Una Fanta de naranja, por favor

Anuncio alemán de Fanta en 1941

Anuncio alemán de Fanta en 1941

En ocasiones veo muertos. Perdón… en ocasiones me encuentro en un “establecimiento comercial donde se sirven bebidas alcohólicas y no alcohólicas y aperitivos, generalmente para ser consumidos de inmediato en el mismo establecimiento en un servicio de barra” (definición de la Wikipedia para lo que coloquialmente conocemos como bar). En esas ocasiones que podríamos tildar de verdaderos acontecimientos, cuando me traen la Fanta de naranja que he pedido me vienen ganas de preguntarle al camararo o camarera, o barman o barwoman (…) si sabe cuál el origen de la Fanta.

Como no me he atrevido a hacerlo nunca aprovecho para explicártelo a ti, que quizás tengas curiosidad por saberlo.

En plena 2ª Guerra Mundial, Coca-Cola (esa bebida que contiene cosas que no sabemos y que seguramente preferimos no saber) no era una marca considerada amiga en la Alemania de Hitler, motivo por el cual no era muy sensato, ni sano, seguir vendiendo dicha bebida. Debido a esta lógica canina se tuvo que cambiar el nombre de las más de 40 fábricas embotelladoras que elaboraban la bebida negruzca en este país para evitar que fueran relacionadas con la corporación estadounidense y poder seguir rentabilizándolas de algún modo.

No sólo eso. En 1940, un año antes de que crearan otro conocido producto de la casa, Sprite, las fábricas ya no podían conseguir sirope -el concentrado- de Coca-Cola, debido a un embargo comercial, esto es, la prohibición de importar productos norteamericanos. Esto hizo que Max Keith, por entonces encargado de las operaciones de Coca-Cola en Alemania, decidiera hacer una nueva bebida afrutada aprovechando las “sobras de las sobras”, como él mismo dijo, los restos de los productos que había en las fábricas, como manzanas ya prensadas para hacer sidra y lo que iba encontrando por ahí.

Una vez tuvo el producto acabado, que dicen que era de color amarillo y cuyo sabor variaba según la disponibilidad de ingredientes, se realizaró un concurso entre los empleados de las fábricas para decidir el nombre que tendría dicho producto, para lo cual Keith les dijo que dejaran volar su imaginación, phantasie o fantasie en alemán. Esta misma palabra, fantasie, sirvió a un empleado, Joe Knipp, para que sugiriera el nombre de Fanta, cosa que gustó tanto que la bebida fue bautizada con ese nombre, con lo que Fanta nació excluvisamente para el mercado alemán, donde tuvo mucho éxito.

Lo curioso es que, aunque en 1943 ya estaban vendiendo 3 millones de botellas al año, se utilizaba básicamente para endulzar el té, ya que había racionamiento de azúcar.

Una vez acabada la guerra, Coca-Cola recuperó el control de las fábricas y de las marcas, incluida la del nuevo producto Fanta, así como los beneficios de las producciones realizadas durante la guerra (efecto retroactivo).

Así que ahora a ver si te animas tú a explicarle a quien te sirva una Fanta (o una cerveza, o lo que sea) el origen no tan conocido de esta bebida. Seguro que le encantará…

Fuentes: documental Coca-Cola VS Pepsi. Duelo de titanes, Wikipedia (en)

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Publicado el 01/06/2012 en Cápsulas Hoi Poi. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

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