El Golem. Origen ocultista del mito de Frankenstein

Título:  El Golem. Origen ocultista del mito de Frankenstein
Director : Roel Oostra
Duración:  50 min
Año:  2005
Publicado en Año Cero en la colección Misterios del pasado 

Documental El Golem

Documental "El Golem. Origen ocultista del mito de Frankenstein"

Las primeras referencias al golem que se conocen se encuentran en el Talmud y en la Torá. En el caso del primero, que fue escrito por los rabinos llevados a Babilonia después de la invasión y destrucción del primer templo de Salomon por parte de Nabucodonosor, y donde se definen, discuten y codifican las leyes judías, se menciona que el profeta Jeremías creó un golem y que el sabio Raba hizo lo mismo.

En la Torá, lo que los cristianos conocen como El Pentateuco, los primeros 5 libros de la Biblia, también se habla de golems. Todo empezó cuando Abraham partió hacia la tierra prometida por su dios. Encontrándose solo se puso a pensar cómo hacer un golem, aunque no sabía como llevar a cabo esa tarea. Una voz, suponemos que de su dios, le dijo: “¿Estás buscando ser igual que yo?. Yo soy uno, y tú no puedes entenderlo. Coge compañía y meditad juntos. Y entenderás”. Abraham acudió a Sem, hijo de Noe, estudiaron juntos y comprendieron.

Se dice que Abraham creó almas para llevarlas con él a Palestina, la tierra prometida, y que es el autor de un libro que contiene fórmulas mágicas para la creación, libro que luego pasó a manos de Isaac, uno de sus hijos, y de Jacob, el hijo de Isaac, y se transmitió de generación en generación. En realidad el libro fue escrito a inicios de la edad media [se refieren al Sefer Yetzirá o Libro de Abraham, un libro muy importante para la Kabbalah, del mismo modo que lo es el Zohar].

En fechas más tardías, se dice que el poeta y filósofo judío Ibn Gabirol, que padecía una grave enfermedad de la piel, creó una mujer golem para cuidar de su casa y ser su concubina [tonto no era]. Lo curioso es que la creó con madera y visagras, algo que seguramente no le vendría muy bien a su delicada piel.

Finalmente llegamos al mito más famoso del golem, que cuenta que en el siglo XVII, el rabino Low ben Bezalel (el Maharal de Praga), cogió arcilla y agua del río Vltava (Moldava), modeló una figura humana y le dio vida. Creó de este modo el famoso golem con el fin de liberar a su pueblo de los enemigos de Israel aunque, finalmente, la creación se volvió en contra de su creador y de su pueblo, lo mismo que sucedería más tarde con la criatura de Frankenstein.

Representación del Golem de Praga y de su creador

Representación del Golem de Praga y de su creador

En cualquier caso la famosa historia del golem de Praga, ciudad de la que decían que era el lugar de los 1000 milagros y de los 1000 horrores, se considera creada por judíos alemanes en el siglo XIX con el fin de establecer identidades nacionales, algo que debieron conseguir ya que para los judíos el golem expresa libertad, es un benefactor, un símbolo de esperanza y una aproximación a lo divino mediante la creación.

Y en ese mismo siglo fue cuando Mary Shelley creó su propio golem, Frankenstein, creado en este caso no por Dios o por el poder de Dios sino por el de la ciencia, en concreto por la electricidad.

Como vemos no todas las historias del golem están relacionadas con los judíos: a Santo Tomás de Aquino se le atribuían poderes creadores y el Papa Silvestre, hacia el año 1000 dC., habría creado a una mujer androide para hacerle compañía, pero le molestaba tanto con sus incansables chácharas que al final la destruyó. Por si fuera poco, y para los más habilidosos, en los siglos XII y XIII, en Francia y Alemania aparecieron obras donde se explicaba como crear un golem.

Como crear un golem

Como crear un golem

Si profundizamos un poco más, veremos que más allá de estas historias concretas de golems, el secreto o el poder de la creación -de vida-, algo que sólo ha estado en manos de “Dios”, de la misma manera que el misterio de la muerte, ha atraido a todas las culturas y pueblos habidos hasta el día de hoy; siempre se ha querido disponer de la capacidad de crear vida a antojo del mismo modo que se ha buscado como vencer a la muerte.

Como dice la Biblia, Dios creó el mundo y la vida con la palabra, y de esta manera, sobretodo para el judaísmo, las letras del alfabeto contienen un significado mágico que se ha conservado a través del tiempo a través de la Kabbalah, que estudia los misterios de la vida, de Dios y de la creación. Las letras poseían magia, tenían poder para crear vida. Posteriormente la alquimia también se sintió interesada por estos aspectos de la creación (Paracelso, cuyo nombre completo Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim es digno del libro Guinness de los récords, intentaba dar vida al primer bebé probeta).

Dos claros ejemplos de esto es que en la mayoría de los casos los golem no tendrían el poder de la palabra, no podrían hablar, algo que estaría reservado a las creaciones de Dios (no del hombre) y que, también en la mayoría de los casos, el golem llevaba escrita en la frente la palabra hebrea EMET, verdad, que sería la que le mantiene activo, y la única manera de acabar con él o de desactivarlo era eliminando la primera letra de dicha palabra, quedando escrito MET, que significa muerte.

Rostro del golem

Rostro del golem. Modo reposo: ON

Se cuenta al respecto una leyenda en la que otro rabino creó un golem pero no lo hizo de manera adecuada y éste creció tanto que el rabino no podía quitarle la primera letra de la frente. Entonces se le ocurrió pedirle al golem que le atase los cordones de sus zapatos. Al agacharse el golem el rabino le quitó la letra y el golem, al quedar sin vida, cayó encima del rabino y lo aplastó, acabando así con el rabino. Parece que cualquier intento por ser como Dios acaba ligeramente mal.

Siguiendo con esta idea, la idea de llegar a Dios o a ser como él, se explica que para los cristianos la única manera de asimilar la horrible muerte de Jesucristo fue entendiéndola como un sacrificio expiatorio; murió como expiación de los pecados del mundo, los pecados de todos nosotros. Y esta visión, la de que tuviera que morir para redimirnos, y que por lo tanto todos somos pecadores o llevamos el pecado dentro, partió de San Agustín en el siglo IV. Gustó tanto esta idea que se formalizó como doctrina ortodoxa, lo cual ha permitido a “La Iglesia” aprovechar esa culpa generalizada, el miedo a un castigo divino [miedo del que no sólo se aprovecha la iglesia], para autoproclamarse intermediaria entre el pueblo y Dios, algo que no sucede en el judaísmo, donde todos se sienten reponsables directos ante Dios, algo que parece más sensato.

Se dan un par de ejemplos: el pecado de Eva nunca fue considerado como tal por los judíos y, algo ya más curioso y diría que complicado, que el rabino Levi Yitzhak quiso llevar a Dios ante los tribunales por las desgracias que había infligido a su pueblo[…].

Estatua del rabino

Estatua del rabino

La historia de nuestro golem acaba con el rabino consiguiendo desactivarlo y guardando sus restos en el ático de la sinagoga de Praga, lugar donde aún estaría reposando y esperando a ser activado de nuevo. Al ático tiempo después subió otro rabino y pasó tiempo en él, aunque nadie sabe qué hizo. Desde entonces no permiten a nadie subir a dicho ático. Se dice, además, que algunos habitantes de la ciudad vieron tiempo después al golem llorar la tumba de su creador.

En todos los casos parece que la historia viene con moraleja. Por un lado el que quizás debamos desistir de tratar de ser dioses ya que acabaremos siendo “castigados” de algún modo. Por otro, no menos importante, es que podemos acabar siendo todos un golem, máquinas sin sentimientos que seguimos ciegamente a nuestros líderes y gobernantes, algo desgraciadamente “muy de moda” en la actualidad, como buenos “borregones” acomodados que estamos hechos.

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Publicado el 06/02/2012 en Docus. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. EvilChurches

    “Papa Silvestre, hacia el año 1000 dC., habría creado a una mujer androide para hacerle compañía, pero le molestaba tanto con sus incansables chácharas que al final la destruyó.” Jajajajaja 🙂 Esa mujer no era androide, estimado Silvestre. Era real, de carne y hueso, vamos…una pilingui de carretera y te la cargaste asesino 😦 Si fuera una androide, no hablaría incesantemente. Las excusas que se inventan algunos para justificar su falta de celibato. De verdad, de verdad… 😀

  2. Jajajajajajaj muy bueno 😀

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