Un discurso que no verás en la tele

No sabría bien cómo definir este discurso ni las sensaciones que ha generado en mí. Rafapal, a través del que me enteré del vídeo, dice bien que el Dr. Matthias Rath se merece un premio Nobel, aunque más allá de que los Nobel perdieron hace ya tiempo el rumbo y el sentido dando premios “de la paz” a determinados desalmados, lo que el doctor dice supera con creces el valor que pueda tener un Nobel o cualquier otro premio que no sea el de hacerse realidad lo que se propone.

De hecho estoy convencido de que el día que veamos más de una vez (por que una podría tratarse de un “error olvidado”, como cuando el 11s) un discurso como este en los medios televisivos de desinformación, será el día en que el mundo haya cambiado radicalmente o esté en ello, algo que entre todos deberíamos conseguir que suceda y cuanto antes.

¿Que de qué va el discurso? De lo que yo suelo resumir en estas 2 palabras: La Verdad. O por lo menos lo que yo considero La Verdad. Más claro que el agua y a ritmo pausado y pensado, el Dr. Rath acusa a la industria farmafiosa, a los banksters, a las multicriminales y al resto de calaña putrefacta, incluidos los títeres políticos, de tiranizarnos y enfermarnos y nos insta a despertar y a que no permitamos que este macabro sinsentido continúe.

Pero no te quedes con mis palabras. Dedica 20 minutos de tu tiempo a escuchar y leer (o sólo a escuchar, si sabes alemán) el discurso dado por este doctor en un congreso de medicina realizado en Berlín hace un mes; estoy seguro de que si eres un humano humano -y no me he repetido-, con un mínimo de sentimientos y bajas dosis de ceguera, sentirás una especie de orgasmo doloroso. Placentero por el valor y claridad de sus palabras y molesto por cuanta cruda realidad hay en ellas.

Aunque no nos engañemos; a estas alturas todos deberíamos ser más que conscientes de dicha realidad.

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=eY9p-ck2Gp0&w=600]
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Publicado el 14/04/2012 en Tierra de nadie. Añade a favoritos el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. EvilChurches

    Lo que dice Matthias Rath es verdad a medias. Acierta cuando dice que la lucha por el poder es la causa de todos nuestros males. Se equivoca al decir que compañías químicas son el opio del pueblo. El dinero mueve intereses y quien mueva más dinero se lleva el gato al agua.

    La industria es víctima, también. Víctima de intereses económicos. La gran mayoría de químicos y farmacéuticos viven como esclavos con salarios que dan risa, contratos temporales y sin financiación a nivel de I+D (cuando el gobierno financia I+D se refiere a I+D militar más que nada).

    Si todos son y todos somos títeres, ¿Quién tiene la culpa? Matthias Rath acierta de nuevo. Nosotros tenemos responsabilidad moral, cosa que se está perdiendo por momentos. En el ámbito político, de la industria, familiar (¡Incluso!)…se está difuminando la línea entre lo que está moralmente bien y mal, si es que alguna vez se enseñó.

    Menciona guerras. Cuando hay una guerra, todo el mundo acaba igual: sin dinero, con hambre y miserables. Somos más iguales cuando no tenemos nada. La pobreza no hace la felicidad porque nadie quiere bailar con ella. Para salir de la miseria ansiamos dinero y para conseguirlo la sociedad nos enseña a ser malos, muy malos, porque la gente abusa de la gente buena. Por contra, hacer algo bien vale más que todo el oro del mundo.

    Hay que elegir de qué lado quiere uno estar. Los políticos pueden vender su alma al diablo pero yo tengo claro que no lo quiero ver ni de cerca.

    • Bueno, creo que hay que matizar un concepto. Cuando se acusa a la industria farmafiosa evidentemente no se refiere uno a los químicos, farmacéuticos o cualquier otro peón del sector, sino a los que manejan los hilos de dicha industria, a los que se encuentran en la cúspide de la pirámide de poder, no a los que están debajo de ellos, que sí son títeres, como los políticos, aunque éstos no se encuentran ni de lejos en el nivel inferior en el que nos encontramos la mayoría.

      Del mismo modo que el director de una sucursal bancaria, o la persona que te atiende en ventanilla, no es el responsable máximo de las mierdas que te cuelan para quedarse con tu dinero o para usarlo para lo que les plazca. Lo son los que mandan en ese banco, los que sí pueden obligar a los que están por debajo a que cumplan las metas marcadas o bien se busquen otro trabajo.

      Aún así la mayoría, incluidos los farmacéuticos, los de las ventanillas, tú y yo, tenemos parte de culpa de que las cosas sean como son, por que no hacemos nada por evitarlo. Para mí es tan culpable el que mata como el que permite que se mate.

      Y el problema es que no nos damos cuenta que somos más y que unidos podemos vencer y hacer de este mundo un sitio muuuuuucho mejor. Tenemos los cerebros abotargados entre las porquerías que nos metemos en el cuerpo a diario y el aborregamiento que nos inculcan por todas las vías imaginables desde que nacemos…

      En fin. Time will tell.

  2. Ciertamente, si nuestro abanico de políticos tuviera en su cabeza, la mitad de la lucidez de este hombre, tuviera cierto grado de humanidad en sus pútridos corazones, y la fuerza necesaria para hacer frente a la corrosión que genera el poder y las riquezas en la conducta humana, viviríamos en un mundo probablemente desprovisto de clases sociales, y por ende más equitativo y mejor. Pero creo que este cambio no se dará jamás de los jamases, porque el ser humano es avaricioso por naturaleza, y por cada Dr.Rath, que hay en el mundo, hay miles de Urdangarines, Julianes Muñoz (Cachulis), Jaumes Matas, en definitiva buitres carroñeros que llegados a puestos de dirección de industrias como las farmacéuticas y ante la decisión entre salvar millones de vidas con fármacos que seguro la ciencia ha desarrollado ya o ingresar millones de euros con placebos inútiles que no solventan nada, no vacilan ni un solo segundo en optar por la segunda elección.
    Aún así es gratificante saber que gente como el Sr. Matthias Rath existen en el mundo, y nos brindan una brizna de esperanza, traducida en ellos mismos como catalizadores de ese cambio de mentalidad que tanto necesita nuestra deleznable sociedad.

    • Jajajaj Cachulis :DDD

      Sí, joer, andiamo malamente, rodeados de corrupción física y moral, de pena, pobreza y muerte. Pero como dices un discurso así, de gente que, al menos en apariencia, demuestra personalidad, integridad y valores y que se atreve a decir en público las cosas como son, anima bastante. Aunque no es suficiente, claro… No es el primero ni será el último en hacerlo, pero la gracia estará cuando esas palabras se conviertan en actos. Y ahí entramos los demás…

  1. Pingback: Discursazo. Diputado belga escupiendo fuego « Nebula Draconis

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