Aokigahara, el bosque de los suicidas

“Vine hasta aquí,
porque no hay nada
excepto cosas malas
en mi vida hasta ahora.
Por favor no me busquen.”

Imagen del bosque Aokigahara

Imagen del bosque Aokigahara invadido por la niebla

Japón. A 96 kilómetros al Suroeste de Tokio, en la base del Monte Fuji, se encuentra un bosque de 35 Km² muy silencioso, quizás demasiado.

Se trata del Bosque Aokigahara, también llamado Jyukai (el Mar de Árboles), aunque los lugareños lo conocen por el  más apropiado “El Bosque del Suicidio”.

Y si le llaman así es porque -obvio-  decenas de jóvenes japoneses, de una media de 30 años, acaban cada año con sus vidas entre los exuberantes árboles de este misterioso y siniestro bosque, algo que se cree que sucede desde hace cientos o miles de años.

Las autoridades ya han dejado de publicar la cantidad de cadáveres que encuentran cada año (en 2003 fueron 100 y cada año el número es mayor) y el bosque, sobretodo en el primer kilómetro, está repleto de carteles disuasorios en japonés e inglés, listones para que sepan encontrar el camino de regreso y cintas de plástico que los voluntarios dejan para marcar las zonas de búsqueda, búsquedas con el fin de localizar cuerpos que se vienen realizando desde 1970.

Uno de los carteles, el que se encuentra en la entrada principal al bosque, reza: “Tu vida es valiosa y te ha sido otorgada por tus padres. Por favor, piensa en ellos, en tus hermanos e hijos. Por favor, busca ayuda y no atravieses este lugar solo”. Encontrarse este mensaje en la entrada de un bosque le hace a uno pensarse mejor si adentrarse o volver por donde se ha venido…

A los niños se les cuenta que el bosque es un sitio aterrador, para intentar evitar que en un futuro acaben siendo uno de los que entran en el bosque con la finalidad de acabar con su vida o para evitar que vean lo que allí se pueden encontrar, y las layendas dicen que en el bosque habitan algunos demonios de la mitología del país. No sé si habrá demonios o no pero lo cierto es que, a parte de bolsos, ropa, muñecos o papeles clavados a los árboles con un mensaje de despedida y desesperación (como el que inicia esta entrada), cadáveres hay, desde recientes hasta esqueletos colgando de sogas, de aquellos que en algún momento decidieron abandonar este mundo ahorcándose en el bosque.

Algunos de los motivos que se aducen para que este lugar sea el elegido por muchos suicidas nipones son la novela Nami no Tou, que fue bastante popular en Japón, en la que al final de la misma dos amantes se suicidan en el bosque, o la escatológica El completo manual del suicidio, de Wataru Tsurumi, guía infernal que se publicó en 1993 y que recomendaba este bosque como un lugar idóneo para quitarse la vida (…).

Bosque Aokigahara y monte Fuji

El bosque Aokigahara en primer plano y el monte Fuji al fondo. Tanta belleza hace difícil creer lo que ocurre a menudo en el bosque...

También se dice que el bosque contiene elevados niveles de energía electromagnética, debido a los yacimientos de hierro magnético que hay en la zona, donde las brújulas y los GPS dejan de funcionar, motivo por el que algunos viajeros se perderían y acabarían muriendo allí, en este caso de manera involuntaria.

Se cuenta, ya a otro nivel, que el monte Fuji, que como hemos dicho se encuentra al lado del bosque, es la montaña sagrada de la diosa que le da nombre, que hace mucho, mucho tiempo, visitó a los Ainu, los habitantes originales de Japón, para darles el conocimiento. Al monte se le llamó “el ombligo del mundo” (como Cuzco, Jerusalén u otros “ombligos” del mundo), uno de los muchos lugares del planeta donde, según la leyenda, la Tierra se une al cielo a modo de puerta dimensional, donde los muertos pasan a los cielos o seres del más allá llegan a la Tierra desde el cielo, leyenda que algunos podrían haber tomado demasiado en serio…

Fuentes: episodio Aliens and Evil Places de la serie Ancient Aliens del Canal Historia, Wikipedia.

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Publicado el 27/04/2012 en Cápsulas Hoi Poi. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. EvilChurches

    Sí, tio, otro motivo de celebración para los japoneses. Entre desastres nucleares, tsunamis, hikikomoris, terremotos, suicidios forestales y harakiris, los japoneses sí que saben lo que es pasarlo bien. Si quieres que tu fiesta sea el bombazo-mix, llama a un japo.

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