La Educación Prohibida

La Educación Prohibida

Documental “La Educación Prohibida”

Título: La Educación Prohibida
Directores:
Juan Vautista y German Doin
Productoras: Eulam Producciones + 704 coproductores
Duración: 145 min
Año: 2012

La Educación Prohibida es un documental realizado por estudiantes y licenciados en Comunicación Audiovisual argentinos en el que aparte de explicar historia y conceptos de la educación, y de entrelazar una historia ficticia a modo de posible situación escolar, se realizan multitud de entrevistas (unas 90) a docentes/educadores a lo largo y ancho del mundo hispanohablante que nos dan su visión acerca de la educación actual y de cómo debería ser según ellos o de cómo la aplican. Ha sido coproducido por más de 700 de personas gracias al crowdfunding, algo que está cada vez más de moda y que permite precisamente eso, que salgan a la luz películas, documentales, discos o cualquier cosa que se te ocurra con la pequeña (o no) participación/aportación de muchas personas.

Quizás pienses que el tema de la educación carece de interés, que es soberanamente aburrido o que no es algo importante. No puedo afirmar que sea un tema aburrido o no, eso ya es subjetivo, pero creo que su importancia es vital y las consecuencias de la educación somos nosotros, eres tú, soy yo, los borregomatrix que permiten que este mundo sea tan nefasto como es, algo que quizás, y sólo quizás, hubiera sido bien distinto si nos hubieran educado de manera distinta cuando estábamos supuestamente aprendiendo en el colegio.

Pero dejemos de momento mi palique sentimentaloide y pasemos al documental, que de eso se trata.

Se inicia con un símil entre la educación y el mito de la caverna de Platón, que para mí ya resume la idea principal del documental, al menos la que yo percibo: estamos embobados por las imágenes (información) que nos permiten ver y creemos que esa es la realidad, cuando no es más que la realidad que algunos quieren que creamos como verdadera y única. Fuera de la caverna está el mundo real, mundo en el que no todas las personas quieren adentrarse, acomodados como están (estamos) viendo pasar la vida virtual frente a sus ojos, perdiendo cualquier interés en llegar más allá.

“Nuestro problema para la comprensión de la escolarización obligatoria tiene su origen en un hecho inoportuno: el daño que hace desde una perspectiva humana, es un bien desde una perspectiva de sistema.” John Taylor Gatto.

Y esto es aplicable tanto en la vida de adulto, con la información que nos llega a través de los medios de desinformación masiva de todo tipo, o de todo lo que es oficialista, como, aún más importante, cuando somos críos, vamos a la escuela y nos recitan el cuento-matrix y nos inculcan las ideas-matrix que en la mayoría de casos se quedan en nuestro cerebro a modo de leyes permanentes e inalterables hasta que nos damos cuenta demasiado tarde que o todo era una falacia o una versión muy sesgada y subjetiva de la realidad.

En el documental nos cuentan cómo se pasó de, por ejemplo, las escuelas atenienses, donde las academias eran espacios de reflexión, conversación y experimentación, o de Esparta, donde se trataba más de una especie de instrucción militar, con clases obligatorias, castigos y moderación de la conducta a través del dolor y del sacrificio, hasta llegar al siglo XVIII con el despotismo ilustrado, donde se creó el concepto de educación pública, gratuita y obligatoria.

Parece ser que fue en la antigua Prusia, donde había separación de clases y castas, que se heredó este modelo espartano que fomentaba la disciplina y la obediencia con el añadido –conseguido de manera aplastante-, de buscar y lograr un pueblo dócil, obediente y que se pudiera preparar para las guerras o para que lo fuera necesario. La idea era conseguir súbditos, vasallos, así que esta ideología práctica para los gobernantes partió desde 1760 hacia Rusia, Polonia y se fue expandiendo por todo el mundo con el pasar del tiempo, perpetuando los modelos elitistas y la división de clases que, desde luego, sigue en la actualidad.

Incluso Napoleón, que se declaraba enemigo del despotismo, acababa haciendo lo mismo, y disponía de un grupo de docentes para adoctrinar y dirigir a los franceses.

“Si buscas resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo.” Albert Einstein.

Tiempo más tarde, en el siglo XIX, fue cuando entraron en escena unos viejos -y apestosos (esto no lo dicen en el documental, lo digo yo)- conocidos financiando la escolarización obligatoria a través de sus fundaciones: los Carnegie, los Rockefeller, los Ford, los Morgan… ¿Te suenan de algo estos apellidos provocadores de nauseas? A mí sí. Y que estos nombres estén relacionados con el mundo de la escolarización ya lo dice todo.

Se descubrió que la educación era una herramienta útil para formar trabajadores útiles para el sistema y que era igualmente provechoso para que la cultura permaneciera igual, inamovible, pasando a estar la educación tan industrializada y mecanizada como lo es una cadena de montaje o un McRoñas, y siendo muchas veces puros administrativos, y no educadores, los que decidían y deciden qué materias se estudian o cuales no.

Con esto hemos acabado teniendo profesores que son funcionarios y que como tales hacen lo que se les dice y de la manera en que se les dice que deben hacerlo, autómatas creando futuros autómatas, fabricando ciudadanos obedientes, consumistas y eficaces para el sistema, convirtiendo personas en números, calificaciones y estadísticas que acaban deshumanizándonos a todos, con lo que de adultos nos costará ver más allá de todo lo que nos han inculcado y por lo tanto salirnos del esquema estándar. Y así gira el mundo.

Y con las calificaciones, notas y exámenes se realiza una exclusión social, ya que los elegidos acabarán llevando las empresas que manejan el cotarro y los que no consiguen superar esas pruebas acaban realizando trabajos más precarios al no disponer de los ansiados títulos que lo único que indican es que se ha aprendido lo que se tenía que aprender, nada más.

“No me sigan a mí, sigan al niño.” María Montessori

Lo que hacen las calificaciones y los exámenes, además, es comparar los aprendizajes de los alumnos con una escala estándar, cuando no todos somos iguales y cada uno puede precisar de un ritmo o una manera de aprender distinta, además de acomodarnos o acostumbrarnos ya de pequeños a la competencia, que en el fondo es el principio para cualquier guerra.

Y aquí es donde entra en escena el miedo que, ya deberíamos tenerlo todos más que claro, es la principal vía para manipular a las masas, algo que se ha venido haciendo desde el principio de los tiempos y que se desarrolló en 1913 a través de la experimentación con animales, en lo que se conoce como la ciencia del control social, que es la que sentaría las bases de la escolarización moderna y que se viene aplicando no sólo –ni de lejos- en este ámbito.

Con el miedo en el cuerpo por perder el amor, la seguridad o por ser castigado o menospreciado de un modo u otro, el niño, y no tan niño, sabe que tiene que aprobar los exámenes, conseguir títulos, superar pruebas, lo cual no quiere decir que aprenda, sino que memoriza, y además memoriza lo que le han dicho que tiene que memorizar, respuestas predefinidas a preguntas también predefinidas que acaban con la diversidad de opinión, creando una única vía, un solo camino, una sola realidad.

“Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas.” Paulo Freire

Los colegios, las escuelas, acaban siendo lugares de tedio y aburrimiento, ya que no han evolucionado del mismo modo que lo ha hecho el conocimiento en la vida real y al final muchos acaban trabajando en cosas que no son de su agrado con el único fin de conseguir un sueldo y cuantos más títulos mejor. Es la sociedad del autoengaño.

El aprendizaje se realiza por tradición, se reproducen los mismos valores y contenidos, en entornos y con contenidos muy cuadriculados, no se habla de emociones, sólo de cosas materiales y más que enseñar se procede a un adiestramiento canino (ahora haz esto, de esta manera, ahora lo otro…), no se educa, que es de lo que se trata, sino que se enseña lo que interesa que se sepa, se adoctrina.

Se nos explica que los niños -el ser humano, en realidad y por lo general- son curiosos per se y no tienen ni que esforzarse para aprender, con lo que se debe acompañar esta curiosidad por aprender y no frustrarla, cosa que sucede demasiado a menudo. Hay que dejar a los niños expresar su curiosidad, sus experiencias, su rebeldía, para que a su vez acaben expresando lo que son y por lo tanto acaben enfocándose en lo que de verdad les gusta, lo cual a la larga dará mejores resultados, no ya académicos o laborales, sino existenciales.

“En realidad, sólo existe el acto de amar, (…)
Significa dar vida, aumentar su vitalidad. Es un proceso que se desarrolla y se intensifica a sí mismo.” Erich Fromm

Los niños aprenden a base de jugar y de explorar el mundo, poseen creatividad para pensar de maneras distintas, para resolver problemas; tienen la mente abierta, al contrario que muchos adultos. Esto es así a la edad de 5 años, pero el problema es que 10 años más tarde solo el 10% de los niños mantienen esta capacidad.

El estudiante acaba creyendo que lo que tiene que hacer es repetir, repetir y repetir. Los niños terminan por convertirse en un repetidor, en un clon clonador, no disfrutando del aprendizaje y por lo tanto no teniendo un auténtico aprendizaje.

Otra idea que surge es la de que no es el adulto el que tiene que corregir siempre al niño sino que puede ser el propio niño u otros niños, ya que es con los errores como se aprende, igual que ha pasado con la ciencia a lo largo de los siglos.

La sociedad nos vuelve más ignorantes ya que nos da respuestas prefabricadas, aniquilando la pregunta, la posibilidad de preguntarse y la capacidad de aprender. Hoy en día la motivación no se encuentra en el aprender sino en el pasar los exámenes, en superar las pruebas como robots, que es la intención de la educación generalizada actual, la de modelar al ser humano a imagen de un prototipo establecido interesadamente por algunos.

“Siente tu alma, escucha tu corazón.” Rudolf Steiner.

Tampoco hay que olvidarse de los fármacos para niños, que se han convertido en una auténtica moda (y negocio) y, haga lo que haga el niño, siempre parece que haga mucho más o mucho menos de lo que debería (o es hiperactivo o le falta energía), motivo porque se han inventado tantas enfermedades con las cuales poder hacer más dinero. De nuevo esto no sólo se aplica al ámbito de los niños; los adultos también estamos obviamente en el punto de mira de la industria farmafiosa, como hemos comentado más de una vez y como es más que obvio.

Se habla de las escuelas activas, que sacan al niño del banco para que haga cosas, cree y se interese por aprender, y de la educación integral, la cual no depende de los recursos sino del enfoque, que es global. Además de no enseñar lo que hay que elegir, sino de enseñar a saber elegir, algo mucho más práctico, útil y lógico, en las aulas integrales, como las que pueden encontrarse en zonas rurales donde se mezclan distintas edades en una misma aula, se genera una mayor comunicación y ética entre alumnos (personas, al fin y al cabo), donde por ejemplo un niño de mayor edad puede ayudar, nutrir o incluso “cuidar” a los que son más pequeños que él.

Se aprende a convivir, a trabajar en equipo, a compartir, y se desarrollan unas capacidades más humanas. Se aprende también a tomar decisiones en grupo, a aceptar las otras opiniones, aun pudiendo ser muy distintas de la de uno mismo, sin que eso tenga que llevar a recurrir a la violencia, algo de lo que los adultos sabemos mucho, por desgracia.

“… la Educación sin libertad, da por resultado una vida que no puede ser vivida plenamente.” Alexander S. Neill.

Si además de esto se le da al niño la capacidad o la libertad de elección, el que éste pueda decidir qué quiere y qué no quiere hacer o aprender, algo que a bote pronto puede sonar un poco utópico o complicado de conseguir, se obtienen mejores resultados a largo plazo ya que el niño se focaliza en sus intereses y acaba haciéndolo con pasión –amor- y arte, ya que todo lo que surge espontáneamente del niño es creación.

Del mismo modo que sería bueno darle libertad al niño para escoger, y, como hemos mencionado antes, de corregirse, también sería bueno que el niño se haga cargo de las consecuencias que él mismo genera. Si consigue pensar y razonar, ya no necesitará de un límite externo, de unas reglas que sí o sí hay que cumplir y que son las que la sociedad acaba imponiéndonos a –casi- todos.

En cuando a la enseñanza se explica que existen 3 principales tipos de disciplinas:

  • Autoritaria, con reglas establecidas por una autoridad que controla.
  • Funcional, las reglas derivan de experiencias reales y son modificadas y establecidas en grupo. Responde a la elección de todos.
  • Autodisciplina, cada persona es consciente de que construye su propia conducta.

¿Tienes claro cuál de las 3 es la que se aplica mayormente en este planeta?

“Todo vivir humano ocurre en conversaciones y es en ese espacio donde se crea la realidad en que vivimos.” Humberto Maturana

Aunque no hay una receta perfecta, un método o modelo que funcione con todos, ya que la educación es cuestión de personas, más allá de métodos y dogmas, la idea, lo ideal, sería convertir al alumno en su propio maestro, en autodidacta. Esto podría ser el aplicar el significado de la palabra educación, que viene del latín educere, sacar, extraer, sacar lo mejor del alumno, ya sea conseguir que haga en su vida lo que más le interese como lo que decimos, que sea autodidacta, que sepa aprender y corregirse por sí mismo.

Y en esto tienen mucho que ver, evidentemente, los docentes, que deben serlo, por vocación, no hacerse, y que deben también saber gestionar su personalidad y conocimiento, no pretendiendo sólo repetir o inculcar sino apostando por enseñar de verdad.

Y los docentes no sólo son aquellos que son pagados para ejercer como tales en colegios, universidades y demás; los padres, con los que la escuela debería estar muy relacionada, son los que mejor pueden enseñar a sus hijos, algo que no es muy habitual ya que éstos suelen creer que sólo los profesionales pueden educar a sus hijos. Y desde luego la mejor manera de educar a los hijos no es dejarles horas y horas delante de la tele, el ordenador o la consola, aunque debido al ritmo de vida y a las largas jornadas laborales son cosas bastante habituales, además de que día a día se van tomando decisiones sin llegarse a preguntar cuan lógicas son. Todo se acaba decidiendo por inercia, sin dedicar un mínimo de tiempo para pensar.

“Poco a poco se fueron despojando del falso ropaje con que las había vestido la escuela normal; dulcificaron su voz y la mirada, y se sentaron entre los niños para conversar con ellos y para escucharlos conversar.” Olga y Leticia Cossettini.

Al final los niños necesitan amor, seguridad, ser cuidados y atendidos, y hay que darles la oportunidad de que se desarrollen como ellos quieren desarrollarse, no como nosotros queremos que lo hagan y menos como otros quieren que así sea.

Y es que la educación, el aprendizaje, ni finaliza en la edad infantil ni hay un momento en el que podamos decir que ha sido exitosa, es algo que forma parte del ser humano y que deberíamos ser capaces de ejercerla constantemente.

Pero desde luego el actual modelo estándar de educación ha sido impuesto, como la mayoría de cosas que forman parte de nuestra sociedad, por y para el bien del sistema, de los que manejan los hilos, no por nuestro bien, por el bien de la humanidad. Con ello se pretende y se consigue, insistimos, tener una población fácilmente controlable que ni se pregunte lo que “no debe” preguntarse ni se salga de los parámetros establecidos e interesados de la élite.

Quizás la educación sea una de las mejores maneras de conseguir darle la vuelta a la tortilla…

“Los ideales no tienen lugar en la educación porque impiden la comprensión del presente. Podemos prestar atención a lo que es, sólo cuando dejamos de huir hacia el futuro.” Jiddu Krishnamurti.

En la web del proyecto/documental podrás encontrar mucha más información o descargarte el documental en diversos formatos y tamaños. A gusto del consumidor.

 

Nota sin interés alguno: las citas que ves a lo largo de este post aparecen en el documental. Si sigues este noble blog sabrás que aquí nos gustan mucho las frases, por eso las hemos incluido.

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Publicado el 12/11/2012 en Docus. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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