El diluvio. En busca de la Atlántida

El diluvio. En busca de la Atlántida

Documental “El diluvio. En busca de la Atlántida”

Título: El diluvio. En busca de la Atlántida
Director:
Roel Oostra
Duración: 53 min
Año: 2004

Las preguntas que se hace, y que intenta responder, este documental podríamos resumirlas en si existió de verdad la Atlántida, si hubo una gran catástrofe, el diluvio de la Biblia, que acabó con este desaparecido continente y si los supervivientes de esa avanzada civilización se repartieron por el mundo para compartir su conocimiento con pueblos bien diversos del planeta.

Platón describió de manera precisa la civilización de la Atlántida que, como le contaron los sacerdotes egipcios, había existido hace unos 12.000 años (cuando la ciencia segura que el ser humano abandonó la prehistoria hace sólo 5.000) surcaban los mares miles de años antes hasta que fueron destruidos por un terrible cataclismo. El nombre de Atlántida se lo dio el mismo Platón.

Sabemos de otra catástrofe así por otro mito, el diluvio bíblico, mito despreciado habitualmente por los científicos, que lo rechazan aun habiendo cientos de mitos por todo el mundo, a parte de las narraciones mesopotámicas y hebreas, que hablan de una misma catástrofe que borró casi por completo al ser humano antes de que empezara la historia conocida.

Por lo general la ciencia ha tendido más en centrarse en teorías que en hechos. Una teoría surge para explicar unos hechos, pero otros se dejan de lado. Nuevas evidencias pueden cuestionar la teoría pero con frecuencia suelen ser ignoradas. Esto son las anomalías, evidencias que no encajan en la teoría.

En el libro Arqueología Prohibida, escrito por los científicos Michael A. Cremo y Richard I. Thompson, se muestra lo que ocurre cuando una evidencia contradice las teorías científicas: “en los últimos 150 años los arqueólogos y antropólogos han enterrado tantas evidencias como las que han desenterrado, literalmente, lo que se conoce como un filtro del conocimiento, el hecho de filtrar cosas que no convienen. Cuando los científicos ven algo que no se ajusta al paradigma de lo aceptado, tienden a eliminarlo, no se enseña ni se discute y la gente no se entera de ello”.

Un caso ejemplar sucedió en México en 1966, cuando la arqueóloga Jean Steen McIntyre echó abajo la teoría de que el ser humano es relativamente nuevo en la Tierra, que llegó a Siberia hace unos 30.000 años y a América hace unos 20.000. Descubrió herramientas de piedra y huesos humanos y los sometió a una batería de pruebas que dieron como resultado una antigüedad más que considerable.

Como ella misma cuenta: “En 1966 pensamos que era un yacimiento antiguo y creímos que tendría unos 20.000 años. En aquella época se pensó que era demasiado tiempo. Cuando lo datamos mediante una batería de método supimos que tenía 250.000 años. Sinceramente yo me hubiera sentido feliz con los 250.000 años. Fui ingenua y pensé: ‘voy a dejar de pensar en las fechas, tenemos la información, hemos conseguido los hechos; tomemos estos hechos y partamos de ahí’. No me di cuenta de que arruinaría mi carrera por completo”.

Cabeza Olmeca

Enorme cabeza Olmeca, con claros rasgos africanos al lado uno de los entrevistados en el documental

Después de eso, el yacimiento fue cerrado, los permisos para volver a investigar fueron denegados y todas sus oportunidades profesionales se acabaron.

Aun así mas de 30 años después unos arqueólogos encontraron vestigios de seres humanos de 300.000 años de antigüedad, lo cual hacía que la anterior datación de McIntyre no resultara para nada descabellada; eso sí, no acorde con lo postulado por la historia oficial de nuestro planeta, de nosotros mismos.

Algunas de las anomalías, por seguir con la terminología usada previamente, que se analizan en el documental y que pueden ayudar a responder las preguntas iniciales, o incluso a planteárselas, son:

La fortaleza inca de Sacsayhuaman, de edad indeterminada y construida por gente que no disponía de metales duros o cemento y que no conocían la polea, la rueda o la grúa. Con unas enormes piedras encajadas todas a la perfección a pesar de que ninguna tiene forma cuadrada o rectangular, llegando en algunos casos a haber bloques de piedra de 11 ángulos, por ejemplo.

La antigua ciudad de Tiahuanaco, en Bolivia, que hace 100 años se concluyó que fue un observatorio estelar alineado con el sol y las estrellas y se calculó que tendría 17.000 años, afirmación que fue ridiculizada en su momento por el stablishment arqueológico. Ahora se le datan 12.000 años de antigüedad, siendo igualmente de este modo la ciudad más antigua que se conoce en la Tierra (o sea, de la que quedan restos).

Piedras perfectamente ensambladas, tanto que ni una aguja entra en las junturas. Cuando los conquistadores españoles preguntaron a los incas si la habían construido ellos dijeron que no, que había sido construida miles de años antes de que ellos vivieran.

Los bloques de piedra en Tiahuanaco no están unidas con cemento, sino con varas de metal colocadas en huecos hechos específicamente para ellas, como una especie de tornillos, lo cual implica que debían tener alguna especie de planta de fundición móvil para licuar el metal.

Viracocha en la Puerta del Sol en Tiahuanaco

Representación del dios Viracocha o Wiracocha en la Puerta del Sol en Tiahuanaco, Bolivia

El arqueólogo Arthur Posnansky observó que en el primer día de primavera el sol salía exactamente por el centro del templo y a partir de este hecho descubrió que se trataba de un observatorio, un gran reloj para medir la progresión del sol. Dicho alineamiento astronómico fue usado para datar el lugar determinando que fue construida hace 17.000 años, en un tiempo en que la inclinación del eje de la tierra era ligeramente distinta a como es hoy en día.

El señor de la antigua Tiahuanaco, el dios que adoraban los habitantes de dicha ciudad, era alto, con barba y descrito como blanco. Se trata de Viracocha, que según las leyendas llegó en tiempos de caos y destrucción atravesando los mares para traer a la raza humana una especie de renovación.

En el documental se asocia Viracocha al Quetzlcóatl de México, que también llegó, con otros, desde el este después de tremendos cataclismos para traer los frutos del conocimiento y cuyo símbolo, la serpiente emplumada, que es lo que quiere decir su nombre, está por todo Teotihuacan,

– Egipto, donde a los pies de las pirámides de Gizeh se han encontrado ensamblajes similares a los vistos en Tiahuanaco y donde desde luego se practicaba la momificación del mismo modo que lo practicaran siglos después los incas al otro lado del océano.

Robert Bauval y Graham Hancock, en su libro El Guardián del Génesis, enumeran muchas hazañas inexplicables de Egipto, como por ej. el sarcófago que se encuentra, sin tapa alguna, en la cámara del rey de la Gran Pirámide: ¿cómo hicieron para que la superficie interior encajase con la superficie del sarcófago al milímetro? Para ello son necesarios conocimientos avanzados de física y para perforar el sarcófago hoy se tendría que hacer con una velocidad de 6/10 mm. por revolución de taladro en el granito, algo que ellos hicieron más rápido de lo que nosotros podríamos.

Amarres de metal para mantener unidas piedras en Tiahuanaco

Amarres de metal para mantener unidas piedras en Tiahuanaco

Lo mismo sucede con la perfección en el acabado de las supuestas tumbas para bueyes sagrados o los vasos hechos de alabastro, basalto o diorita, que es de las piedras más duras que hay.

También se explica el alineamiento de las pirámides de Gizeh con los puntos cardinales, con una exactitud no igualada por los modernos constructores. La Gran Pirámide parece ser un modelo matemático del hemisferio norte que incorpora el numero Pi., las veces que cabe el diámetro de un círculo en su circunferencia.

Como afirma Bauval en referencia a la inclinación de La Gran Pirámide: “Los antiguos constructores tenían que usar un eclímetro de 52º, cualquier otro no valdría.”

Todo ello hace pensar que tenían un avanzado conocimiento de las matemáticas y de la técnica.

Según muchos científicos los egipcios no tenían un gran conocimiento de la astronomía, algo que cae por su propio peso al ver el zodíaco del templo de Dendera (o templo de Hathor), en el que aparece hasta la constelación de Orión; los antiguos egipcios veían en esta constelación a Osiris, el dios del inframundo, el señor de los muertos.

En la Gran Pirámide hay pequeños canales de ventilación orientados hacia arriba. Para el antiguo Egipto esto fue Rosetau, la antigua entrada al reino subterráneo de Osiris u Orión, ya que los canales apuntan a Orión, Osiris, y a Sirio, que era Isis, la hermana esposa de Osiris.

Bauval descubrió en libros antiguos que habrían servido para ceremonias secretas para la resurrección de los faraones muertos que creían renacer como estrellas en la constelación de Orión. Descubrió también que las 3 pirámides están alineadas con las 3 estrellas que componen el cinturón de Orión, pero además se vio que los egipcios habían dado nombre de estrellas a otras 2 pirámides próximas a la meseta, descubriéndose finalmente que la constelación de Osiris, Orión, estaba en el cielo y en la tierra (como es arriba, es abajo; Hermes dixit).

Seguimos en Egipto, donde el investigador John Anthony West descubrió que la esfinge no había sido afectada por el clima del mismo modo que el resto de construcciones de su entorno, erosionadas por la arena y los vientos del desierto; en vez de un desgaste horizontal, la esfinge tiene marcas de erosión redondeadas y onduladas, algo que sólo el agua cayendo copiosamente –en este caso sobre la esfinge- podría haber producido.

Detalle de ángulos de piedra de Sacsayhuaman

Detalle de los ángulos de una de las piedras (piedrotas) de la fortaleza de Sacsayhuaman, al norte de Cuzco, Perú

Para encontrar agua en el desierto del Sahara hay que retroceder hasta el final de la era glaciar, unos 10.500 años antes de Cristo, miles de años antes de que existiesen los faraones. ¿Pero por qué entonces la cabeza de la esfinge es una cabeza de faraón?

La cabeza es, además, desproporcionadamente pequeña, lo cual indica que ha sido tallada más de una vez, es decir, que la cabeza se rehizo en algún momento de la historia. Se cree que en su origen era un enorme león que se habría modelado en la roca antes del 10.500 a.C., se comenzó a erosionar cuando el final de la era glaciar alteró el clima y causó lluvias que cayeron durante años y años. Miles de años después un faraón habría tallado la cabeza con su propia imagen.

La teoría del alineamiento de Bauval coincide con esto ya que dicho alineamiento se produjo en el 10.500 a.C., cuando la Esfinge miraba hacia la constelación de Leo, su propia imagen en los cielos. Además, la puesta de Orión en esa fecha se correspondía exactamente con las 3 mini-pirámides que acompañan a la pirámide de Micerinos (las pirámides de las reinas).

El 10.500 a.C. fue un periodo de inundaciones que en Egipto acabó con el valle del Nilo y con el delta en general. Los mitos egipcios dicen que el dios Osiris y sus asistentes ascendieron del caos para traer los primeros frutos de la civilización, algo que como se ve sucede en otras civilizaciones distantes.

La Dra. Irina Balabanova descubrió que muchas momias de Egipto contenían cocaína y nicotina, ambas plantas naturales de Sudamérica. Cuenta en el documental que al dar a conocer la noticia recibió un alud de cartas insultantes por haber dicho algo que no tenia sentido, donde se le decía que fantaseaba ya que era bien sabido que antes de Colón esas plantas sólo existían en otra parte del mundo, pero su investigación con cientos de momias no dejaba lugar a dudas de que ahí se encontraban, en Egipto y desde muchísimo antes de que naciera el colonizador.

– El valor de Pi, que se ha mencionado antes, también se encuentra al otro lado del planeta, en las pirámides de Teotihuacan, México, el lugar que los indios llamaban Ciudad de los Dioses y cuyo propósito era el de convertir a los hombres en seres celestiales. En su época esta ciudad fue más grande que la Roma imperial. Había estanques que se llenaban de agua, reflejando el cielo y cuyas hondas podrían servir como anuncio de terremotos.

El famoso mapa de Piri Reis

El famoso mapa del almirante turco Piri Reis

Otros templos de la ciudad se cree que representan cuerpos celestes. Todo el lugar parece tener una obsesión con la astronomía y la eternidad. En los equinoccios, el 21 de marzo y el 21 de septiembre, las pirámides proyectan sombras gigantes, que las convierte en un perfecto reloj para la medición del tiempo.

En Teotihuacan se presentan más paralelos, como que las pirámides también están alineadas con los puntos cardinales y que los mitos de aquí también hablan de la reencarnación en las estrellas. Cuando la pirámide del Sol se excavó por 1ª vez en 1906, se halló una enorme capa de mica, que ahora sabemos que se usa como aislamiento eléctrico, y lo más extraño de todo es que la mica procede de Brasil, a más de 2.000 km de distancia

– Siguiendo en México, los sacerdotes mayas tenían tablas para predecir los eclipses de sol y de luna, pero curiosamente no conocieron nunca la rueda. También podían visualizar la eternidad pensando en millones de años pero en cambio no supieron nunca cómo pesar un saco de grano. De hecho se cree que esta civilización terminó porque no supo desarrollar métodos de agricultura para desarrollarse. ¿Puede esto significar que heredaran “sólo” una parte específica de conocimiento de una civilización anterior y superior?

Los Olmecas, que parecen haber entrado en escena hacia el 1.500 a.C., pusieron a sus soberanos enormes caras africanas, cuando se supone que los africanos no llegaron a América hasta después de Colón, y hay esculturas suyas, de unos 2.000 años antes de Colón, en la que se muestran personas caucásicas con barba, algo genéticamente imposible en un indio de la zona.

En Oaxaca, la antigua ciudadela del monte Albán, en el sur de México, quedan los últimos restos de los Olmecas, figuras de muertos en combate, desolados, mutilados, castrados, quizás el momento en el que desaparecieron de la historia.

– En 1513 el almirante turco Piri Reis cartografió parte del mundo que nadie había visto hasta entonces, creado un mapa que muestra, entre otras cosas, toda la costa este sudamericana, que en la época de Colón aun no era conocida, al menos según la historia oficial, y la Antártida pero sin la capa de hielo de 1 kilómetro de altura que tiene encima en la actualidad, algo que no se pudo determinar hasta 1949.

El mapa describe perfectamente la longitud, algo que no se consiguió hacer hasta el siglo XVIII por parte de los europeos, además de que la proyección utilizada en el mapa es muy parecida a la que usan los actuales submarinos nucleares, que hacen mediciones del mundo mientras se alejan de un punto de referencia. En este caso el centro se encuentra en Egipto, así que ¿es éste el lugar de los antiguos cartógrafos?

Zodiaco del templo de Dendera

Zodiaco del templo de Dendera o templo de Hathor, en Egipto

En el propio mapa se menciona el hecho de que se basa en una serie de recopilaciones de cartografías anteriores, copias de copias de copias, y aunque se cree que esos mapas vienen de la época de Alejandro Magno, seguramente son mucho más antiguos.

Con respecto a la gran catástrofe descrita por Platón y la Biblia, el diluvio, en el Popol Vuh, el libro sagrado de los mayas, también habla de enormes inundaciones que azotaron al mundo durante meses, lluvia fría y negra indescriptible y granizo; los egipcios hablan de una época de caos, oscuridad e inundaciones de los cuales emergieron los dioses para dar forma a la tierra de Egipto; la Piedra del Sol azteca se refiere a los 4 ciclos de destrucción, por inundaciones, fuego, viento y sangre y guerra, y prevé el fin del mundo por un cataclismo surgido de las entrañas de la Tierra (a ver qué nos espera…).

La fosa de alquitrán La Brea, California, una inmensa sepultura de miles de animales que hoy es una atracción turística, en donde se encuentran atrapadas en el alquitrán multitud de especies de los últimos 40.000 años: mamuts, elefantes, rinocerontes, osos perezosos gigantes, tigres sable o incluso caballos y camellos.

Después de una tremenda catástrofe éstos desaparecieron en muy poco tiempo, hacia el 10.500 ac, el fin de la era glaciar, fecha que se confirma con las investigaciones científicas llevadas a cabo con perforaciones en la capa de hielo de Groenlandia para investigar los cambios en la atmósfera, que indican que en ese momento las temperaturas estables de pronto se elevaron más de 5 grados en un tiempo de 3 a 10 años, y que en ese tiempo, cuando el hielo estaba empezando a derretirse, es cuando se encuentran más señales de sedimentos volcánicos y de mayor magnitud y concentración que en cualquier otro periodo en los últimos 110.000 años.

Alineación con cinturón de Orión de Teotihuacan y las pirámides de Gizeh

Alineación con el cinturón de Orión de las 2 pirámides y el templo de Quetzalcoatl de Teotihuacan y de las 3 las pirámides de Gizeh

Otro ejemplo que apoya dicho cambio climático es que se han encontrado esqueletos de ballenas en Michigan (estado bien alejado del mar), ya que las planicies norteamericanas se inundaron en las mencionadas fechas debido al deshielo masivo. Sólo en el nuevo mundo se extinguieron cerca de 70 especies de grandes animales y esto se repitió en Europa y Asia.

También se encontró en Siberia el esqueleto congelado de un mamut gigante con restos de plantas aun no digeridas en el estomago pertenecientes a un clima templado, con lo que el se había congelado de una manera “más que rápida”.

Todo indica que hubo un gran cambio climático hace 12.000 o 13.000 años y que afectó sobremanera a la vida de este planeta.

Una de las posibles causas de tan repentino cambio se centra en un desplazamiento repentino de la corteza terrestre que podría haber sido provocado por la presión generada por las miles y miles de toneladas de las capas de hielo que se encuentran en los polos.

Hace 55.000 años el polo norte se encontraba cerca de Europa pero se desplazó hacia la bahía de Hudson, en Canadá, y hacia el 12.500 a.C. se volvió a mover hasta donde está en la actualidad, lo cual puede ser producido por dicho movimiento tectónico.

Con respecto a la ubicación de la Atlántida se han sugerido diversos sitios como la isla griega de Santorini, en Troya, en la isla alemana de Helgoland (o en Bimini, en las Bahamas), pero no se ha encontrado nada, algo que anima a los escépticos a seguir pensando en ella como algo que sólo existió en la imaginación de Platón y del resto de los que hablaron de dicho continente y civilización usando otros nombres.

En algunos textos védicos se explica que esa isla no sólo se destruyó tras un diluvio, sino que se encuentra cubierta de nieve y hielo, con lo que una gran candidata sería la Antártida.

Canales de ventilación de la Gran Pirámide apuntando a las estrellas

Los supuestos canales de ventilación, que parten de la Cámara del rey y de la Cámara de la reina, en la Gran Pirámide, apuntando a las distintas estrellas

Así pues vemos por un lado grandes conocimientos técnicos, matemáticos y astronómicos en partes distantes del mundo, las mismas historias sobre grandes catástrofes que barrieron con todo, el fin de una civilización “elevada” que legó conocimiento a los pueblos de ese entonces y, dicho de otro modo, dioses que apostamos a que fueron de carne y hueso y que han llegado hasta nuestros días con multitud de nombres.

ADDENDUM (16/10/2012):

Documentales sobre la Atlántida hay un buen puñado y, como es obvio, no los vamos mencionar todos y nos damos por satisfechos -de momento- con haber destripado el de esta entrada.

La primera cuestión en referencia a la Atlántida sería si existió de verdad, a lo cual desde aquí, y siempre desde nuestra suprema ignorancia, respondemos que sí porque así lo creemos. Pero la siguiente pregunta es ¿dónde estuvo? Y esta pregunta se las trae, porque según quien sea el que intente responderla se tratará de un lugar o de otro, posiblemente en las antípodas del anterior.

Como se menciona en el documental de esta entrada, los sitios más habituales donde se “ha situando” son: en pleno centro del océano Atlántico; en las islas de Bimini, en las Bahamas; en Creta, Grecia; en Tiahuanaco, Bolivia o, recientemente, en pleno parque natural de Doñana, España.

Al final uno no sabe si valdría como comodín afirmar que la Atlántida no fue y es otra cosa que el planeta Tierra…

Así pues, y a pesar de lo dicho en el primer párrafo, añadimos 2 documentales que nos han llamado la atención tanto por presentar 2 teorías patrias (de 2 españoles) como por lo original de sus propuestas.

El primero es “La Atlántida. Lo que la ciencia oculta”, documental de 75 min. de duración realizado por el escritor e investigador José Luis Espejo a modo de resumen de su libro “Los Hijos del Edén. Toda la verdad sobre la Atlántida”, del que puedes ver el índice y algo de información aquí y cuya conclusión, tan plausible como las demás, es que la Atlántida se situaba en Indonesia.

El segundo es “La última Atlántida, masacrada por Roma, La Remonta, Sant‘Ander”, documental de media hora realizado por el Canal 33 sobre la teoría y la vida del filólogo y prehistoriador Jorge María Ribero-Meneses, que sitúa la Atlántida o, si lo prefieres, el origen de la civilización, en Cantabria.

Aquí la 2ª parte del documental y aquí la 3ª.

Publicado el 01/10/2012 en Docus. Añade a favoritos el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. EvilChurches

    Pienso que no sabremos si existió Atlántida o no. No hay más que ver en qué estado está el Partenón para saber que va a ser difícil encontrar algo de valor histórico enterrado y mucho menos bien conservado.

    Otra conclusión es que el planeta en el que vivimos está vivo y es impredecible. Lo mismo puede haber una catástrofe que sepulte a toda una isla como puede haber una inversión geomagnética y nos vamos todos a por uvas.

    Donovan y su Atlantis:

    • La de “cosas” que deben estar cubiertas por metros y metros de arena, tierra, roca o agua. Y la de “cosas” que se deben haber descubierto y cuyo conocimiento permanece alejado, quizás no para siempre, del público…

      Por cierto: pensaba que el vídeo era de Jason Donovan, ya me tenías confundido… 😉

  1. Pingback: La Raza Futura « Nebula Draconis

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