Stereo

Stereo

Película “Stereo” (1969)
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“Otra función importante de nuestro experimento fue
servir como prueba práctica para la hipótesis de Stringfellow.

La hipótesis de Stringfellow tiene la forma de la siguiente equación:
La tasa del flujo telepático entre dos mentes es
directamente proporcional a la intensidad de
la relación entre las dos mentes.

Las unidades usadas para medir el flujo
y la intensidad están basadas en la psicoquímica.

En términos menos matemáticos podemos decir
que tal hipótesis indica que aún entre telépatas
maduros puede no existir una comunicación
telepática hasta que algún tipo de relación existencial
emocional se haya establecido por los medios sensoriales comunes.

Así, entre extraños podrá haber sólo
un tipo de ruido: una onda corta, estática.

La hipótesis de Stringfellow también sugiere
que aquí la fuerza del erotismo humano desempeñará
un papel importante.

Una fuerte atracción sexual servirá de base substancial
para el establecimiento de una tasa geométricamente
progresiva de flujo telepático.”

“Los polos oficiales de la sexualidad humana fueron
tradicionalmente definidos como
heterosexualidad y homosexualidad.

Aun así, el mismo dualismo estructural de la sexualidad
es ignorado cuando emerge la cuestión de la norma y del desvío.

El normal es definido como heterosexualidad y tanto
bisexualidad como homosexualidad son
consideradas desvíaciones de aquella norma.

La justificación primordial para la norma
de la heterosexualidad es la reproducción.

Solamente una relación heterosexual puede
de hecho, resultar en la reproducción.

Tal argumento se desmoronó cuando fue demostrado que
la sexualidad envuelta en la reproducción representa
sólo una pequeñísima parte, casi un segmento accidental
del spectro sexual humano como un todo.

La investigación académica estableció que ambas
heterosexualidad y homosexualidad son igualmente
lo que se denominaría “perversiones” relativas
al potencial campo sexual humano.

En ese contexto, la norma verdadera sería un tipo
de bisexualidad más amplia que podría denominarse “omnisexualidad”.

Como afrodisiasta, el doctor Stringfellow propuso el uso de drogas
afrodisíacas sintéticas para asistir ambos a los que deseaban
una total y tridimensional sexualidad.

El uso adecuado de los afrodisíacos psíquicos como aquellos
desarrollados por el doctor Stringfellow en la Academia Canadiense.
Para la Investigación Erótica no es para aumentar la potencia sexual
o la fertilidad pero para demoler las barreras de
la resistencia psicológica y de la inhibición social que
restringe a las personas a una monosexualidad o a
una supuesta forma bisexual de omnisexualidad.

Entonces el telépata, por la propia naturaleza sexual de
su espacio experimental continuo puede ser visto
como el prototipo posible del hombre tridimensional.”

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Publicado el 08/11/2012 en 1001. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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