La biblia de los cazadores de brujas

Título: La biblia de los cazadores de brujas
Director: Robert Michaels
Productora: National Geographic
Duración: 45 min
Año: 2010

La biblia de los cazadores de brujas

Documental "La biblia de los cazadores de brujas"

1485, Innsbruck, Austria. 48 mujeres y 2 hombres son acusados de embrujar a amantes adúlteros usando hechizos y elixires para causarles enfermedades o muerte, o sea, de practicar magia negra o brujería. Un enviado de La Inquisición toma el mando del juicio y acosa a la mujer con más cargos a base de preguntas acerca de sus prácticas sexuales bajo posesión demoníaca, insistiendo en que el adulterio es la vía de entrada y signo inequívoco del demonio.

Un abogado enviado por el obispo local se enfrenta al inquisidor acusándolo de tener una conducta indecorosa e ilícita y exige que se anule la acusación, lo que hace que el inquisidor acabe abandonando la ciudad con el rabo entre las piernas.

Aquí se gesta el germen de la venganza de Institoris, que es como era conocido el inquisidor Heinrich Kramer, coprotagonista de este documental.

Desde esa derrota y hasta el año de su publicación, 1487, Institoris, sitiado en el Tirol, empieza a escribir el libro que nos trae aquí, libro que mezcla experiencias de su vida en la caza de brujas con todo aquello que llegue a sus manos y que sirva para demostrar que las brujas existen, que son malas y que hay que erradicarlas: nigromancia y adivinación, hechizos para enfermedades mortales, rapto y sacrificio de bebés, invocación de desastres naturales, canibalismo y vampirismo, brujas que vuelan por los aires para reunirse con sus amantes demoniacos y asistir a ceremonias de magia negra o aquelarres.

El libro en cuestión, principal protagonista más que coprotagonista, es el Malleus Maleficarum, El Martillo de la Brujas, que con sus 256 páginas escritas en latín, un total de copias que se calcula en 30.000 y durante los siglos XVI y XVII, sirvió como guía suprema a verdaderos anormales descerebrados para saber reconocer a las brujas y en el poco noble arte de juzgarlas, torturarlas y matarlas. Toda una joya de la literatura…

Institoris supo aprovechar tanto la reciente aparición de la imprenta como el creciente caos en la iglesia católica que acabaría, entre otras cosas, en la reforma protestante y, con una tirada inicial de 150 copias y cientos de ellas vendidas a universidades, librerías, clérigos y otras personalidades influyentes, el libro se acabó convirtiendo en un best seller de la época, por bastante tiempo y al que por desgracia se le dio un uso práctico e intensivo.

Bruja quemada en la hoguera

¿Cuántas almas inocentes ardieron en las hogueras?

Si bien las cacerías de brujas no eran nuevas, y ya hay referencias de ellas en la Europa de mediados del siglo XIV, hasta la aparición del Malleus no había un consenso con respecto a la brujería y, en todo caso, estas cacerías se realizaban para erradicar la hechicería pagana; la invocación del clima, la sanación con plantas (lo que ahora conocemos como fitoterapia) y otras practicas “mágicas”. A partir de su publicación las brujas -o sea, específicamente mujeres-, pasaron de ser paganas a ser directamente herejes satánicas.

El libro se divide en 3 partes:

  1. Argumento filosófico que demuestra que las brujas existen.
  2. Guía para el clero para saber cómo reconocer la brujería.
  3. Manual legal, guía práctica sobre acusación, persecución y pena de muerte por brujería.

Institoris creía, estaba convencido, de que cada vez habían más brujas y de que la influencia de Satán en Europa era cada vez mayor. Que las mujeres se guiaban por la debilidad y la lujuria, que recurrían a la magia para provocar tormentas o para hacer que animales o personas se quedasen estériles o murieran, y que eran las cómplices más probables en cualquier crimen. Éstas debían ser temidas por que eran una señal del Apocalipsis, ya que Dios estaba tan disgustado por el hacer de las brujas que no sólo permitía que el diablo las ayudara sino que pronto acabaría con el mundo a modo de castigo por tamaña herejía.

Muchas de las acusadas de brujas eran sanadoras o campesinas, aunque la mayoría eran mendigas y, previo interrogatorio invasivo, la tortura era el método más rápido para hacerlas confesar. Se mencionan las 3 torturas preferidas de los escuadrones antibrujas, que eran: el casco de hierro, conocido como “aplasta cráneos” y del cual no hay mucho más que explicar, la garrucha, en la que las acusadas eran colgadas por las muñecas, atadas por la espalda, y permanecían suspendidas hasta que las extremidades superiores se dislocaban, y una prensa para aplastar manos. Está bastante claro que con las torturas, que se siguen practicando a día de hoy en esas cárceles ajenas a toda ley y moral, cualquier torturado puede acabar confesando lo que se le antoje al torturador con tal de que éste se detenga.

Representación de tortura

El ser humano parece haber tenido siempre más destreza en causar dolor que en curarlo.

En cuanto al libro en sí hay ciertas cosas que a los estudiosos de hoy no les acaba de cuadrar. Por ejemplo:

  • En el libro se encuentra una bula papal, algo parecido a un decreto real, firmado por el papa y que establece una doctrina oficial de la iglesia. La bula en cuestión se llama Summis Desiderantes, la bula de la brujería, y establece 2 puntos: 
     
    – Advierte sobre las brujas, qué son y que hacen
    – Autoriza oficialmente a Institoris a darles caza

    Lo curioso del tema es que la bula en ningún momento menciona nada sobre el libro y está fechada 3 años antes de la publicación del mismo. Entonces, ¿cómo es posible que estuviera incluida en casi todas las ediciones?

    Parece ser que en 1484 nuestro perturbado inquisidor se preparaba para viajar a Roma ya que las autoridades no cooperaban con su particular caza de brujas. Se llevó dinero para convencer a la iglesia y de este modo conseguir la bula, que sería como la bendición del libro y de todo lo dicho en él. Así que pudiera parecer que el dinero que llevaba consigo hizo de algún modo su trabajo o bien que no fue necesario ya que ya se las apañó para añadir una bula que le venía que ni pintada.

  •  El libro, en la mayoría de las copias habidas, está firmado por él, Institoris, y por un ilustre colaborador, el profesor de la Universidad de Colonia Jacob Sprender, de la orden de los dominicos de Alemania. Muchos dudan que Sprender hiciera algo más que el prefacio o de consejero literario o, incluso, que tuviera nada que ver con el libro. Más bien se cree que el verdadero y único autor se aprovechó de la popularidad del profesor para hacer más “vendible” el libro.
  • Por último, el libro contiene una reseña crítica, una aprobación sin la cual el libro no tendría éxito. La buscó precisamente en la Universidad de Colonia y está firmada por diversos catedráticos, pero en dicha reseña un notario afirma no haber estado presente en dicha aprobación, lo cual de por sí ya es raro, y se tiene constancia de que algunos de los firmantes o no lo habían aprobado o ni siquiera lo habían leído, con lo que se cree, de nuevo, que el astuto inquisidor la falsificó ya que por las vías normales no conseguía lo que quería.

A pesar de todo, el libro, que acabó imprimiéndose en la primavera de 1487 en Speyer, un pueblo de Alemania, fue todo un éxito y se calcula que entre Europa y el Nuevo Mundo, donde no tardó en llegar, la super guía sirvió para llevar a la hoguera o a la horca o, en definitiva, a la tumba, a entre 40.000 y 60.000 supuestos practicantes de brujería, mayormente mujeres.

Malleus Maleficarum

Uno de los ejemplares que quedan del Malleus Maleficarum, en este caso en el Museo de Historia Alemana, en Berlín.

Se cuenta que si bien en Innsbruck el inquisidor había errado en su misión, sí lo había conseguido previamente, en 1484, cuando debido a una tormenta de granizo que asoló la región de Enravensburg, Alemania, se juzgó a 8 mujeres por supuesta práctica de brujería, brujería que habría tenido como consecuencia la lluvia del demonio (…). Para Institoris fue todo un éxito ya que consiguió que las quemaran vivas. Ole tus huevos, Institoris.

También se habla de una de las últimas, y seguramente la más conocida, cacerías de brujas, la que sufrió la región de Salem, en Massachusetts, en 1692, donde rumores de actos violentos realizados con niños iniciaron una espiral de acusaciones que acabaron con 150 personas arrestadas, 29 culpables y 19 ejecutados, todo esto en 1 año. Y es que ya sabes que en los pueblos o lugares aislados es fácil tener diferencias con tus semejantes.

La cuestión es que Institoris, perturbado psicópata obsesionado con la sexualidad femenina, se salió con la suya y consiguió escribir su exitoso libro de venganza personal, el Malleus Maleficarum, que como dicen en el docu, contribuyó mucho en convertir la misoginia, la paranoia y el miedo en una institución monstruosa.

Gracias a diox, al menos para las personas que encajan con la brujería descrita en el libro, a partir del siglo XVIII los terrícolas pasaron página y se buscaron nuevos pasatiempos. Eso sí, sin abandonar la violencia y la muerte, partes indisociables del ser humano.

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Publicado el 26/03/2012 en Docus. Añade a favoritos el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. EvilChurches

    Algunas mujeres son brujas de lo malas que son pero el “Malleus Maleficarum” de Institoris fue un éxito de ventas porque seguramente los únicos lectores eran hombres maltratados por esas mismas mujeres. El maltratador fue maltratado y por eso maltrata y mata la rata (esto último no tiene mucho sentido pero rimaba y no me pude contener).

    • No sé si fueron maltratados -en todo caso dudo que fueran mujeres las maltratadoras- o qué fue lo que les hizo actuar de esta manera. Quizás andaban ultra-reprimidos, tenían el cerebro tarado o tomaban drogas duras que les sentaban fatal. En cualquier caso hay que estar muy podrido por dentro para torturar y/o matar u ordenar que alguien lo haga por ti, y más en serie como hacían estos eunucos dementes.

  1. Pingback: Control mental. Proyecto MK Ultra | Nebula Draconis

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