadas. Según Purishkevich dijo lo había matado con una pistola Savage del calibre 32, desde lejos y por detrás, pero la herida que se percibe por las fotografías parece causada por un arma de mayor potencia, en concreto por un revólver Webley 455, de manufactura británica, un arma que en la época en la que Rasputín fue asesinado usaban todos los oficiales ingleses.

Así pues habrían 3 disparos, 3 armas y, en el caso del último disparo, el que se hizo en la frente, según los expertos parece hecho por un profesional.

Aquí es donde volvemos a hablar de los servicios secretos ingleses y donde aparecen 2 nombres más.

Patio del palacio Yusúpov el día después del asesinato de Rasputín

Patio del palacio Yusúpov el día después del asesinato de Rasputín. Aún se pueden ver las manchas de sangre sobre la nieve

Por un lado el agente británico Oswald Rayner, que había conocido a Yusúpov en Oxford y que confesó al final de sus días a su familia que había estado presente el día que murió Rasputín. Por desgracia Rayner eliminó todos los documentos referentes a su estancia en San Petersburgo durante la época de Rasputín.

Este nombre fue descubierto gracias a un informe secreto de 1916 donde uno de los agentes del servicio secreto escribe a John Scale, un superior: “Aunque las cosas no han salido exactamente según lo planeado, hemos conseguido nuestro objetivo. La reacción ante la desaparición de las “Fuerzas Oscuras” ha sido buena por parte de todo el mundo. Rayner está atando los cabos sueltos y sin duda le informará a su regreso.”

Como hemos dicho antes en el parlamento hacían referencia a Rasputín usando las palabras “Fuerzas Oscuras”.

John Scale, que estaba muy relacionado con la corte y el gobierno ruso, decía según su hija, que nunca había conocido a alguien con un aura de maldad semejante, que se notaba su maldad (la de Rasputín), y aunque no estuvo de cuerpo presente el día del asesinato, parece que sí formó parte del complot y seguramente fue quien lo organizó.

Por las fotografías tomadas esos días, se ve en el patio del palacio de Yusúpov una hilera recta de sangre por el patio, con lo que es más que probable que creyéndolo muerto lo arrastraran por el patio, no que él huyera como dice la versión oficial. En otra de las fotografías se ve un gran charco de sangre justo al lado de la entrada al patio, con lo que es probable que Rasputín, que parecería que estaba hecho de titanio, no estuviera aún muerto, algo que solucionarían con el tercer disparo, el mortal en la frente, hecho allí mismo seguramente por Oswald Rayner.

Fuera esperaría un coche donde meterían el cadáver y lo llevarían al río Nevá, donde lo tirarían.

Así pues, y resumiéndo lo que se intuye de las últimas investigaciones, la nueva versión de la historia sería que le dispararon, le golpearon, ataron sus manos, lo tendieron en el suelo y en un momento dado un oficial británico le disparó con su revólver para asegurarse de su muerte. Posteriormente soldados del ejército revolucionario sacaron su cuerpo del ataúd y lo quemaron hasta reducirlo a cenizas, como hemos mencionado más arriba.

Así acabó la vida de Rasputín a los 47 años de edad, aunque sus profecías seguirían en pie por más tiempo.

Poco antes de su muerte Rasputín le había escrito al zar una profecía aterradora que decía tal que así:

Si muero por mis hermanos, los campesinos rusos, no tiene nada que temer. Si sus relaciones causaron mi muerte, nadie en su familia permanecerá vivo durante más de 2 años. Todos serán matados por el pueblo ruso.

Rasputín nos saluda

Rasputín nos saluda desde el más allá

14 meses después del asesinato de Rasputín, Rusia firmó la paz con Alemania, aunque ya era demasiado tarde, con lo que el asesinato había conseguido su objetivo y un mes más tarde los 6 miembros de la dinastía Romanov fueron asesinados por disparos, bayonetas y golpes a manos de los comunistas bolcheviques en lo que fue el comienzo de la Unión Soviética y el final de una dinastía imperial. La profecía de Rasputín se había cumplido.

En la actualidad el comedor donde dio inicio el asesinato de Rasputín, en el palacio Yusúpov, es una atracción turística y dicho estudio, el del príncipe Félix Yusúpov, es conocido como “la sala de los conspiradores”.

Fuentes: documental “Rasputín” de la serie Expediente Misterio, documental “Quien mató a Rasputín” de la serie Grandes Enigmas del siglo XX, documental “Rasputín, el monje loco” de la serie Grandes Biografías, Wikipedia.

+info: dejo aquí 2 enlaces por si quieres profundizar más en su historia. Aquí información sobre Rasputín en knowledgrES y aquí puedes leer el libro “Rasputin” de Henri Troyat.

ADDENDUM:

Recuerdo que hace años en un telediarreo dieron la noticia de que en un museo ruso se encontraba conservado en formol, y a la vista de todos, el descomunal pene de Rasputín. No se sabe a ciencia cierta si el pene es de nuestro amigo siberiano, de un caballo o de un extraterrestre, sobretodo teniendo en cuenta que no queda claro qué pasó con el cuerpo del místico después de su muerte, pero si te interesa puedes saber la curiosa historia del supuesto miembro viril de Rasputín.

Publicado el 10/12/2012 en Cápsulas Hoi Poi. Añade a favoritos el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. EvilChurches

    Interesantes versiones de la muerte de Rasputín. El misterio sigue en el aire. Imagino que no será familiar del otro Putin, el presidente ruso. Lo importante para un místico ruso es rasputear o putear sin el ras.

    En cuanto a su miembro viril, te puedo decir que mi espía secreto me ha informado de que es mentira cochina y que pertenece a un cerdo semental con el rabo erguido escapado de una granja siberiana en 1917. Fui al enlace que pusiste y lo parece. No es de un ser humano lo que hay en el frasco.

    • Sea Putin descendiente o no de Ras-putin, sí queda claro que Ras-putin era un poco Ras-putero.

      Con respecto al falopondrio, no sé si fue suyo, si es humano o animal o una púa en toda regla, pero en caso de que lo fuera (humano y suyo) no quiero imaginarme la cara de las y los comensales del restaurante (la anécdota que se explica en el post) cuando Mr. R. paseara su instrumento monstruoso por el comedor. Yo creo que me habría acojonado un poco…

  1. Pingback: Un engaño mortal. Los protocolos de los sabios de Sion | Nebula Draconis

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: