¿Quién teme a los agujeros negros?

Título: ¿Quién teme a los agujeros negros?
Director: Stephen Cooter

Productora: BBC
Duración: 52 min
Año: 2009

¿Quién teme a los agujeros negros?

Documental "¿Quién teme a los agujeros negros?"

De nuevo tenemos que acudir al adjetivo interesante, o interesantísimo, para definir este documental que no aparecería aquí en caso de no serlo 🙂

El tema tratado, y esto es una obviedad tan descomunal como casi todas las magnitudes y números que aparecen en el docu, es el apasionante mundo de los agujeros negros, sobre el que disertan y teorizan varios científicos entre los cuales se encuentra el que ya empieza a ser un clásico en los documentales de ciencia de todo tipo, Michio Kaku, profesor de la Universidad de Nueva York.

El primero en sacar a los agujeros negros a la palestra fue Albert Einstein en 1916 con su teoría de la relatividad general, donde explicaba la gravedad, esa fuerza universal que mantiene todo unido pero cuyo origen se desconocía hasta entonces. Llegó él con sus teorías y ecuaciones y a partir de entonces quedó establecido que era provocada por la relación entre el espacio y el tiempo; los objetos grandes curvan el espacio y el tiempo a su alrededor. Y yendo más allá en la teoría, cualquier cosa muy pesada y muy pequeña doblaría y torcería el espacio y el tiempo hasta el límite.

Aunque la teoría de la relatividad sirve para explicar el movimiento de los planetas, de las estrellas y de las galaxias, es considerada una teoría incompleta ya que no sirve para describir el mundo a escala super minúscula; sus ecuaciones se desmontan al llegar al centro en estos agujeros tan curiosos como devastadores, centro que como se verá más abajo es no sólo “muy pequeño” sino que además bastante curioso.

Aún siendo probablemente los “objetos” más misteriosos del Universo, y a pesar de la mucha teoría que hay sobre ellos, aún no hemos podido ver ninguno ni sabemos de qué están compuestos.

Curvatura espacio-tiempo

Curvatura espacio-tiempo. Cuanto más masivo es un objeto más curva el espacio y el tiempo, afectando a lo que le rodea (el objeto de la esquina inferior derecha NO es un planeta ni una estrella...).

Pero algunas de las cosas que sí sabemos, o creemos saber, son:

– Nada escapa a ellos, ni planetas ni estrellas; ni siquiera la luz, motivo por el que no se ven y por el que, fíjate tú, se llaman agujeros negros.

– Se originan al morir una estrella enorme. Al quemarse todo el combustible de una de estas estrellas, que son como una bola ultra caliente de gas, se produce una explosión de luz, una supernova, a la que le sigue una implosión y colapso hasta el punto de desaparecer, momento en el que tenemos un agujero negro.

– De afuera hacia dentro consta del horizonte de sucesos (punto sin retorno a partir del cual ya nada puede escapar de su fuerza de atracción y el espacio viaja más rápido que la luz del Sol), el horizonte interior (donde uno se encontraría con la materia expulsada por la rotación del agujero y lugar donde se generan unas temperaturas extremadamente elevadas) y la singularidad (centro mismo del agujero, un punto descomunalmente denso, tan pequeño que no ocupa espacio, donde la gravedad es infinita, el tiempo se detiene y las leyes de Einstein dejan de tener sentido).

– Todas las galaxias, incluida la nuestra, tienen miles de millones o incluso billones de agujeros negros “normales” y en su centro un agujero negro con una masa bestial (ya me voy quedando sin adjetivos superlativos) que son conocidos como agujeros negros supermasivos y que pueden llegar a afectar a la galaxia completa. En el caso de “nuestro” agujero negro supermasivo, que se encuentra a una distancia de algo más 25.000 años luz de nuestro sistema solar, tiene una masa de aproximadamente 4 millones de veces la del Sol.

– Como que no podemos verlos, la manera en que se detectan o intuyen es a través de su interacción con objetos como estrellas o gases cercanos, y para calcular su masa se utiliza el tamaño de la órbita de la estrella que orbita al agujero negro y el tiempo que tarda ésta en dar una vuelta. En el caso de nuestra galaxia, para asegurarse del todo de los resultados, se midieron las órbitas de las 30 estrellas más cercanas al centro de la galaxia y así pudieron obtener y asegurar el valor mencionado en el anterior punto.

– El material absorbido por un agujero negro se puede llegar a calentar tanto, entre 1 y 10 millones de grados, que se generan rayos X y justo antes de desaparecer lo que haya sido absorbido por el agujero negro, se convierte en un destello de estos rayos.

Estrellas orbitando alrededor del agujero negro del centro de la Vía Láctea

Estrellas orbitando alrededor del agujero negro supermasivo que se encuentra en el centro de la Vía Láctea. Cuanto más se aproximan más rápido se mueven y cuanto más se alejan, más lentas. Estos cambios de velocidad ayudan a intuir que por ahí anda un agujero negro.

Dado que la relatividad general no proporcionaba todas las respuestas necesarias para las preguntas que surgieron de los agujeros negros, entre otras, la encargada de estudiarlos fue la mecánica cuántica, cuyo objeto es el de explicar y describir todo lo que es muy pequeño, desde el átomo a las partículas que lo componen, y en cuyo mundo, el cuántico, el mero hecho de observar cambia lo que uno ve. Como mencionan en el docu, no puedes decir que algo es sino que probablemente sea, ya que los objetos pueden estar en distintos sitios a la vez según esta interesante y compleja rama de la física teórica que más bien parece ciencia ficción.

Sin embargo los científicos se han percatado de que ni si quiera la mecánica cuántica, que se supone que lo explica todo, puede describir la gravedad y que además es totalmente incompatible con la teoría de la relatividad general, con lo que surgió una nueva rama o teoría de la física llamada gravedad cuántica tratando de aunar lo mejor de ambos mundos con el fin de poder explicar lo que sucede en una singularidad.

Y tan extraña es la singularidad como importante, ya que todo surgió a partir de una singularidad. El Sol es 1 millón de veces más grande que la Tierra y la mayoría de las estrellas que vemos en el cielo tienen el tamaño del Sol. En nuestra galaxia hay 1 millón de millones de estrellas y en el Universo hay 1 millón de millones (dicho así sabe a más que la palabra billón) de galaxias. Y todo vino del Bing Bang, que es -fue- una singularidad, creadora del Universo, que a día de hoy sigue en permanente expansión.

Como suelo decir, disfrutarás y aprenderás más viendo el documental que leyendo el resumen de encima, así que aquí lo tienes:

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Publicado el 16/04/2012 en Docus. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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